Juli Slattery
Un problema puramente fisiológico puede acumularse rápidamente en una barricada emocional. No puedes subestimar que tan perjudicial puede ser para la autoestima de tu esposo encontrarse así mismo incapaz de desempeñarse sexualmente o de convertirse en la victima de un libido inexistente. Aunque él pueda parecer despreocupado, lo más probable es que esté devastado y profundamente herido. De hecho, él podría evadir encuentros sexuales debido a su enorme miedo al fracaso.
Si tu esposo ha experimentado impotencia o deseo sexual bajo, la posibilidad de sexo inmediatamente invoca ansiedad y miedo. En lugar de enfrentar una posible humillación, él podría inventar excusas para evadir el sexo, incluso podría culparte por su desinterés.
El Dr. Archibald Hart hace la increíble declaración de que los hombres han experimentado más sexo indeseado que las mujeres. Sus descubrimientos están basados en que el hombre siente la necesidad de probar su masculinidad estando siempre listo para el sexo:
“Los hombres sienten una enorme presión para probar que son suficientes como hombres. Esto lo hacen a través del éxito en los negocios, los deportes y hablando fuerte y fanfarroneando. También lo hacen a través del sexo – especialmente a través del sexo. El sexo ha sido por mucho tiempo un campo importante en el cual se impone la hombría…Los hombres también comparan la frecuencia sexual con masculinidad. Ellos se imaginan que otros hombres son más activos que ellos y pueden haber obtenido esta información de la gran fuente de toda la sabiduría en asuntos sexuales, las películas. Las estrellas de cine parecen estar siempre listas, dispuestas y capaces.”.
Recuerda los comerciales de Viagra que tal vez viste hace unos años. Un hombre camina hacia el trabajo con una sonrisa en la cara. Todo el mundo trata de adivinar que es lo que tiene diferente. ¿El corte de cabello? ¿Se está ejercitando? ¿Obtuvo un asenso? No. Gracias a la Viagra, él es capaz de funcionar sexualmente. El mensaje es claro: la capacidad sexual está ligada a la confianza, el bienestar y sobre todo al sentido de poder en todas las áreas de su vida.
Lo que pudo comenzar como una disfunción fisiológica puede rápidamente convertirse en una devastadora falta de confianza, en depresión o trastorno de ansiedad lo que complica la solución.
También los traumas sexuales pasados a menudo participan en la disfunción sexual. En algunos matrimonios, la esposa es hipersexual debido a un pasado traumático, algunas mujeres podrían inconscientemente tener sentimientos de vergüenza, o usar el sexo compulsivamente como una manera de ganar la aceptación o el afecto de su esposo. Alternativamente, en otros matrimonios, la falta de interés del esposo es debido a traumas emocionales que él ha suprimido. Por ejemplo, él podría temerle a la intimidad o a perder el control. Estos miedos van a inhibir naturalmente su deseo de expresión sexual saludable. Él podría albergar vergüenza relacionada con las indiscreciones de su pasado sexual, adicciones sexuales o abuso sexual en la niñez.
Si tu cambio de comportamiento sexual no te satisface o no es constructivo y esta potencialmente arraigado, ya sea en una disfunción emocional o física, no es normal. La disfunción representa una barricada que tú y tu esposo deben aceptar pero también trabajar para resolverla. Por más difícil y vergonzoso que buscar ayuda pueda parecer, podrías necesitar contactar a un doctor en medicina o a un psicólogo para tratar el asunto que está interfiriendo con su realización sexual.
Comprendiendo la dinámica de las relaciones
Otra razón con la cual tal vez te podrías identificar en este capítulo es que el dormitorio refleja el resto de tu relación. Toma a Ana y a Daniel como ejemplo. Por naturaleza, la personalidad de Ana es tipo A. Es una emprendedora que tiene una fuerte opinión sobre todo. Daniel, por el contrario, es despreocupado, un tipo relajado. Aunque Ana en un inicio se sintió atraída por el enfoque despreocupado de Daniel hacia la vida, con el pasar del tiempo ella se ha irritado rápidamente cuando Daniel olvida pagar las facturas, deja su ropa sucia por toda la casa y realiza su trabajo con una cantidad mínima de esfuerzo.
Mientras la irritación de Ana con su esposo crece, ella empieza a regañar y a criticar. Ella, en términos no dudosos, le deja saber a Daniel que él no cumple con sus estándares. Ya sea que Daniel esté cocinando, o recogiendo los regalos navideños, o cuidando de sus hijos, parece que él no puede hacer nada bien, de acuerdo con Ana. Al ser un individuo despreocupado, Daniel le permite a Ana regañar y tomar el control. Con diez años de matrimonio, su patrón está definitivamente establecido. Aunque Daniel y Ana raramente pelean, su relación parece reflejar una dinámica de madre e hijo. Ana ordena la casa y Daniel participa con poco entusiasmo.
Fiel a su estilo, Ana arrastra a Daniel a mi oficina por consejería. Ella habla la mayor parte mientras me ruega que arregle a su esposo. A través de lágrimas de frustración, ella recuerda que tan apasionadamente Daniel la perseguía cuando eran novios, pero como su interés en ella se ha evaporado con el tiempo. Ella confiesa que Daniel no le ha respondido sexualmente por varios meses. Ella esta devastada por el hecho de que él evade tener sexo con ella pero que sí coquetee con otras mujeres. Daniel permanece callado pero también perece confundido por su desinterés sexual.
Daniel y Ana no tienen idea de que sus problemas en el dormitorio podrían estar relacionados con la forma en la que llevan su relación en general. Sin embargo, mientras hablamos, Daniel empieza a expresar lo incompetente que se siente cerca de su esposa. Aunque él aparenta un exterior imperturbable, el regaño y el criticismo de Ana lo alejan. Si él se siente derrotado e incompetente en todas las otras áreas, ¿cómo podría ser competente como amante? El está destinado a fallarle a ella también en esa área.
Ana nunca tuvo la intención de lastimar a su esposo. Sus respectivas personalidades los llevaron a tener una dinámica poco saludable que no reflexionaron. En la superficie, el matrimonio parece funcionar. La principal razón por la que raramente discuten es porque Ana está satisfecha de coordinar muchas tareas y para Daniel es más cómodo mantenerse pasivo siguiendo sus instrucciones. Sin embargo, la dinámica de su relación ha creado una tensión oculta, necesidades insatisfechas y resentimientos que afectan su relación sexual. Ana culpa a Daniel por su fracaso al iniciar y funcionar sexualmente. Daniel culpa a Ana por bajar su autoestima.
Ciertamente, este patrón de disfuncionalidad marital no es nuevo, pero se está haciendo más común. Si la dinámica de esta relación refleja tu relación con tu esposo o esposa, hay esperanza. No importa cuánto tiempo has estado casada/o, puedes aprender como revertir el patrón que últimamente desanima la confianza y la satisfacción de cada cónyuge.
De No More Headaches, publicado por el Editorial Tyndal House, Inc. © 2009 Julianna Slattery. Usado con permiso.
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Continue leyendo esta serie con el Artículo 5- El sexo no define tu matrimonio.
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