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Hans Finzel y Donna Finzel

Traducción: Andre Valerio

 

Cualquiera de nosotros que sea orientado a las tareas, obsesivo compulsivo, especialmente los hombres, debemos aprender a desacelerar y permitir con las personas en nuestras vidas. Podría ser popular en nuestra cultura de ritmo frenético ser un rastreador rápido con un cronometro de día completo pero vamos a impactar a las personas espiritual y permanentemente solo con contacto cuidadoso, deliberado y uno a uno. En esta era de las telecomunicaciones y mensajes de voz, todavía no existe un sustituto para la exposición tranquila y prolongada de un alma con otra. Con todas las maravillas del internet y la tecnología de acércate y toca a alguien, el esposo y su esposa están en mayor necesidad de una comunicación tranquila y prolongada más que nunca antes. Entre más ocupadas y locas se vuelvan nuestras vidas, la comunicación es lo que más protege el matrimonio.

 

Cuando yo [Hans] hablo con otros hombres sobre este mal común del comportamiento obsesivo, todos ellos parecen tener el mismo problema, que sus esposas no sienten que ellos se toman el tiempo suficiente para escuchar.

 

Bien…yo [Donna] voy a compartir una noticia de última hora con todos los hombres por ahí que les importa escuchar: ¡Las mujeres no quieren escuchar tu consejo! Ellas no quieren soluciones para sus crisis. Ellas solo quieren un brazo alrededor de sus hombros y un suave “lo entiendo” (¡si es así!) o “te escucho y me importa cómo te estas sintiendo” (¡Si no lo entiendes!)

 

Las mujeres quieren:

- Ver que se preocupan por sus intereses;

- Sentir su proximidad y amor y

- Saber que realmente las han escuchado.

 

En 1 de Pedro 3, Pedro habló de las responsabilidades de los maridos y las mujeres. Muchas veces el tema de la sumisión es el enfoque para enseñar este pasaje. A medida que yo (Donna) estudié este pasaje para enseñarlo el año pasado, me sorprendí al aprender un nuevo significado en estos versos. El verso 7 dice, esposos, de la misma manera sean considerados al vivir con sus esposas, y trátenlas con respeto ya que son la pareja más débil y como herederas contigo del grato don de la vida, así nada va a entorpecer sus oraciones. Las palabras normalmente traducidas “vasija más débil” o “compañera más débil” también pueden traducirse literalmente como “femenino.” Nuestra singularidad como mujeres es clara en este pasaje. Pedro sabía eso, y escribió claramente que Dios manda a los esposos a que:

-  Sean considerados viviendo con sus esposas,

- La traten con respeto,

- Entiendan sus necesidades únicas y

- Recuerden que ella es su coheredera de la salvación.

 

Si los esposos no logran hacer estas cosas, Pedro dice que sus oraciones van a ser entorpecidas ¡Eso es fuerte! Si los esposos aman de verdad a sus esposas de esa manera, nosotros creemos que sus matrimonios y su vida familiar van a ser revolucionadas. Hombres, si están leyendo esto, lo primero de su lista de responsabilidades debe ser “Encontrar su frecuencia.”

 

Yo [Donna] veo en mi misma y en otras mujeres que he conocido, una característica común de “respondedoras.” Esto es a lo que me refiero: yo le respondo a Hans. Cuando él se enfoca en los mandamientos de Dios descritos en la Sagrada Escritura (1 Pedro 3 y Ef. 5) y se preocupa por mi cuidado diario en mi mundo como esposa y mujer, yo voy a responder – es decir, yo naturalmente seré más de lo que él necesita y quiere que sea como compañera, amiga y amante ¡Es cierto! He aquí cómo él se sintoniza con mi frecuencia (y créanme, yo respondo cuando él se sintoniza de estas maneras):

- Apoyándome (respaldando mi autoridad con los niños; valorando las presiones que yo
  enfrento en mi propio trabajo).

- Respetando lo que hago (1)en casa, ayudando con la comida, la ropa, los niños, los autos,
  etc – incluso el gesto más pequeño puede hacer un mundo de diferencia; y (2) en mi trabajo,
  reconociendo que tiene tanto valor para mí como su trabajo lo tiene para él.

- Dándome cariño – contacto físico, tarjetas ocasionales, flores, etc… incluso cuando no va a
  haber sexo.

- Compartiendo las responsabilidades de la casa – tomando la iniciativa de compartir en
  todo lo relacionado con la vida diaria de una familia.

- Escuchándome – haciendo preguntas y excavando más profundo para saber dónde estoy.

- Compartiendo conmigo – permitiéndome estar cerca de él al compartir su mundo conmigo.

 

Si los hombres se sintonizan con estas cosas, yo realmente creo, que ellos estarían impactados por los cambios en sus esposas. Ellas les responderían en maneras que ellos nunca hubieran anticipado o ni siquiera esperado. Hombres, ¿realmente quieren que sus esposas estén ahí para ustedes en sus más grandes necesidades, y en la intimidad sexual? ¡Entonces los reto a que se sintonicen con ellas! Prueba esta lista de manera consistente. Tu esposa va a ser una mujer más feliz. Ella será menos malhumorada e irritable (no voy a garantizar que “siempre”); y vas a escuchar menos quejas de ella sobre su trabajo. Aunque el peso de sus responsabilidades podría no disminuir regularmente por los cambios que hagas, ella será más capaz de superarlas e incluso disfrutará sus diversos roles.

 

De Las Diez Primeras Formas de Amar a tu Esposa. Publicado por Communications Ministries. Derechos de autor © 2001, Hans and Donna Finzel. Todos los derechos reservados. Derechos de autor asegurados en todo el mundo.

 

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