De la Serie: Tiempo en Familia y relaciones. Artículo 2.
Candice Z. Watters
Traducción: Melissa Montoya Elizondo
Conversar juntos sobre intereses mutuos y logros une a la familia.
Los niños son bonitos, divertidos, angelicales (especialmente cuando duermen) y aportan un mar de ideas constantes para sus álbumes de bebé. Pero en algún punto medio entre el entrenarlos para ir al baño y el baile de graduación, la comunicación se pierde. Tal vez por eso las madres paran de escribir todo lo que su retoño dice a medida que crece. Claro, puede ser que las frases que dicen ya no son nuevas. Pero puede ser que ellos ya no son cariñosos.
Algo de qué hablar
Los pasatiempos familiares ayudan a mantener la comunicación fluida entre padre e hijo, aún cuando llegan a la pubertad. Una amiga mía que tiene hijos grandes cuenta de sus intereses compartidos en acampar, alpinismo y la escalada. Ella describe sus pasatiempos como “una amenaza de continuidad a pesar de los cambios.”
Oportunidades para la comunicación abierta surgirán de:
Comparta los logros- Finalmente conquistará el diamante en bruto, escalando una piedra desafiante o hasta terminando una novela de 1.000 páginas puede ser un gran logro que puede actuar como pegamento relacional.
Comparta recuerdos-Interactuando en actividades que han sido parte de su rutina por años tienen el potencial de traer buenos recuerdos y sentimientos de días que fueron menos complicados. Creo que siempre haremos referencia a la vez que casi majo una serpiente en una memorable caminata. Los niños comentaron sobre mi reacción por días y todavía lo traen a memoria cuando estamos en el sendero.
Historias- No hay nada mejor que ir a la escuela con una buena historia. Ese encuentro con la serpiente fue lo primero que salió de la boca de mi hijo cuando llegó a la preparatoria al día siguiente. Para los adolescentes, el poder hablar de sus logros en el contexto familiar- “mi papá y yo corrimos una maratón juntos el fin de semana” – es una marca de identidad y orgullo no muy común en los jóvenes de hoy.
Más allá del patio de la escuela, esas historias son excelentes temas de conversación durante la cena.
Cuando las actividades familiares se construyen alrededor de los intereses y logros mutuos, crean oportunidades para afirmar, optimizar, constructores de relaciones y conversaciones que edificarán lazos de confianza.
La identidad familiar importa
Los niños tienen que pertenecer. Si ellos no se sienten miembros importantes de su familia, buscarán otras maneras de interpretar el papel. La alternativa más obvia de ser miembro de una familia es grupos de pares o similares, el ejemplo más extremo es estar en una pandilla.
En el sitio web gangsandkids.com, ex-miembros de pandillas cumpliendo largas condenas presidiarias cuentan sus historias en un intento de desalentar a la nueva generación de adolescentes a no cometer sus mismos errores. Entre las mayores razones que ellos dicen que los muchachos se unen a una pandilla es porque “algunos encuentran un sentimiento de cuidado y atención en la pandilla. Se convierte casi en una familia para ellos.”.
Un muchacho de 15 años escribe buscando un consejo, “me gustaría preguntarle a un privado de libertad por qué él o ella se unió a una pandilla además del respeto y el amor. Me pregunto si hay otras razones del por qué la gente hoy en día se une. Yo estaba pensando unirme a una, porque me siento inadaptado en mi familia. Yo soy el único en mi familia que saca malas notas, consume drogas, alcohol, etc. Ningún otro miembro lo ha hecho en mi familia. (http://www.gangsandkids.com/gquestion0j.html)
Mi amiga, con sus hijos grandes, dice que ellos recuerdan sus aventuras al aire libre como un antídoto a la cultura adolescente. Mirando atrás ellos dicen: “nosotros nunca fuimos tentados a las drogas o al alcohol porque habíamos probado el alto nivel de la naturaleza y las montañas, en el contexto de amor de familia.” Cuando los muchachos se identifican con sus familias ellos tienen:
Seguridad- de saber que pertenecen a un grupo.
Fortaleza- es más fácil soportar la presión de grupo cuando saben que hay personas además de sus amigos que cuentan con ellos.
Perspectiva- la vida es más que los temas que se discuten en los vestidores.
Cuando estábamos de novios escuchamos a un pastor hablar sobre la importancia de enseñar a los hijos como divertirse genuinamente. Él quería que ellos disfrutaran tanto su tiempo juntos como familia, haciendo actividades familiares, que cuando sus amigos vinieran a invitar a sus hijos a irse de parranda, quebrando ventanas y otras cosas ilegales, ellos reconocerían la farsa y dirían: “¿Diversión? ¡Eso no es diversión! Diversión es esquiar el fin de semana, leer un buen libro o ir al juego de béisbol.”.
Si ser miembro en tu familia es divertido, desafiante e importante, - que les aporte algo valioso- tus hijos están menos propensos a ser alejados.
From the Parents Edition of the February 2008 issue of Focus on the Family magazine. Copyright © 2008, Jim Burns. Used by permission.
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