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De la Serie Criando hijos con necesidades especiales. Artículo 4.

 

Por Tim Sanford

Traducción: Andrea Valerio

 

Trabajar a través del dolor y redescubrir la alegría.

 

El nacimiento de un bebé trae muchas emociones — muchos asumirían que emociones de felicidad, entusiasmo, asombro y alegría.

 

Pero cuando tu bebé nace con una discapacidad física o mental — ya sea que se diagnosticara previamente o no — a menudo las emociones se convierten en conmoción, tristeza, enojo, desconcierto o ansiedad.

 

¿Qué haces con la oleada de emociones? ¿Cómo manejas la noticia y aún así funcionas como un buen padre o madre de un recién nacido? ¿Cómo sales adelante cuando tu hijo nace con una discapacidad?

 

Identifica lo que ha muerto

 

Tu bebé está vivo y tú estás realmente agradecido. Aun así, hay cosas que han muerto: sueños, expectativas, esperanzas, deseos. Ya sea que lo hayas verbalizado o no, como un padre que espera un nuevo hijo, los tienes. Y ahora esos sueños no van a suceder. Ellos son muertes intangibles y a menudo son difíciles de identificar. Identificarlos y verbalizarlos es exactamente lo mismo.

 

Llora tus pérdidas

 

Permítete llorar como si hubiera una muerte real. Aunque pueden ocurrir en cualquier orden, las etapas del duelo son:

1. Conmoción y negación.

2. Enojo.

3. Negociación con Dios.

4. Depresión

5. Aceptación

 

Dos fuerzas opuestas están activas durante este proceso:

1. La vida de tu hijo te ayudará a lidiar con las perdidas porque él o ella va a capturar tu corazón y te va a traer a la vida con maneras curativas.

2. El ajetreo de ser padre de un niño con necesidades especiales demandará más de tu tiempo y energía haciendo más difícil que te tomes tiempo personal para llorar.

 

El proceso de llorar las perdidas podría tardar hasta dos años.

 

Recuérdate a ti mismo cuan desesperadamente dependes de Dios y de su gracia

 

Tiempos como este activan la pregunta “¿Por qué, Dios?” Adelante; lucha con esa pregunta. Si es necesario, busca un mentor que sea maduro en la fe cristiana. En algún momento vas a necesitar  reformular tu pregunta de “¿Por qué?” a “¿Qué quieres que haga ahora?”.

 

Mientras eres el padre de este niño, tú también eres el hijo de un Dios amoroso y comprensivo. Tomate el tiempo para preguntarle a tu padre celestial que te abrace y te conforte. Si no puedes tomarte el tiempo para devocionales programados, escabúllete unos minutos donde puedas y susurra: “Dios, abrázame.” Quédate quieto lo suficiente para permitirle al Señor que ministre tu sufrido y cansado corazón.

 

Enfócate en lo que es, no en lo que no es

 

¿El vaso está medio vacío… o medio lleno? La verdad es ambos. Reconoce y admite la parte “medio vacía.” Si, tu recién nacido podría nunca llegar a _________ (termina la oración según corresponda). Llora por los sueños que se han perdido.

 

También debes escoger resueltamente enfocar tu atención y energía en lo que él o ella puede hacer y cuáles son las metas y los sueños alcanzables para este nuevo miembro de la familia. Esta es la parte “medio llena.”

 

“Has lo que puedas — no lo que no puedas” es una frase de vida que es más fácil decírsela a alguien más que vivirla. Aun así, es verdad y la parte “medio llena” es la que tranquiliza tu alma cansada. Cuando te enfocas en lo que puedes hacer, eso te mantiene en control. Si en lo único que te enfocas es en lo que no controlas, te vas a sentir fuera de control y también vas a infundir este sentimiento (a propósito o no) a tu hijo.

 

Vive un día a la vez — literalmente

 

Esto no es un cliché; es una manera saludable de vivir ya sea que tengas o no un hijo con discapacidad — pero especialmente si lo tienes.

 

●   Cuando te enfocas en el futuro es fácil ponerse ansioso sobre lo que pueda o no pasar y perderse la alegría y la belleza del hoy, incluso si está oculto en el interior de un hijo discapacitado.

●   Cuando te enfocas en el pasado es fácil sentirse arrepentido, dudar de ti mismo y quedarse “atascado en el pasado” y perderse esos mismos momentos alegres y hermosos.

 

Vivir el hoy es verdad especialmente para un padre o madre de un niño con discapacidades. Hoy, es el único lugar donde pertenece el control que legítimamente posees. Hoy, es el único lugar donde puedes interactuar con tu hijo. Hoy, es el único lugar donde puedes en realidad estar vivo.

 

Aprende a relajarte. Los niños viven en el presente instintivamente. Permítele a tu hijo que te ayude a disfrutar el momento y a vivirlo completamente. Los niños son geniales para esto — aprende de él o ella.

 

La vida se convertirá en una rutina normal. Tal vez no ha sido lo “normal” que imaginabas pero lo será. Sé paciente con tu hijo, contigo mismo, con tu cónyuge y con el proceso y podrías encontrarte riendo y disfrutando de la vida más de lo que incluso recuerdas.

 

 

Derechos de autor © 2009, Enfoque a la Familia. Todos los derechos reservados. Derechos de autor asegurados en todo el mundo.

 

 







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