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Disciplina

Límites que conducen a la plenitud. Parte II

 

Sixto Porras

Director Regional, Enfoque a la Familia.

 

 

 

2.1. Para evaluar

 

Responda a estas preguntas con -Nunca -Rara vez -Algunas veces -Frecuentemente, según sea el caso:

  • ¿Mi hijo comprende y acepta las reglas y las consecuencias que tenemos en nuestro hogar?
  • ¿Mi hijo comprende y acepta las reglas y las consecuencias que hay en la escuela?
  • ¿Mi hijo sigue las reglas y los límites que hay en la comunidad?
  • ¿Mi hijo recibe el consejo de adultos confiables?
  • ¿Mi hijo tiene amigos de su edad que muestran un buen modelo de comportamiento y le estimulan para que haga lo correcto?
  • ¿Mi hijo siente un estímulo positivo al hacer bien las cosas?


No podemos suponer que nuestros hijos entienden bien las reglas y los límites, por eso debemos asegurarnos de que las conocen.


Las reglas deben revisarse y evaluarse constantemente durante el crecimiento de nuestros hijos. Puede ser difícil saber cuándo y cómo modificar las restricciones, pero tenemos que hacerlo para ayudarles a que tengan un crecimiento saludable.

 

2.2. El ejemplo

 

Los padres deben actuar y demostrar que ellos respetan ciertos límites, para que sus hijos vean en ellos el buen ejemplo y puedan tener actitudes y conductas responsables, así como el control de sus actos cuando están solos.

Es crucial que quien defina las reglas, los límites y los valores viva y modele lo que exige a los demás, porque mientras caminamos al lado de las personas, modelamos un estilo de vida que será imitado con el paso del tiempo. No se impone, se inspira.

 

2.3. La autoridad

 

Cuando la autoridad es débil, quien la ejerce tiende a vivir en función de la culpa y va a ser manipulado fácilmente. Por esta razón, se requiere firmeza con amor. En el hogar no se vive una democracia, la autoridad está definida y debe ser ejercida.

Se requiere autoridad para definir claramente las reglas, presencia para hacer cumplir lo definido y firmeza para aplicar las consecuencias. Pero también se requiere mucha autoridad para ser los primeros en vivir lo que definimos y pedir perdón cuando nos equivocamos.

La autoridad es débil cuando se ejerce en función del temor, pero es fuerte cuando inspira confianza y facilita el diálogo.

 

2.4. La negociación en la familia

 

Es importante que se genere un diálogo que permita a la familia participar activamente en la definición de reglas, límites y consecuencias.

Este diálogo genera conciencia, sentido de responsabilidad y propicia una participación activa en la construcción de la familia.

La meta es hacer agradable nuestra convivencia en casa. Las reglas no pueden ser muchas, ni muy complicadas. Estas deben ser simples y fáciles de comprender.

 

2.5. Manejando expectativas

 

Si las expectativas son muy altas, podrían ocasionar frustración. Las expectativas deben ser realistas, acorde a la edad, a las capacidades de cada uno, y nunca pueden ser la expresión de la frustración del adulto. Debemos medir la capacidad del hijo, y esto ayuda a definir las expectativas para que sean optimistas y alcanzables.

La clave es procurar una buena reacción en el hijo, por eso hay que celebrar con entusiasmo los buenos resultados y premiar el esfuerzo y la perseverancia. Si celebramos los logros con entusiasmo genuino, mostrándoles que comprendemos el gran esfuerzo realizado, eso los inspirará para que sigan avanzando a su siguiente objetivo. Pero si mostramos insatisfacción y damos a entender que no estamos contentos con lo hecho, lo único que inspiraremos será frustración y dolor.











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