De la Serie: Banderas Rojas en una Relación. Artículo 9 (final).
Glenn Lutjens
Preguntas para hacerte a ti mismo
- ¿Estoy listo para esta relación? ¿Existen cosas que necesito resolver en mi vida primero?
- ¿Hemos compartido suficientes experiencias diversas para saber cómo es el otro? ¿Lo has visto cuando está hambriento o cansado? ¿La has visto en torno a oportunidades de ministerio?
- ¿Qué dicen la familia y los amigos acerca de nuestra relación? (Esto no es fácil de manejar, pero estar abierto a aportes sabios es una de las acciones más inteligentes que puedes hacer en una relación.)
- ¿Hay suficientes elementos comunes en nuestra relación? (No estoy hablando sobre diferencias en la personalidad- a menudo, los opuestos se atraen. Yo estoy hablando sobre su fe, creencias, compromisos y valores.)
- ¿Cómo se relaciona mi pareja con otros? ¿Es respetuosa? ¿Es compasivo?
- ¿Es nuestra relación unilateral- uno siempre dando, uno siempre recibiendo?
- ¿He visto el corazón de Dios en lo que respecta a nuestra relación? ¿Qué dice el Señor acerca de nuestra relación?
- ¿Existen situaciones más profundas en la vida de mi pareja que necesitan ser resueltas, pero que simplemente son eludidas?
- ¿Estoy atraída románticamente a mi pareja? (Aunque no es el elemento principal para el éxito de un matrimonio, el romance es un regalo de Dios.)
- ¿Me estoy sintiendo presionado por mi pareja, por otros o por mis propias expectativas para avanzar en la relación?
- ¿Existen asuntos en nuestra relación que necesitan ser resueltos primero si vamos a avanzar?
- ¿Me quedo en la relación porque no quiero herir a mi pareja o a mi mismo? (Ciertamente sentirás dolor si rompes la relación pero el dolor no es enemigo de la salud.)
- ¿Estoy tratando de rescatar a mi pareja de una vida dolorosa?
- ¿Debo casarme simplemente porque estoy enamorado? (Para que el romance juegue la parte para la cual Dios lo creo, es necesario que haya una base y un marco saludables para que el romance pueda descansar en ellos, sin importar cuantas veces me haga sentir la piel de gallina.)
- ¿Nuestra relación me acerca más a Cristo?
- ¿Deberíamos recibir consejería pre-compromiso? (Una vez que una pareja ha decidido casarse, especialmente si ya fijaron una fecha para la boda, cada persona debería ser un poco más cautelosa sobre compartir sus debilidades con un consejero.)
- ¿Estaría satisfecho si permaneciera soltero?
Reflexiona un poco sobre esa última pregunta.
El verdadero valor de una relación
“Antes, mencionaste varias banderas rojas; mi pareja solo tiene dos, entonces la mayoría no aplica a nosotros.” Eso podría ser cierto, pero incluso una bandera roja podría hacer la diferencia entre una decisión sabia y un desastre cuando se refiere al matrimonio. Sin faltar el respeto a las encuestas prematrimoniales (yo creo en su valor), seria bueno si tú simplemente pudieras hacer una examen, identificar las banderas rojas y las luces verdes, darles un valor numérico y calcular si deberías avanzar o no. No es tan simple.
Mucha gente se casa por miedo a la soledad, por miedo de no tener más oportunidades en su vida de encontrar amor. El pensamiento de que mi pareja es “el último pez en el océano” tenderá a crear desesperación. Es difícil de entender, pero si terminas la relación, con el tiempo es probable que encuentres más oportunidades. E incluso si no las encuentras, tu valor no se basa en encontrar a alguien que se case contigo. Aparte de Cristo, nadie en la tierra determina tu valor. ¡Así como la Luna refleja los rayos del Sol, los cónyuges pueden reflejar la verdad de sus parejas pero ellos no los hacen valiosos!
Es posible que no haya ninguna bandera roja en su relación ahora, sin embargo, ¿los problemas podrían surgir más tarde en su cónyuge? Sí, absolutamente. No hay garantías de que tu cónyuge no puede alejarse de ti, de Dios o de la salud emocional. Lo que he hablado aquí se relaciona con las banderas rojas, algunas son claras, algunas más oscuras, las cuales pueden ser detectadas ahora. No las racionalices, no la excuses ni las ignores. Encuentra la mina de oro, no la mina de tierra.
© 2011 Enfoque a la Familia. Todos los derechos reservados. |