¿Quiénes Somos? 
  

Preguntas Frecuentes

Enlaces recomendados

 Contáctenos 
   

Tienda Virtual 

 
 
 
 
         

 

 




 

 




  


           





    

          
   
 

 
Manejo del dinero
Adultos mayores y las apuestas
Cinco formas de rendir su salario
Actividades familiares y el presupuesto
No gano lo que quiero ¿Qué hago?
Autismo y finanzas familiares
Acciones irracionales en el uso del dinero - Parte I
Acciones irracionales en el uso del dinero – Parte II
¿Cómo enseñar hábitos financieros saludables a nuestros hijos en navidad?
Celebrando la navidad sin incurrir en gastos
La Satisfacción Financiera. ¿Cómo lograrla?
Ahorrando para el futuro
Gastando en exceso
La idea central de Dios sobre las finanzas
¡Papi, eres mi Héroe Financiero!
Prepárese para esos gastos que son previsibles con reservas o ahorros
Destructores de Presupuestos. Primera Parte.
Destructores de Presupuestos. Segunda Parte.
Estrategias efectivas para Ahorrar
Comprendiendo el principio del contentamiento en las finanzas
Resolución de problemas financieros en familia
Cuentas Claras en sus gastos
Consideraciones acerca del funcionamiento de las tarjeta de crédito

Adultos mayores y las apuestas

Por Karen O’Connor
Traducido por: Melissa Montoya

 

Ahora que sus hijos están grandes y la hipoteca casi cancelada, miles de parejas, de edades entre los 60 y más, tienen espacio para un serpenteo en sus presupuestos. Tienen ingresos de la pensión, del seguro social y/o inversiones. Y tenían algo como reserva mientras criaban una familia. Dicha combinación hace que el viajar y el esparcimiento se vuelvan atractivos – especialmente cuando se relaciona con la oportunidad de ganar dinero adicional para ganar un carro nuevo, tomar un crucero o ayudar con el costo de los frenillos y la mensualidad de la escuela privada de los nietos.

 

Sin embargo, la tentación es fabulosa en un casino, confiar en que el dinero caiga del cielo en lugar de apartar unos cientos de dólares para ahorros o inversiones. Tom y Guiselle saben lo que es esto. Cuando estaban recién casados a principios de los 60’s, ellos haciendo viajes frecuentes a la ciudad de Las Vegas desde su casa en el Valle de San Fernando en el sur de California.

 

“Si queríamos un colchón nuevo o una pieza nueva para la sala, nosotros manejábamos hasta Las Vegas y apostábamos los $50 dólares que habíamos apartado para jugar. Cinco veces de seis ganábamos cien o doscientos dólares,” dijo Tom, “suficiente para la gasolina, un hotel barato y varias comidas compartidas. Traíamos el resto a casa y comprábamos lo que  necesitábamos. Era divertido – y funcionaba.” Basado en una experiencia personal y una entrevista.

 

Por un tiempo. Pero ese juego inocente condujo a mayores apuestas, cómo ganaban más mientras su familia crecía. Tom apostaba, no sólo en las mesas de dados también en inversiones. Él compró parte de un rancho con los amigos y perdió su parte, y él compró un avión sin decirle a Guiselle, después se registró en clases de aviación de manera que él pudiera volar a Las Vegas por su cuenta.

 

Ellos lograron manejar el pago de sus cuentas pero su matrimonio tomó un giro inesperado y ellos se separaron por un tiempo antes de volver. Ahora ellos están en sus años 70 y la tentación de los casinos sigue fresca en sus mentes, aunque ellos ya no apuestan. Ambos han sido miembros por largo tiempo de Apostadores Anónimos.

 

 

Agrietando el Huevo del Nido

 

Según Liz Pulliam Weston, algunos adultos mayores están apostando sus huevos del nido en los casinos, en máquinas tragamonedas y alrededor de mesas de póker. Dichas prácticas pueden conducir a perder la casa inclusive sí la hipoteca está cancelada.

 

Una pareja abrió una línea de crédito equitativa y en cuestión de varios meses habían superado los $50.000 dólares de deuda sin los ingresos mensuales para pagarlos de manera puntual. Sustituyendo los fondos perdidos haciendo las siguientes cosas, regresar al trabajo o vivir con familiares hasta que ellos se levanten no es una opción para todos e incluso aquellos que están en esta situación sufren de humillación y vergüenza – lo que a menudo los hace volver a las mesas y máquinas a probar de nuevo.

 

De acuerdo a Weston, descubre que en la Florida los jubilados conforman más de un 40 por ciento de visitantes que regresan a casinos cuatro o más veces al año. Para muchos es un día de mucha diversión y buena comida en el barato buffet. Pero para otros es un día de tentación lo que conduce a perder y a la depresión. Lo mismo parece ser cierto para los apostadores compulsivos cuando llega una tarde en el hipódromo, un fin de semana en algún bello hotel con Casino o una sala de póker.

 

“Apuesta desordenada,” de acuerdo a un artículo en el Periódico Americano de Psiquiatría Geriátrica, “es un problema clínico significativo entre adultos mayores.” Comparado con esos que nunca o rara vez apostaron, los apostadores compulsivos reportan un índice mayor de ansiedad, mala salud, depresión, paranoia y adicciones relacionadas a este problema.

 

Ellos también experimentan altos niveles de co-dependencia – poniendo las necesidades y deseos de los demás por encima de los suyos – aunque haya un impacto en su salud física y mental. Los adultos mayores, deseosos de ser necesarios y provechosos, frecuentemente toman la carga financiera que legalmente pertenece a sus hijos adultos. Ellos arriesgan su propia economía y estabilidad emocional, sacando préstamos que ellos no pueden pagar cómodamente, entregando fondos de pensiones, agrietando su huevo de nido para costear las clases de danza, escuela privada o frenillos para los nietos.

 

Como Weston reportó “Identificar patológicamente a los apostadores verdaderos no es fácil. Ellos pueden exitosamente esconder su compulsión por años.” Si hay dinero suficiente puede tomar años para agotarlo hasta el punto de darse cuenta.

 

Una mujer en un Show, unos años atrás admitió gastar los ahorros familiares, inversiones y la pensión al falsificar la firma de su esposo mientras él andaba trabajando como camionero. Un hombre de negocios jubilado mantuvo su adicción a las apuestas en secreto de su esposo usando solo efectivo. Él desviaba pequeñas cantidades de sus ahorros de pensiones.   

 

Promesas de Cambio

 

Las pérdidas escalan, sin embargo, ningún sistema le gana a los casinos a la larga. El apostador compulsivo continúa usando cualquier efectivo, tarjeta de crédito, línea de crédito o ahorros disponibles para adquirir el dinero que él o ella necesita para continuar. Cuando estos suministros se agotan, el apostador está a punto de tocar fondo. Él o ella ya no puede rechazar el dolor de la realidad por apostar. De hecho, el apostar ahora crea igual o más dolor que la vida misma. En ese punto puede ser que miembros de la familia den un ultimátum, como lo hizo el esposo de Karen.

 

“Yo asistí a mi primera reunión de Apostadores Anónimos y la odié.” Dijo Karen. “No estaba lista para cambiar. Pero le prometí a mi esposo que iría por un mes, entonces lo hice. Y regresaba – porque empecé a ver que funcionaba.

 

“En las aperturas de lectura de cada reunión de  Apostadores Anónimos.” Dice Karen, “los recién llegados son invitados a asistir a las reuniones por 90 días, y si ellos no están teniendo ningún progreso después de eso, ellos pueden regresar a su miseria,” dijo ella soltando una risita.

 

Karen no quería su miseria de nuevo. Ella se comprometió a este programa espiritual basado en el modelo de Alcohólicos Anónimos, y se ha mantenido libre de apuestas compulsivas durante doce años. “Solo estoy avanzando un día a la vez y dándole gracias a Dios por una segunda oportunidad. Por primera vez en mi vida, sé lo que es ser un verdadera ganadora.” 

 

 

Haciendo Inventario

 

Los adultos mayores que apuestan con su huevo de nido “a menudo” o “muy frecuentemente” contestan a muchos de estas declaraciones:

1. Yo apuesto con dinero de una línea equitativa crediticia de la casa o ahorros de la hipoteca.  

2. Me digo estoy apostando por una buena causa – para ayudar a mis hijos adultos o ayudar con los estudios de los nietos.

3. Me siento obligado a ganar para que mi huevo de nido crezca.

4. Yo incremento mis apuestas porque el tiempo es corto.

5. No planeo en vender mi casa por qué no disfrutar de mi patrimonio ahora.

6. No estoy dispuesto a dejar el juego. Merezco un poquito de diversión después de trabajar tanto.

7. Sé que las inversiones son para tiempos difíciles. Este es mi día de dificultad.

8. Es mi dinero para hacer como desee.

9. No le debo ninguna explicación a nadie con lo que hago con mi dinero.

10. Siempre puedo regresar a trabajar si me endeudo mucho.

11. Una pequeña deuda es bueno para la economía.

12. Sé que voy hacer un dineral pronto, lo puedo sentir.

 

Derechos de Autor 2008 por Karen O'Connor. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.









Sumation™ WebSite
by quinix technologies