¿Quiénes Somos? 
  

Preguntas Frecuentes

Enlaces recomendados

 Contáctenos 
   

Tienda Virtual 

 
 
 
 
         

 

 




 

 




  


           





    

          
   
 

 
Transiciones de la vida
Reconstruyendo mi vida después del divorcio. Parte I
Cuando nos toque partir, ¿Cómo queremos que nos recuerden? Parte I
Cuando nos toque partir ¿Cómo queremos que nos recuerden? Parte II
Cuando nos toque partir, ¿Cómo queremos que nos recuerden? Parte III
Cuando nos toque partir, ¿Cómo queremos que nos recuerden? Parte IV
Cuando nos toque partir, ¿Cómo queremos que nos recuerden? Parte V
¿Cómo buscar trabajo de una forma efectiva?
Errores Comunes en la Profesión y cómo Evitarlos
Eligiendo el empleo correcto por la razón correcta
¿Por qué cambiamos las profesiones?
Desarrollando una Estrategia para búsqueda de Empleo
Haciendo un Cambio de Carrera
Entendiendo la Menopausia - Parte I
Entendiendo la Menopausia - Parte II
El mejor regalo de Navidad
Discernimiento de la propia realidad - Serie: De frente a la Realidad
Valoración de la propia realidad - Serie: De frente a la Realidad
Trabaja. Estoy contigo
Disfrutando a mamá en los años grandes
Estableciendo metas y propósitos para el año nuevo
¡Nunca es tarde!
La depresión en el adulto mayor
Mitos sobre los Adultos Mayores
Retomando sueños
Sanación 101 después de un Divorcio
Agarrándonos Fuertemente
Sobreviviendo el estrés de la mudanza
Lista de verificación para una mudanza
Lo que los Niños Experimentan (Y cómo Ayudar)
Los sueños y desafíos de la maternidad
Superando el divorcio como padres valientes
La esperanza del “primer verdor”
No estás sola
Después del Milagro Chileno
Los abuelos y los nietos
La vida un camino de aprendizaje
Tener hijos no es para cobardes
Ahorrando para el futuro
Conviviendo con la pareja de papá
Superando las pérdidas
Cerrando círculos

Reconstruyendo mi vida después del divorcio. Parte I


Sixto Porras

Director Regional

Enfoque a la Familia

 

 

1. La culpa en el divorcio

 

Es claro que para que una relación funcione, o no, se necesitan dos personas: los involucrados en ella. No obstante, no es raro que a la hora de “repartir” responsabilidades de su funcionamiento o terminación, una de las partes cargue con mayor peso.

 

En el caso del divorcio, la persona que se considera víctima suele caer en una espiral de culpa por sentir que fueron sus fallos los que llevaron a mal puerto el matrimonio. Y es ahí cuando aparece un sufrimiento agudo difícil de superar.

 

A menudo, el cónyuge que trató de evitar que el matrimonio se destruyera, al verse rechazado, se pregunta: “¿En qué le fallé?”, o bien se dice: “No valgo nada o no me habría dejado”. Y es que suele pasar, que el cónyuge que decidió comportarse de manera irresponsable, tener aventuras fuera del matrimonio, o abandonar a la familia, comúnmente busca justificar su comportamiento exagerando las faltas del otro y haciendo recaer la responsabilidad de su comportamiento desordenado en aquel. Su argumento favorito es: “Tú no satisfacías mis necesidades, así que tuve que satisfacerlas en otra parte”.  Este comportamiento es habitual en algunos porque al aumentar la culpabilidad de su cónyuge, reduce la suya propia.

 

Un esposo, o esposa, con baja autoestima acepta esas acusaciones y recriminaciones como si fueran realidades indiscutibles y se llena de culpa. Pero culparse no resuelve, mina las fuerzas y no nos permite ver con claridad lo que debemos hacer.

 

Si usted se halla en esa situación, resista la tentación de echarse toda la culpa. Examine objetivamente lo que ocurrió y aprenda de la experiencia, pero el camino que sigue es levantarse de nuevo para volver a brillar.

 

2. Etapas de la superación del divorcio

 

Ante toda relación rota, y divorcio, se da un proceso para superar el dolor. Este asimilar la nueva realidad incluye las siguientes etapas:

  • Impacto devastador por la pérdida, lo que genera confusión e impotencia.
  • Negación de lo que está sucediendo y, quizá, hasta la esperanza de que el evento no sea definitivo.
  • Depresión, que podría tornarse aguda de no recibir tratamiento o acompañamiento.
  • Resentimiento contra la otra persona, contra todos, contra la vida.
  • Deseos de venganza por el enojo acumulado.
  • Aceptación de la realidad, donde nos damos cuenta de que las cosas son como son.
  • Adaptación, en esta etapa la carga emotiva es menor y da paso a la reflexión.
  • Superación, que se da cuando la persona ha sido capaz de desprenderse del dolor del pasado e inicia un nuevo proyecto de vida. La persona, a esta altura, puede establecer relaciones sanas y estables. Aún, puede hablar con la otra persona sin que le afecte y posee una gran entereza para formar a sus hijos sin resentimientos ni rencores.

 

Este es un proceso que se tiene que vivir y enfrentar, porque el dolor agudo que se experimenta se tiene que llorar, aceptar y superar. La persona que ha superado un divorcio, a pesar del dolor, puede ver el mañana con esperanza.

 

Quienes hayan superado el proceso del divorcio y renovado sus fuerzas elevando su amor propio y amando su propio proyecto de vida pueden llegar a tener relaciones sanas que les permitan formar hijos saludables y experimentar paz en el hogar.

 

Si alguien se quedó en la etapa de la negación, no puede pensar con claridad y no tiene fuerzas para replantear su proyecto de vida porque no está preparado. Pero una vez que se supera el dolor del divorcio y se atraviesa este proceso, la persona vuelve a ser verdaderamente libre, para tener emociones equilibradas y relaciones sanas, e incluso, es capaz de experimentar respeto por su ex-cónyuge.

 

Todos necesitamos paz interior y tener relaciones de respeto mutuo. ¿Cómo lograrlo? Viviendo el proceso que nos permita sanar nuestras emociones. Cuando seamos capases de vivir en paz con nosotros mismos, seremos capaces de vivir en paz con los que nos rodean.

 









Sumation™ WebSite
by quinix technologies