De la Serie: Cómo sobrevivir a la infidelidad. Artículo 1
Elizabeth Canales
Es perturbador pensar en el alto porcentaje de los hombres y mujeres que han escogido buscar satisfacción sexual fuera del matrimonio. Desgraciadamente las cifras de infidelidad no solo han llegado a igualar a hombres y mujeres, sino que han experimentado un incremento importante, y la mayoría de estas relaciones ilícitas se han facilitado más por tecnología como el celular o internet.
El diccionario define infidelidad como la falta de lealtad al cónyuge. Denota el incumplimiento del compromiso de fidelidad o la falta de ésta. Por otro lado, la palabra adulterio el diccionario la define como: “Relación sexual voluntaria entre una persona casada y un compañero diferente al legítimo cónyuge”. En ambos casos existe un quebrantamiento del compromiso o pacto que se hizo con la otra persona de mantener una relación exclusiva.
Sabemos que todos los matrimonios tienen problemas, la diferencia estará en cómo y cuándo lidie con esos problemas. Las parejas que en la práctica no están determinadas a ayudarse mutuamente en todas las tareas que sean necesarias, no son compañeros, no tienen armonía y buena comunicación entre ellos,no se acompañan en la vida para lograr un fin común y que no están supliendo esa necesidad de trabajo en equipo, están preparando el terreno para el fracaso.
Es habitual pensar que la infidelidad es una reacción normal a una relación imperfecta y que la culpa es de la persona engañada. No es extraño que este último hasta se sienta culpable porque el marido, o la esposa, se fueron con alguien más. Todos los que sostienen esa opinión están aceptando que el infiel no asuma la responsabilidad de sus actos.
¿Cuáles son las preguntas más frecuentes cuando ocurre una infidelidad?
La mayoría de las personas víctimas de una infidelidad se preguntan si deben separarse, el doctor Carter en su libro “El cónyuge pródigo”, menciona que la separación se vuelve una elección muy viable en casos en los que la aventura ha ocurrido por largo tiempo (de varias semanas o más). En estas situaciones, el vínculo con la tercera persona es generalmente fuerte y llevará tiempo disolverlo. La separación es muy común también en casos de breves pero múltiples aventuras. El cónyuge infiel tiene que ver una señal clara de que no se tolerará una relación triple.
No obstante, a algunos cónyuges no les gusta la idea de la separación porque piensan que el infiel estaría siendo empujado a los brazos del amante. Por lo tanto, se aferran con desesperación, reteniéndolos en casa, porque de esta manera pueden controlar y vigilar más de cerca al cónyuge infiel.
En nuestra experiencia como terapeutas hemos observado que la relación es muy inestable si un cónyuge necesita aferrarse desesperadamente al otro para mantener vivo el matrimonio. La inseguridad, en lugar de propiciar la libre elección controla la relación de pareja. En estos casos es mejor darle libertad para elegir su compromiso que vivir en un relación sin confianza.
Además, se debe tomar en cuenta que el propósito de cualquier separación es dar tiempo para que el cónyuge fiel trate con sus emociones y el infiel certifique un arrepentimiento franco. Si el compañero o compañera no está dispuesto a comprometerse a la fidelidad en la relación, la separación pudiera ser lo que más convenga. Si por otro lado, hay verdadero arrepentimiento y disposición de remediar la ofensa, una separación no sería acertada.
Asimismo, la separación puede durar un mes, o dos meses, siempre y cuando ambos cónyuges están recibiendo consejería o terapia de pareja, si están recibiendo ayuda el profesional que los atienda puede guiarlos a determinar el tiempo necesario. No obstante, cuando la persona infiel no está segura si quiere un compromiso prolongado con su matrimonio o la relación de pareja, un tiempo de separación más largo puede ser esencial. Cualquier indicación de más interés en la tercera persona ajena al matrimonio debe verse como una señal de que se necesita más tiempo para que ocurran mayores cambios de actitud; si es que el cónyuge infiel decide cambiar y ambos cónyugues desean luchar por continuar con el matrimonio.
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