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Acoso escolar o bullying

Por Mario César Machado
Psicólogo

EL presente artículo está elaborado con base en el libro: “Bullying: el maltrato entre iguales”, también se consultaron diversos artículos sobre el tema.

¿Qué se entiende por acoso entre estudiantes o bullying?

La mayoría de los investigadores del tema concuerdan en elementos y conceptos tales como:

•    El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar o, incluso, por su término inglés bullying) se refiere a cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

•    Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares.

•    Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-13 años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.

•    Los chicos de esta edad suelen desarrollar una violencia física con sus compañeros y las chicas, en cambio, llevan a cabo una violencia verbal y de exclusión (hacen el vacío o dejan de lado a algunos compañeros).

•    El tipo de bullying más frecuente se traduce en insultar, reírse de los compañeros o ponerles sobrenombres. En el extremo opuesto está el hacer chantaje a los compañeros para pedirles dinero.
José María Avilés define la violencia escolar o entre escolares de la siguiente manera:
“Nosotros definimos el bullying como la intimidación y el maltrato entre escolares de forma repetida y mantenida en el tiempo, siempre lejos de la mirada de los adultos /as, con la intención de humillar y someter abusivamente a una víctima indefensa por parte de un abusón o grupo de matones a través de agresiones físicas, verbales y o sociales con resultados de victimización psicológica y rechazo grupal.” (Avilés, 2003d).

Las diferentes definiciones de los expertos en el tema nos confirman que la violencia o acoso entre estudiantes se caracteriza por:

•    Ataques o intimidaciones físicas, verbales o psicológicas, destinadas a causar miedo, dolor o daño a la víctima.
•    Abuso de poder, del más fuerte al más débil.
•    Ausencia de provocación por parte de la víctima.
•    Repetidos incidentes entre los mismos niños o jóvenes durante un tiempo largo y sostenido.

¿Qué es y qué no es bullying?

José María Avilés nos aclara que bullying es un fenómeno con determinadas características y que no debe ser confundido con un comportamiento con cierto grado de agresividad pero que se da en forma ocasional. En este respecto el autor dice:

“Una de las primeras tareas que debemos abordar es poner límites al concepto bullying y hablar de aquello que no incluimos en él. Existe el riesgo de confundir el bullying con situaciones escolares de interacción brusca y con situaciones perturbadoras de la convivencia como la disrupción, las peleas de patio, las bromas, el juego turbulento, los rituales madurativos de persecuciones y juegos entre iguales o las riñas esporádicas.  Algunos pueden tener un componente agresivo y otros no. Unas pueden mostrar violencia y otras puede que no. Cualitativamente serían hechos diferentes y, además, aisladamente, ninguno participa de las características del bullying.
Por otra parte, aunque la gravedad de los hechos no sea una característica que nos sirva para delimitar lo que es el bullying y lo que no lo es, también nos podemos encontrar con hechos que no tienen por qué constituir bullying en sí mismo y que se sitúan en la categoría delictiva y criminal (Sullivan, 2001). Son hechos como los asaltos haciendo uso de armas u otros objetos como botellas rotas o navajas, asesinatos, robos, amenazas de muerte o abuso sexual incluyendo los tocamientos no deseados. Por muy graves que sean, si no muestran indicadores identificativos de las condiciones del maltrato continuado entre iguales, no podremos enmarcarlos bajo el fenómeno bullying, sin que esto les reste, lógicamente, un ápice a su gravedad.  Sin embargo, cualquiera de ellos utilizado de forma recurrente por el agresor, focalizado y repetido en el tiempo sobre la víctima y dispuesto para expresar el abuso de poder y conseguir la sumisión, estará conformando un caso de bullying.”  (Avilés, 2005: 82,83)

El bullying se caracteriza entonces por ser una conducta agresiva de un menor de edad reiterada en el tiempo con el fin de controlar a otro. Por otro lado,  para que sea acoso escolar o bullying tiene que darse la “triada del Bullying” que se refiere a la presencia de los tres elementos característicos de este fenómeno:

•    Víctima o víctimas.
•    Agresor o agresores.
•    Testigos espectadores.
Todos estos personajes participantes son alumnos.

Perfil de los agresores:

•    Suelen ser chicos conflictivos, que no se identifican con el colegio, a veces con problemas familiares, sobre todo de falta de supervisión y control. A veces hay consumo de drogas y alcohol.
•    Buscan víctimas para purgar sus problemas y frustraciones.
•    Obtienen satisfacción a través de la violencia para reafirmar su personalidad y su posición de liderazgo.
•    No controlan sus impulsos y emociones. Los chicos tienden a los abusos físicos, seguidos por los psicológicos, y las chicas, a los psicológicos y relacionales.

Perfil de las víctimas:

Entre los rasgos más comunes encontramos características que hacen especialmente vulnerables a algunos, como ser tímido, introvertido, hiperactivo, encerrado en sí mismo o tener alguna característica física que le diferencia (estar gordo, llevar gafas, ser bajito). Asimismo, características académicas, como ser muy sobresaliente en las calificaciones o llevarse bien con los profesores. Los efectos del «bullying» en la víctima pueden ser devastadores: se siente violentada, desprotegida, humillada, insegura, aislada, indefensa.

Dónde se da la agresión y ¿Qué hacen los demás?

En cualquier centro educativo; en el aula, en el patio, en los pasillos, en los lugares de aseo, aprovechando que no está el profesor o incluso en su presencia. También, en los alrededores del centro, en los lugares de ocio, etc.
 
La mayoría de quienes no son ni víctimas ni agresores permanecen como meros «espectadores» y no hacen nada. La «ley del silencio». Uno de los problemas es que no es fácil detectar el «bullying» y sobre todo conseguir pruebas, ya que impera una especie de «ley del silencio». Tanto las víctimas como los «espectadores» tienen miedo de hablar, por las posibles represalias.



Artículo relacionado: Cómo trabajar el fenómeno del Bullying

Bibliografía

AVILÉS M.,  José María . Bullying: el maltrato entre iguales.  Amarú Ediciones. Salamanca, España.  2005.

BEAVERS, Robert W. y  HAMPSON, Robert B.  Familias exitosas.  Ediciones Paidós.  Barcelona.  1995

OLWEUS, D.  Agression in the schools: Bullies and whippig  boys. Hemisphere Publ. Corp. Washington D.C. 1978

OLWEUS, D.  Familiar and temperamental determinants of aggressive behavior in adolescent boys:  A causal analysis. Developmental Psychology. 1980

OLWEUS, D.  Bullying  at school: What we know and what we can do. Edición en español:  conductas de acoso y amenaza entre escolares. Ediciones Morata.  Madrid. 1998.

ORTEGA R. Violencia interpersonal en los centros educativos de enseñanza secundaria.  Un estudio sobre el maltrato y la intimidación entre compañeros.  Revista de educación  No. 304, 55-67. 1994.

VISCARDI, N. Enfrentando la violencia en las escuelas: un informe de Uruguay.  En UNESCO. Ediciones UNESCO.  Brasil 153-205.  2003.

Información sobre Acoso escolar. Disponible en Wikipedia. Extraído de es.wikipedia.org/wiki/Acoso_escolar

Información sobre Acoso escolar. Disponible en www.bullying.org/

Información sobre Acoso escolar. Disponible www.latindex.ucr.ac.cr/edu003-07.php

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