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Serie: Pornografía e Infidelidad Virtual. Artículo 1. Las etapas de la adicción a la pornografía

La progresión de la adicción te puede llevar a un lugar donde nunca pensaste llegar.

 

Gene McConnell, Keith Campbell

Traducido por Raquel Alvarado para Enfoque a la Familia

 

No todos los que ven pornografía se harán adictos. Algunos solamente obtendrán nociones tóxicas sobre las mujeres, el sexo, el matrimonio y los hijos. Sin embargo este tipo de daño es suficientemente grave. Y la pornografía no es el único componente de la adicción. Usualmente aquellos que se han convertido en adictos tienen algún tipo de apertura emocional que permite que la adicción eche raíz.

 

Algunos de los que están leyendo este artículo se harán adictos, como yo lo fui. A las compañías de la industria pornográfica no les importa que te hagas completamente adicto a su producto. Es buenísimo para su negocio. Un cliente adicto siempre regresa por más. Entonces ellos llenan sus productos con imágenes que te excitarán y harán que tus hormonas se vuelvan locas. No es necesario que te inyectes con una aguja para hacerte adicto a la pornografía – tu cuerpo creará sus propias drogas con solo mirar las imágenes. El Dr. Victor Cline dice que el sexo y la pornografía podrían ser más difíciles de vencer que una adicción a la cocaína.  

 
Las cinco etapas de la adicción

1. Exposición temprana. La mayoría de los hombres que se hacen adictos a la pornografía empiezan muy jóvenes. Ven estas imágenes desde muy jóvenes, y así empiezan a involucrarse.

 

2. Adicción. Luego llega la adicción. Siempre regresas a la pornografía. Se convierte en algo regular en tu vida. Te has hecho adicto y no puedes dejarla.

 

3. Escalamiento. Luego de un tiempo empieza el escalamiento. Empiezas a buscar material cada vez más gráfico. Empiezas a usar pornografía que te hubiera disgustado cuando empezabas.  Ahora te excita.

 

4. Desensibilización. Eventualmente, te sientes adormecido. Hasta la pornografía más gráfica y degradante te deja de excitar. Te desesperas por volver a sentir la misma emoción pero no logras encontrarla.

 

5. Mal comportamiento sexual. A estas alturas, muchos hombres toman un salto peligroso y empiezan a comportarse mal sexualmente, esto es, actuar por impulsos sexuales desenfrenados o conducta sexual transgresora.  Pasan de imágenes de papel y plástico al mundo real.

 

Cuando yo llegué a la etapa de “mal comportamiento sexual”, empecé a tener fantasías sobre cómo sería violar a una mujer. Finalmente, una noche que vi a una mujer que “calzaba” con el perfil que la pornografía me había enseñado, lo probé. Tuve suerte. Mucha suerte. No pude hacerlo. Luego de ser reportado, arrestado y luego de pasar un tiempo en la cárcel, finalmente pude empezar a sacar de mi vida las mentiras que habían sido plantadas por la pornografía.

 

Otros no tienen tanta suerte. Ahora me doy cuenta de que con solo un empujón, yo pude haber cruzado la línea. Pude haber violado a esa mujer y luego matarla para cubrirme. Así fue como Ted Bundy empezó. Cuando la pornografía a la que era adicto ya no era suficiente, intentó hacerlo de verdad – la violación y luego asesinato. Como lo logró, lo hizo de nuevo.  Y de nuevo. La adicción a la pornografía es una cosa muy seria.

 

¿Eres adicto?

Algunos de los que están leyendo este artículo quizás ya hayan desarrollado una adicción a la pornografía. Si ves algunos de los patrones que describí anteriormente en tu vida, necesitas ponerle un alto ahora mismo. ¿La pornografía está empezando a controlar tu vida? ¿Te es difícil dejarla – y siempre regresas por más? Tal vez te encuentras necesitando ver imágenes cada vez más gráficas. Te masturbas con más y más frecuencia. Estás empezando a tomar riesgos o a actuar transgresoramente para recibir excitación sexual. Si te ves en algún punto de esta progresión, estás en graves problemas, y es importante que te des cuenta, y que busques ayuda.

 

Un extracto del libreto de Dare to Dig Deeper llamado "Toxic Porn", por Gene McConnell y Keith Campbell. Derechos de autor ©1996 Enfoque a la Familia.


Próximo artículo en la serie: Mentiras de la pornografía

 









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