La importancia de los abuelos en la estructura familiar

La presencia de los abuelos y abuelas en las estructuras y dinámicas familiares siempre ha sido relevante.

 

En los procesos de cuidado, crianza y educación de los menores del hogar, su contribución ha sido muy importante. Pero es en los tiempos actuales donde su figura se ha convertido casi en indispensable. En efecto, una gran cantidad de hogares deben recurrir a los abuelos para que se encarguen del cuidado de los niños, mientras sus padres se marchan todos los días a atender las obligaciones laborales.

 

Los abuelos se convierten así en cuidadores amorosos, en orientadores fundamentales y testigos permanentes del desarrollo integral que experimentan sus nietos, sobre todo en esos esenciales años de su primera infancia. Los abuelos son las personas más cercanas y confiables que los padres y madres pueden tener para dejar a sus pequeños hijos en casa. Y esa confianza y seguridad  que  proporcionan  se   constituye,   a   su vez, en un sólido  Soporte emocional para los pequeños del hogar.


La contribución emocional y espiritual.

 

Ya sea en los casos en que los abuelos pasen muchas horas del día al cuidado de sus nietos, o bien cuando los pequeños los visitan ocasionalmente, siempre serán referentes emocionales fundamentales en la vida de sus nietos. Son personas adultas, maduras, generalmente dispuestas a dedicar tiempo, paciencia y compresión.

 

Los abuelos no tienen la responsabilidad primaria en la crianza y educación de los pequeños, como sí la tienen los padres. Pero la complementan. Por eso suelen ser más pacientes y comprensivos, más atentos a escuchar y complacer. Poseen la experiencia que brindan los años, han evaluado y superado las tensiones de la crianza de sus propios hijos, y ahora están más dispuestos a disfrutar el desarrollo y crecimiento de sus nietas y nietos.

Los abuelos no son solo cuidadores y vigilantes, no son solo acompañantes y entretenedores, son, sobre todo, soportes emocionales y afectivos fundamentales. Son los que brindan de una forma especial y única ese abrazo tierno y cálido, esa palabra de ánimo y reconocimiento, ese respaldo que proporciona confianza y seguridad.

 

Son también por lo general los mejores aliados con los que cuentan los padres para la formación espiritual y la transmisión de valores. Tanto por lo que dicen como por lo que enseñan con su propio ejemplo, los abuelos son modelos de esperanza y de fe. Son los que mejor logran trasmitir con sabiduría las enseñanzas éticas y morales que soportan las convicciones familiares.

En los tiempos difíciles.

 

Pero además, los abuelos y abuelas en la actualidad cumplen un papel fundamental en las estructuras familiares. En tiempos de crisis económica, en donde ha aumentado el desempleo y las dificultades financieras en los hogares de la región, los abuelos contribuyen fuertemente, de manera directa e indirecta, en la economía de la familia.

 

En efecto, al encargarse del cuidado de sus nietos, le ahorran a los padres una importante cantidad de recursos que, de otra manera, deberían de disponer para cubrir los costos de una niñera o el pago de un centro de cuido. Asimismo, ante el eventual desempleo de los padres, los abuelos contribuyen o se ocupan, de manera transitoria o prolongada, de muchos de los gastos en que deben de incurrir sus hijos. Este papel solidario que representan con sus pensiones las personas adultas mayores en general, y de los abuelos en particular, ha significado un gran aporte a sus familias y a las esferas social y económica de los países.

 

En la actualidad las sociedades europeas y latinoamericanas se encaminan hacia realidades caracterizadas por una población cada vez más numerosa de adultos mayores (la esperanza de vida ha aumentado y las sociedades cuentan con personas mayores que son producto del bono demográfico de años atrás). Asimismo, la sociedad actual también ve reducirse las tasas de fecundidad y natalidad. Este panorama afecta el tamaño y las dinámicas familiares. Desde esta perspectiva, el papel y la función de los abuelos está inmersa en esta realidad demográfica, económica y social.

 

Finalmente, no hay que olvidar que un aspecto fundamental que no debe pasarse por alto es el derecho que tienen los abuelos a pasar tiempo distendido con sus nietos -más allá de las eventuales responsabilidades asumidas voluntariamente al cuidar a sus nietos- y el derecho también a sus espacios -como adultos mayores- de descanso, entretenimiento y atención de proyectos personales. Los abuelos aman, cuidan, educan y transmiten valores a sus nietos con total deleite y disfrute, pero tienen necesidades y derechos propios que deben respetarse. Los padres no deben trasladar sus propias responsabilidades de cuidado, crianza y educación de los menores a los abuelos. Y éstos deben saber hasta dónde llegan sus límites con relación a sus nietos. Esto hay que tenerlo siempre presente para una buena convivencia y el bienestar de todos.

 

 

 

 

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* Jesús Rosales Valladares estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Costa Rica. Además se ha desarrollado como consejero familiar e investigador social en temas de políticas públicas y familia por más de treinta años.

 

 

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