La solidaridad de la familia

Con la profundización de la crisis económica que ha experimentado gran parte de los países de la región, se ha puesto en evidencia el carácter solidario que tiene la familia para los miembros que la conforman y el gran soporte económico y social que representa para la sociedad.

 

Por sus características y funciones naturales, la familia es ese lugar más próximo que tiene todo individuo para encontrar apoyo, refugio, soporte, consuelo, compresión y aliento.  Pero su papel no es solo valioso desde la perspectiva emocional y espiritual.  Lo es también –y ha sido demostrado fundamentalmente en momentos de crisis y prueba- como una fuente solidaria de ayuda cuando se enfrenta al desempleo, una situación crítica financiera,  una enfermedad transitoria o permanente, o cuando se sobreviene un accidente y se padece una discapacidad.

 

Ante los problemas económicos y el desempleo

 

La familia ha demostrado ser el lugar de mayor apoyo cuando un miembro del hogar enfrenta una situación grave de carácter financiero.  Las familias son unidades básicas de ingreso, consumo,  ahorro e inversión.  Si el estado financiero de un miembro del hogar sufre un deterioro o una reducción severa inesperada, los ajustes que se pueden realizar a nivel familiar pueden significar un gran alivio a la economía del hogar.  Cuando se pierde el empleo o se encuentran varios miembros del hogar sin trabajo, la familia acoge de manera transitoria a estos miembros, mostrando así ser fundamental para respaldar en esos momentos de congoja financiera.

 

Se han visto casos en países europeos y latinoamericanos donde muchos jóvenes que se habían independizado, regresan a los hogares de sus padres mientras resuelven una difícil situación económica motivada por el desempleo o la reducción de los ingresos.  En otros casos, el ingreso que reciben los adultos mayores debido a sus pensiones, logran sostener por un tiempo determinado las necesidades y responsabilidades familiares, mientras los otros miembros logran encontrar un trabajo y estabilizar sus balances financieros. Con apoyo, comprensión y unidad  familiar, muchos hogares logran superar momentos de crisis y desempleo no esperados.

 

Principal apoyo para el cuido de hijos pequeños, personas mayores y miembros que presentan alguna discapacidad

 

Cuando se han realizado algunos estudios que procuran evaluar el nivel de confianza que representan diversas instituciones en la sociedad, la familia siempre aparece en el nivel más alto de los indicadores de confianza.  Hace pocos años, la Organización Iberoamericana de la Juventud (OIJ), realizó una encuesta de juventud a nivel iberoamericano y comprobó que,  para casi el 85% de  los jóvenes de la región, la familia es el lugar que le brinda mayor confianza y credibilidad. 

 

Este factor de confianza y credibilidad está afianzado en el carácter solidario que tiene la familia cuando se trata  del cuidado y crianza de los hijos pequeños.  No cabe la menor duda de que, en la mayoría de los casos, cuando se debe escoger el lugar donde los  hijos deben permanecer mientras sus padres trabajan, se piensa en primer lugar en dejarlos al cuidado de un pariente cercano, principalmente los abuelos, los tíos, entre otros.  Cuando esto no es posible, por supuesto que se recurre a los centros de cuido u otras opciones, pero es al interior  de la familia donde los padres sienten naturalmente mayor seguridad y confianza para dejar a sus hijos mientras acuden a sus lugares de trabajo.

 

Obviamente existirán siempre argumentos a favor y en contra  con relación a si se debe o no recurrir a los familiares para que cuiden a los menores de la casa, sobre todo se objeta el traslado que algunas personas le hacen a los abuelos de esta responsabilidad.  Se manifiesta que se suele abusar del tiempo y la disponibilidad de los abuelos en esta tarea; sin embargo, con los límites, cuidados y manejos de expectativas  y de responsabilidades de cada quien,  los abuelos y otros parientes cercanos continúan siendo la opción preferida y escogida por los padres para dejar a los pequeños mientras ellos trabajan.  Definitivamente es en la familia donde se siente más apoyo, seguridad y confianza, y seguirá siendo una opción muy importante cuando los recursos económicos son limitados.

 

En efecto, al papel de seguridad y confianza, se le agrega el del ahorro de recursos, que es fundamental para familias de pocos ingresos y que enfrentan dificultades en estos tiempos de crisis económica.  Una vez más, debemos de decir que, con los límites adecuados para evitar los abusos y el traslado de responsabilidades que no le corresponden a ellos, los abuelos y otros parientes representan un soporte de solidaridad fundamental para el cuidado de los pequeños del hogar.

 

De igual forma, la familia es un soporte muy relevante cuando se trata del cuidado y la atención de las personas mayores o de un miembro que enfrenta alguna discapacidad.  Ante la imposibilidad que tienen los Estados de brindarle atención, apoyo y asistencia a todas las personas adultas mayores o que enfrentan alguna discapacidad, la familia se constituye en el principal aliado social para el cuidado integral de las personas dependientes.

 

Las personas dependientes no estarán en mejores lugares que junto a sus seres queridos, a las personas que aman y que les aman.  El significado de la labor solidaria, afectiva, emocional y material que brindan las familias, es gigantesco, y muchas veces no es apreciado y valorado en su verdadera dimensión.  El trabajo que brindan los cuidadores de las personas dependientes en el hogar es de gran relevancia  y requiere ser respaldado y comprendido.  Es de entrega constante y total, de cuidado permanente, de amor incondicional; pero igual desgasta y absorbe física y emocionalmente, por lo que requiere del apoyo  e involucramientos de otros miembros de la familia, así como de la ayuda profesional y de la asistencia de las instituciones estatales pertinentes.

 

La familia es la instancia socio-cultural más importante.  Por sus características y funciones intrínsecas y naturales, juega un papel de solidaridad y apoyo que hace que sea la institución de mayor confianza para los miembros que la componen.  El hogar es el más relevante soporte económico en tiempos de crisis financiera y desempleo; es el mayor apoyo para las personas con discapacidad, el lugar de mayor seguridad y confianza para el cuidado, crianza y educación de los hijos menores; y es la principal fuente de soporte emocional y material para las personas mayores.

 

Esta función significativa e indispensable de  la familia, requiere más apoyo y respaldo por parte del Estado.  El valor solidario que tiene la familia la ubica como una aliada fundamental en la proyección social del Estado.  Por eso es que se constituye en una necesidad impostergable el elaborar políticas públicas que fortalezcan la institución familiar para que continúe desarrollando sus funciones naturales y sociales que posibiliten el bienestar de sus miembros y de la sociedad.

 

Se requieren familias fuertes, estables, funcionales y sostenibles para que continúen  siendo soportes de solidaridad que tanto beneficio proporcionan a todos. 

 

 

 

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* Jesús Rosales Valladares estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Costa Rica. Además se ha desarrollado como consejero familiar e investigador social en temas de políticas públicas y familia por más de treinta años.

 

 

 

 

 

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