¿Cómo identificar si mi hijo fue víctima de abuso sexual?

June 5, 2017

 

Peggi estaba en preescolar, tenía 4 años, era una niña dulce y tranquila; muy cooperadora. Sin embargo, no sé en qué momento fue, pero de un día para otro empezó a tener conductas sexualizadas: tocando las partes privadas de otros compañeritos en su aula.

 

Ceci, de 7 años, tenía una creatividad asombrosa; era líder y llena de ideas. No obstante, un día, inesperadamente, cuando su mamá le dijo que se fuera a bañar, al entrar al baño, empezó a gritar sin explicación alguna. Parecía un ataque de pánico.  

 

Rolando, de 8 años, era un niño súper amiguero, le encantaba jugar “bola”. Pero de un día para otro dejó el deporte y perdió su buen humor. Al punto que se retraía y se apartaba; pasando mucho tiempo encerrado en su cuarto.

 

Maggi, de 12 años, era una niña muy dulce, inteligente e introvertida. Su mamá empezó a notar que pasaba más tiempo de la cuenta sola en su cuarto imaginando historias. Anhelaba tener amigos, pero se apartó de todos y no socializaba.

 

Lisa, de 14 años, una chica muy linda, inteligente y sociable, empezó a vestir de forma provocativa. Parecía que tenía 20 años: se maquillaba como modelo y actuaba coquetamente.

 

Aunque las edades y comportamientos de estos chicos y chicas pueden parecer diferentes, todos pueden ser síntomas de abuso sexual.

 

¿Qué se entiende por abuso sexual?

 

Para tener claro el concepto de abuso y mirar con los mismos lentes, quiero compartir lo que se entiende por abuso sexual según el UNICEF (El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia): El abuso sexual ocurre cuando un niño es utilizado para la estimulación sexual de su agresor.

Incluye cualquier forma de interacción o contacto sexual en la que el niño aún no tiene las facultades necesarias para dar su consentimiento, independientemente de si comprende o no de qué trata el acto sexual e incluso cuando no niegue o rechace lo que sugiere su agresor.

 

El abuso sexual incluye:

  • Exposición a pornografía en fotos, videos o películas.

  • Exhibicionismo o voyeurismo en donde un adulto se exhibe desnudo delante de un niño.

  • Instar al niño para que toque las partes íntimas, o que el niño sea tocado en sus partes íntimas.

  • Los manoseos, frotamientos, contactos y besos sexuales.

  • La penetración sexual o su intento, por vía vaginal, anal y bucal.

Sus efectos son devastadores, se pueden identificar síntomas tales como:

 

  • Confusión y culpa: Generalmente un niño, al no poder entender por qué se dio el abuso se culpa.

  • Ambivalencia: sentimientos simultáneos de amor-odio, gozo-asco, miedo-placer.

  • En el ámbito sexual, fuertes distorsiones de lo que es y representa la relación sexual.

  • Dolor físico, en sus partes privadas, golpes o moretones

  • Lo que hace más traumática una experiencia de abuso es la cercanía del abusador, ya que si es alguien de la propia familia, generará un fuerte sentido de desprotección, orfandad y rechazo. Cuando las personas cercanas que lo debían de proteger, en lugar de eso, lo traicionaron, puede experimentar ataques de pánico, ansiedad, insomnio, pesadillas.

  • El maltrato físico puede generar mucho temor, terror, desconfianza e inseguridad.

  • En la mayoría de los casos, el niño vive en el silencio, guardando el secreto de lo que ha pasado, generando un fuerte sentido de vergüenza, que esconderá bajo máscaras como el retraimiento, el aislamiento, o bien,  la extroversión y el histrionismo, yendo a niveles opuestos.

  • El niño experimentará un sentimiento de impotencia o un fuerte sentido de falta de elección, ya que no pudo decir que no al abusador. Se sentirá incapaz de parar o marcas límites ante otras figuras de autoridad. Entendiendo por autoridad alguien de más edad que él, y que, por cualquier motivo, no puedo detener (porque es fuerte, grande o influyente).

  • Cualquier tipo de abuso dañará de forma intrínseca la estima del niño; puede sentir que no es valioso, que no sirve, que es diferente a los demás y que no puede relacionarse como otros.

  • La salud del niño se verá dañada en todos los niveles: emocional, física, social y familiar: Puede presentar enfermedades que se agraven como el asma, las alergias, la diabetes, etc., debido al fuerte estado de tensión emocional.

  • Puede presentar dificultades en el reconocimiento de su identidad sexual.

  • Es posible que no desarrolle habilidades sociales sanas, debido a la falta de confianza.

 

¿Cómo podemos evitar el abuso sexual?

 

  • Educando en el tema de sexualidad de forma paulatina según la edad y las interrogantes que el niño tenga.

  • Explicando desde que están niños, por medio de dibujos, que nadie tiene derecho a tocar sus partes íntimas. O bien, que no deben tocar las partes privadas de alguien más.

  • Creando un mapa de emergencia junto al niño, explicándole a dónde debe pedir ayuda o a quién debe dirigirse si se encuentra dentro de una situación de peligro o riesgo.  

  • Ayudándole a generar límites que le permitan decir “no” cuando ve que la conducta o la petición es inadecuada o le hace sentir incómodo.

  • Estimular una identidad basada en valores como el respeto, la lealtad, la seguridad y la verdad.

  • Creando un vínculo de confianza que les permita acercarse a nosotros para decir lo que deban decir sin sentirse juzgados.

  • Dejándole vivir cada etapa intensamente, para que disfrute del buen humor, de los juegos o actividades propias de su edad.

  • Ayudarle a tener un buen manejo del conflicto, y darle estrategias para comunicar de forma asertiva lo que piensa, quiere o no desea.

¿Qué hacer si identifico síntomas de abuso sexual en mi hijo?

 

  • No ignorar, pasar por alto o creer que el cambio de comportamiento drástico o repentino del niño “solo es una etapa”.

  • Hacer un análisis sobre la frecuencia e intensidad de los comportamientos. Observar si la conducta que nos parece “anormal” o no cotidiana se repite o es consistente al frecuentar algún lugar o alguna persona.

  • En el momento en el que tengamos sospechas, aunque sean leves, de que existe una persona que puede estar dañando al niño, debemos alejarlo de la situación de riesgo lo antes posible.

  • Si hemos observado varios síntomas de abuso, debemos sentarnos a hablar con el niño. Explicarle que somos sus papás y que nada hará que dejemos de amarlo. Debemos hacerles saber que siempre creeremos en su palabra sobre todo si está ocurriendo algo que atente en contra de su dignidad.

  • Si el niño comparte información sobre el abuso, debemos creerle. En mi experiencia, cuando un niño ha sido abusado, da detalles muy claros y específicos.

  • Sin importar el parentesco familiar o el nivel de confianza que tenga el sospecho de agresión sexual, debe ser denunciado ante las autoridades.

  • Tanto la familia como el niño deben buscar ayuda psicológica para ser acompañados en la situación que enfrentan.

 

Cuando el niño es educado para decir “no” a un abusador, en la mayoría de los casos se previene el abuso. Trabajemos para que nuestros niños sean respetados, amados y cuidados por ellos mismos, por sus familias nucleares, por sus familias extendidas y por la sociedad. Tener niños sanos, nos ayudará a tener familias más sanas, y un mejor entorno y futuro para nuestras próximas generaciones.

 

 

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*Gaby Cuevas. Consejera familiar e individual. Graduada en la Universidad Nacional Autonoma de México (UNAM) en la carrera de Licenciada en Periodismo y Comunicación colectiva. Se ha desarrollado como consejera bíblica en temas de sanidad personal. 

Contacto: genesisconsejeria@gmail.com

 

 

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