Hable de sexualidad con sus hijos. Parte I

October 16, 2017

La mejor forma de instruir en el campo de la sexualidad es formando el carácter de nuestros hijos.

 

Los padres no hablan de sexualidad con los hijos porque sienten vergüenza, no saben qué decir, asumen que el centro educativo lo hará por ellos o porque creen que aprenderán solos. El problema es que si usted no lo hace, otros lo harán y probablemente no de la mejor manera. Por eso, ¡atrévase, no es tan complicado!

 

¿Cuándo comienzo? Cuando el niño pregunte. ¿Si no pregunta? Aun así… hágalo.

 

  • Al hablar de sexualidad, sea natural, inspire confianza, supere el miedo. Cuando hable del tema, no diga demasiadas cosas, ni mucho menos repita discursos interminables. Limítese a comentar la información que sus hijos van necesitando de acuerdo a su edad. 

  • Llame la cosas por su nombre, sin morbo ni malicia. Hable sin miedo, sus hijos marcarán el ritmo, sea sincero y natural más que formal. Hable como quien habla con un amigo.

  • Anímelos a hacer un proyecto de vida. Como seres integrales, hablar de sexualidad no implica solamente hablar sobre aspectos físicos como órganos y cambios fisiológicos; debemos hablar de metas y de proyecto de vida que ayuden a los hijos a tomar decisiones fundamentado en el bienestar futuro y no es un placer momentáneo. El hecho de que sus hijos tengan un proyecto de vida, les permite enfocar mejor sus energías y estar menos dispuestos a arriesgarse con comportamientos inseguros

  • Enséñeles el valor de ser una persona con criterio propio y a enfrentar la crítica. Hablar de sexualidad es ayudar al joven a desarrollar su capacidad crítica y a evaluar el contenido de la televisión, la música, la moda o las creencias de sus amigos sobre este tema. El carácter de sus hijos se fortalece cuando aprenden a decir “no” con criterio propio, cuando se les permite que sean ellos mismos en sus gustos y opiniones. Como resultado de fortalecer el carácter en los jóvenes y aumentar su amor propio, ellos maduran, llegando a ser adultos sanos, responsables y capaces de interpretar su vida con acierto. 

  • Conquiste el corazón de sus hijos y sea amigo de sus compañeros. Conocer a los amigos le acercará más a ellos y le proveerá la información necesaria para orientarlos con un mejor criterio. 

  • Sea el ejemplo que sus hijos necesitan. Si usted tiene una buena autoestima, un gran amor propio y una buena auto imagen, ellos se verán inclinados a tenerla también. Si usted se perdona por los errores del pasado, ellos también aprenderán a perdonar y a perdonarse. Si usted insulta y menosprecia la vida de los demás, ellos también lo harán. Si usted tiene una vida sexualmente responsable ellos aprenderán. Si usted trata con respeto y dignidad a las personas que ama, ellos también lo harán.

 

¿Cómo formamos el carácter?

 

La mejor forma de instruir en el campo de la sexualidad es formando carácter. La educación del carácter es el esfuerzo intencional de los padres de ayudar a los jóvenes a comprender los valores fundamentales de la vida, tales como el amor, el respeto, la comprensión, la tolerancia y la dignidad. Es ayudarles a interesarse en desarrollar su proyecto de vida y facilitar el camino para que adopten un estilo de vida congruente con los valores de la sana convivencia.

 

El fundamento del carácter son los valores que hemos adoptado. Por lo que es importante recordar que los valores no se imponen, se inspiran. Los valores son la huella que los hombres y las mujeres, que hemos amado y admirado, han dejado en nuestras vidas. Es lo que hemos visto en ellos y queremos hacerlo nuestro. Es saber distinguir entre lo bueno y lo malo.

 

Los valores se eligen por voluntad propia. Una vez elegidos se interiorizan, se defienden y se convierten en la carretera sobre la cual vamos a caminar. Los valores son los ideales que inspiran nuestra vida. Por eso, enseñe a sus hijos a amar la vida, a respetar a los demás, a tener sueños y a proteger lo que aprecian.

 

Los padres más eficaces en lograr que sus hijos posterguen las relaciones sexuales hasta el matrimonio, son los que comprenden que educar adolescentes es un arte delicado que requiere tiempo, paciencia, tolerancia y buena comunicación. Son los padres que están presentes e involucrados en la vida de sus hijos, que comunican sus propios valores y los viven, que hacen preguntas, que supervisan con cuidado las decisiones de sus hijos en cuanto a sus amigos y compañeros, los que se interesan en conocer los lugares a donde van y los que insisten en una hora razonable para que estén de regreso en casa. No hay programa de educación sexual que sustituya el poder y la influencia que tienen los padres en la formación de sus hijos.

 

El mejor método en la educación sexual, es el que se origina desde temprano en la niñez y continúa a través de los años. Educar es inspirar un espíritu libre, instruido y capaz de juzgar la vida con una sana conciencia. 

 

Parte II

 

 

 

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*Sixto Porras. Director Regional de Enfoque a la Familia.  Autor de los libros: «Amor, Sexo y Noviazgo», «De Regreso a Casa», «Hijos Exitosos» y «El Lenguaje del Perdón». Coautor de: «Traigamos a los pródigos de regreso al hogar» y «Meditaciones en Familia». Esposo de Helen, y padre de Daniel y Esteban. Su pasión es ayudar a las familias a mejorar.

 

 

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