El impacto de una visión en la vida

December 21, 2018

(Adaptado del Libro "Cree en Ti")

 

 

 

Fuimos creados para tener una misión que cumplir, y una visión que nos dé sentido, propósito y dirección. Quien no tiene una misión en la vida, carece de motivación para vivirla. 

 

Si una personas solo cumple sus obligaciones básicas, es alguien que simplemente subsiste. No tiene ilusión, ni ánimo para nada más que cumplir con sus responsabilidades diarias. Son personas que se levantan, se bañan, se visten, respiran, caminan como autómatas y cumplen. Viven aburridas y pocas cosas les satisfacen. Y como nada tiene sentido en sus vidas, suelen vivir criticando a quienes sí lo tienen. 

 

Existe otro tipo de personas que viven una existencia sin sentido. Son aquellas que solo viven en el nivel de “la apariencia”, impresionando a los demás y compitiendo con todo el mundo. Actúan así desde la insatisfacción, desde sus complejos y miedos, desde el “nunca me siento pleno”. Por ello nunca tienen el auto, la casa, ni el trabajo que “merecen”; las posesione los definen y buscan obtener prestigio de esa manera. Se fotografían con su última adquisición y siempre quieren más. Lo que tienen nunca es suficiente. Para ellos, triunfar no basta. 

 

Pero las personas que se aceptan, se aman tal cual son y encuentran una causa noble que las inspira, un motivo por el cual vivir, avanzan en la dirección que se han propuesto, disfrutan lo que hacen, viven a plenitud y tienen un alto sentido de realización y trascendencia. No son conformistas, son apasionadas. Para ellas, la vida tiene un sentido diferente, saben quiénes son y cuánto valen para Dios. Lo que hacen les permite crecer y benefician a los demás, dejando tras de sí un legado que trasciende generaciones. 

 

La fuerza de una visión 

 

Una visión es una imagen de lo que va a ocurrir en el futuro. Es visualizar el resultado por adelantado. Es la capacidad de anticipar los tiempos. Y como la visión es algo para poner por obra, activa la creatividad, nos motiva a caminar, y nos proyecta hacia el futuro. Como esa imagen también es positiva, nos inspira y motiva a seguir adelante hasta alcanzarla. A esto podemos añadir que una persona inspirada motiva a otros a que hagan lo mismo. 

 

La visión nos realiza como personas y nos permite tener una actitud positiva frente a la vida, mientras nos obliga a hacer lo mejor que podamos y a buscar la excelencia mientras avanzamos. Un visionario sabe hacia a dónde se dirige y solo habla de eso, pero una personas sin visión es alguien desmotivado, apático, crítico, desorientado y sin sueños por alcanzar.

 

La visión debe ser personal. No es algo que se pueda copiar o imitar.Debe ser algo que deseamos, algo propio. Esto permite que sea una visión auténtica. 

 

Es requisito encarnar la visión, llorar, pensar y apasionarnos por lo que deseamos, lo cual nos permite ver la necesidad y saber que somos parte de la respuesta. Mientras caminamos tras el sueño que nos inspira, Dios va sanando y equipando nuestras vidas para lograrlo.

 

No basta con tener un sueño o una visión. Necesitamos dar pasos concretos para materializar lo que estamos deseando. Todo sueño y toda visión requieren un plan de acción para convertirse en realidad. Es necesario planear lo que deseamos alcanzar: cómo lo vamos a lograr, con qué recursos contamos, a quiénes vamos a invitar para que nos acompañen y en cuánto tiempo lo lograremos. Nadie dijo que sería fácil, toma tiempo, energía y requiere ser constante. 

 

Escriba la visión y permitamos que otros la conozcan, la escuchen y la enriquezcan. Sumemos a las personas correctas en nuestra aventura, personas que crean como nosotros, nos animen y nos estimulen. 

 

Defina metas y objetivos. Nos ayudan a establecer la ruta a seguir, precisan lo que debemos alcanzar y qué vamos a necesitar. Sin ellos, no sabemos cómo avanzar y menos cómo llegar. Los objetivos nos ayudan a avanzar paso a paso. 

 

Anticipemos los obstáculos y las posibles dificultades que enfrentaremos.Esto nos permite poner nuestras expectativas en la perspectiva correcta, asesorarnos con los expertos y buscar la compañía de buenos amigos. 

 

Para materializar lo que hemos soñado, necesitamos sentir que somos la persona correcta; para esto, requerimos preparación, trabajo, esfuerzo, dedicación y fidelidad. Sí, se requiere pasión y optimismo, pero también acción. Aprovechemos cada oportunidad para crecer y aprender. Las oportunidades son únicas, no regresan, por eso deben ser bien aprovechadas. 

 

 

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*Sixto Porras. Director Regional de Enfoque a la Familia. Autor de los libros: «Amor, Sexo y Noviazgo», «De Regreso a Casa», «Hijos Exitosos», «El Lenguaje del Perdón» y «Cree en ti». Coautor de: «Traigamos a los pródigos de regreso al hogar» y «Meditaciones en Familia». Esposo de Helen, y padre de Daniel y Esteban. Su pasión es ayudar a las familias a mejorar.

 

 

 

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