Las Preguntas Más Comunes de Mamás Profesionales

August 9, 2019

Ninguna mamá puede negar que no sintió algún grado de culpabilidad o angustia cuando tomó la decisión de salir a trabajar mientras sus hijos estaban pequeños. Tengo una amiga que dijo que su corazón se partió en dos cuando fue a dejar a su hijo a la guardería. Él parecía un poco asustado y tímido (algo normal), y ella lloró todo el camino hacia su trabajo recordando la escena.

 

Aunque despedirse temporalmente de los pequeños es difícil, cada vez más mamás están decidiendo por esto. En Costa Rica, la tasa de ocupación de las mujeres ha aumentado de 19,5% en 1976, a 42.7% en el 2018, mientras que la cantidad de hombres que trabajan se ha mantenido constante en el tiempo, 72.6% en 1976, y 72.6% en el 2018, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).

 

Cada vez más mamás se enfrentan a la decisión de salir a trabajar y despedirse temporalmente de sus hijos, y aunque lo asumen pensando en el bienestar de la familia y de su desarrollo como profesionales, se enfrentan a muchos miedos y preguntas.

 

1. ¿Lograré ser una buena mamá y una buena profesional?

 

Para algunas madres estos dos roles de su vida parecen devociones en conflicto. 50% de sí mismas quiere estar con sus hijos, y el otro 50% de sí, desea cumplir con sus metas profesionales.

No hay una receta que pueda hacerle cambiar estos sentimientos ambivalentes. Usted eligió ser madre y profesional, así que disfrute de estas dos áreas de su vida intensamente, y dé lo mejor que pueda en cada una de ellas. Una mamá que da su mejor esfuerzo, es una buena madre; una profesional que da su mayor esfuerzo es una buena profesional.

 

Piense en las cosas buenas que tiene este viaje de elegir ser madre y profesional. Por ejemplo, para muchas mujeres el trabajo les permite aumentar su sentido de autoestima y confianza. Cumplir metas profesionales y personales nos ayuda a sentirnos bien con nosotras mismas, y esto ayuda a impulsar a los hijos hacia adelante. He escuchado a muchas mamitas decir que sus hijos admiran su valentía, y quieren ser como ellas cuando sean grandes. Nuestra realización personal afecta de forma positiva en cómo tratamos a nuestros hijos, nuestro cónyuge, y las personas que nos rodean.

 

Otro aspecto positivo del ser madre y profesional es que el trabajo nos permite tener otro espacio aparte de la casa y los hijos en el que podemos liberar estrés, conversar con otras personas y cambiar de ambiente. Cosas que son necesarias también para que estemos más estables emocional y mentalmente.

 

Busque el apoyo de otros. Las investigaciones dicen que las madres que trabajan fuera del hogar y que se adaptan mejor son las que tienen fuertes redes de apoyo. Divida las tareas del hogar. Haga parte a sus hijos desde pequeños. Entre más puedan hacer ellos, menos hará usted, y más compartirán juntos.

 

Haga parte a su pareja o cónyuge. Los quehaceres del hogar se clasifican como el tercer elemento más importante en una relación, inmediatamente después de la fidelidad y la buena intimidad sexual. Mientras mejor sean los acuerdos entre ustedes dos sobre las labores domésticas y el cuidado de los niños, mejor será su relación.

 

2. ¿Estará bien sin mí?

 

Llevar a los hijos por 9 meses en el vientre y vivir junto a ellos el proceso de lactancia, hace que las mujeres miren con más nostalgia el crecimiento de sus hijos. Es como si pensaran que solo en el seno materno estarán seguros, y esto hace un poco más difícil la despedida y el proceso de ajuste cuando las madres salen a trabajar.

 

Hay que aceptarlo, quizás sea inevitable enfrentarse al miedo de que a su hijo le pase algo mientras usted no esté presente, pero puede tomar medidas que le ayuden a estar más tranquila. Por ejemplo, no rendirse hasta encontrar un lugar seguro en donde su hijo se encuentre tranquilo y aprendiendo. Cuando usted vea que su pequeño va desarrollando habilidades sociales, aprendiendo colores, números y expresiones de cortesía, poco a poco irá cambiando su preocupación por emoción y orgullo.

 

Otra forma de debatir estos pensamientos que atormentan es pensar que mientras usted trabaja también los está cuidado y se está esforzando por cubrir sus necesidades. Lo más gratificante del trabajo es invertir el dinero que recibimos con los que amamos. A muchas mamás les gusta consentir a sus hijos con alguna sorpresa, o simplemente un helado para celebrar la quincena.

 

3 ¿Me culpará cuando sea grande? ¿Mi ausencia le hará daño?

 

Estas preguntas solo desenmascaran la culpa de nuestros corazones.

La culpa es un sentimiento peligroso, porque no deja que las madres disfruten de la maternidad, y entorpece el proceso de educación y de crianza. La culpa puede llevar a las mamás a tratar a sus hijos como si estuvieran en deuda con ellos. Cuando actuamos basadas en la culpa, tratamos de cumplir todos los caprichos de los niños porque pensamos que no hemos sido buenas madres. Otras mamás, envuelven en una burbuja de sobreprotección a sus pequeños, pensando que necesitan pagar la deuda de la presencia que no recibieron mientras estaban en sus trabajos.

 

No deje que la culpa la consuma. Está bien que usted se dedique a hacer del rato que pasan juntos un tiempo de calidad y compense la cantidad de tiempo que no pasó con ellos. Pero no está bien que la culpa la lleve a dejar de poner límites y dejar de enseñarles responsabilidades sobre sus deberes en casa y en la escuela.  

 

Mi mamá tuvo que trabajar cuando yo era pequeña; ella me dejó en buenas manos, y recibí cariño y atención con mis tías. Al crecer, me explicó siempre por qué tuvo que trabajar, y en ningún momento de mi vida se me ha ocurrido culparla por eso. Más bien, hay un sentimiento de agradecimiento y de admiración hacia ella. Los hijos nunca culparán a las mamás de algo que hicieron por amor a ellos.

 

4. ¿Seguiré siendo su “Favorita”?

 

Las madres también pasan por un proceso de duelo y despedida emocional. Aún si sus hijos estuvieran en buenas manos, ellas también se enfrentarán al dolor de la separación y de su ausencia. Es difícil desligarse de los hijos; duele.

 

Algunas madres sienten que al trabajar se están perdiendo etapas de sus hijos. Siente algún tipo de dolor cuando la niñera o la abuela les manda por foto o video las cosas nuevas que sus hijos están haciendo.

 

Mamita, es cierto que la distancia hace que usted no sea la primera testigo de los avances de sus hijos, pero esto nunca le quitará su lugar. Recuerde que tener un vínculo profundo con nuestros hijos no depende de cuánto tiempo estemos con ellos, sino de la calidad de interacción que tengamos cuando estemos juntos.

 

Puede ser que otras personas pasen más tiempo con sus hijos, pero nada será igual al tiempo que pasan con mamá y papá. Ni la maestra, ni la niñera, ni la abuela se convertirán en las favoritas cuando mamita se tira al suelo a jugar cuando regresa de trabajar. Será cansado, sí. Pero valdrá la pena.

 

La clave está en desarrollar todo lo que se hace desde el amor y no desde la culpa, y reconocer que, aunque usted no esté 24/7 con sus hijos, usted siempre será “mamita”.

 

 

 

 

 

 

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*Angie Viquez B. Licenciada en Psicología de la Universidad Nacional de Costa Rica y forma parte del Equipo de Contenido de Enfoque a la Familia. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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