¿Cómo sé que es Amor y no un Capricho? Parte II

October 30, 2017

 

El amor procura la libertad de la otra persona, busca la realización de quien se ama y eleva su dignidad. El amor que ha madurado con el tiempo es el que sabe decir lo siento, paga el precio de la espera, se disculpa si lastima, recapacita, aprende de la experiencia y crece; no se rinde fácilmente, lucha por lo que cree y se deja permear por el consejo sabio de su familia. Es esto lo que produce algo más que un sentimiento volátil, es el ejercicio de un carácter que desarrolla amor de verdad.

 

La mayor prueba del amor, está en el hecho de darle a la otra persona la libertad de decir “no”, la oportunidad de decidir y el honor de sentirse respetada. Amar es aceptar, valorar y apreciar a la otra persona, por lo tanto, es el tiempo compartido lo que prueba que aquello es amor y no un capricho.

 

El amor se expresa cuando somos capaces de transformar el interés por la belleza exterior, en el deseo sincero de llegar al alma de la persona amada. Es hacer que la pasión no lastime la dignidad, sino que la identifique el respeto mutuo y nos conduzca un deseo sincero de conocer a la otra persona en su esencia. Es navegar en las aguas profundas de los sentimientos más nobles que identifican al ser humano, eso que nos conduce a descubrir lo que somos en esencia y nos permite valorarnos, apreciarnos y cuidarnos mutuamente. Es la capacidad de fortalecer la razón y la voluntad, hasta el punto de descubrir los secretos del alma y, conociéndola, decido voluntariamente valorarla, cuidarla y protegerla.

 

La humildad, la simpatía y el honor, nos conducen a planos inimaginables del verdadero amor, el que es libre, emocionante, el que inspira respeto y deseos de vivir. El amor crece cuando definimos claramente los límites, y es producto de mostrarnos tal cual somos en actos que no avergüenzan ni lastiman.

 

Es recomendable que toda pareja antes de casarse, por lo menos tenga unas diez sesiones de asesoramiento con alguien que les pueda brindar herramientas para construir su matrimonio. La pareja no debe fijar fecha de boda, ni un compromiso formal, hasta que haya completado, por lo menos la mitad de las sesiones de asesoramiento.

 

Preguntas para reflexionar:

 

  • ¿Cómo vamos a administrar nuestras finanzas?

  • ¿Queremos tener hijos?, ¿cuántos?, ¿cómo nos gustaría educarlos?

  • ¿Cuál es el concepto que tenemos del matrimonio y de la familia?

  • ¿Qué opinan nuestro padres y nuestros mejores amigos de esta relación?

  • ¿Contamos con el respaldo de nuestros padres?

  • ¿Nos sentimos orgullosos el uno del otro?

  • ¿Por los celos, uno de los dos tuvo que dejar amigos o actividades de algún tipo?

  • ¿Cuáles consideramos deben ser los roles del hombre y de la mujer en el matrimonio?

  • ¿Tenemos diferencias intelectuales, emocionales, espirituales y culturales significativas?

  • ¿Tenemos la libertad de expresar lo que sentimos y pensamos con nuestra pareja o le temo?

  • ¿Mi pareja, se siente respetada cuando está conmigo?

  • ¿Tenemos una relación que nos permite crecer integralmente?

  • ¿Es nuestra relación saludable o un capricho emocional?

  • ¿Aunque no existe la relación perfecta, sentimos ilusión, paz y alegría en esta relación?

  • ¿Creemos que hay cosas de carácter que se deben superar antes de avanzar al siguiente nivel?

 

Tomar tiempo para contestar estas preguntas les permitirá saber si deben continuar o no con la relación. El amor reflexiona, se hace preguntas, busca consejo y nos guía a convertirnos en los mejores amigos.

En el amor no dependemos, nos aceptamos y nos respetamos.

 

Es importante tener claro el panorama, por eso:

 

  1. Elabore una lista que identifique a la persona con la que le gustaría casarse. No existe la persona perfecta, pero sí personas saludables emocionalmente.

  2. No inicien un noviazgo si no se sienten seguros y preparados. Dejen que la amistad madure la relación.

  3. Busque el consejo de sus padres, de sus mejores amigos, mentores y guías.  

  4. No apresure su intimidad física, controle sus acercamientos para que les permitan viajar a una intimidad emocional, intelectual y a la construcción de un proyecto de vida juntos. 

  5. Haga una lista de las virtudes que identifica en la otra persona.

 

Características de una relación saludable:

 

  • Somos buenos amigos y nos agrada dialogar.

  • La comunicación entre nosotros es respetuosa, natural y franca.

  • Sentimos la libertad de expresar lo que pensamos y generamos el espacio para que la otra persona haga lo mismo.

  • No nos criticamos constantemente el uno al otro.

  • Tenemos valores en común y ambos somos fieles a lo que creemos.

  • Ambos pensamos que el matrimonio es un compromiso de por vida.

  • Hemos aprendido a resolver nuestras diferencias con respeto.

  • Nos conocemos a fondo y aun así nos aceptamos, apreciamos y nos valoramos.

  • Nuestras familias respaldan nuestra relación.

  • Nuestra relación es estable y hemos sabido superar las crisis que hemos vivido.

 

¿Con quién me gustaría casarme?

 

No se case con alguien que tenga costumbres que le resultan intolerables esperando que cambie cuando se casen. Si cree que no podría vivir con la persona con la que está entablando una relación, es mejor que termine. Si cree que no podría vivir con un alcohólico, un adicto a la pornografía, una persona celosa o con malas costumbres, entonces no se case con esa persona.

 

Lo que ve hoy, es lo que recibirá mañana, porque nadie cambia el día de la boda. Por eso, el amor no es una emoción caprichosa que se deja manipular por promesas que nunca se cumplen. El amor es el encuentro de dos personas maduras que se saben dueñas de su destino, su felicidad y crecimiento emocional y espiritual. Dos personas que deciden compartir lo mejor que tienen en procura de un destino en común.

 

Le comparto lo que Ithamar, una joven de 18 años escribió ante la pregunta, ¿con quién le gustaría casarse? Es un excelente ejercicio que nos puede ayudar a crecer.

  • Debe gustarme físicamente.

  • Debe pertenecer a una familia con principios similares a los de mi familia.

  • Debe ser emocionalmente estable.

  • Debe tener metas claras e ir en pos de ellas.

  • Debe gustarle la familia.

  • Aunque sus emociones estarán ligadas a mi, no debe crear una dependencia emocional.

  • Debe tener un gran deseo de superarse.

 

Toda relación debe ayudarle a crecer; intelectual, emocional, social y éticamente. Si una relación no construye, debe terminarse, porque el amor no lo determina la suerte, lo construye una relación que maduró con el tiempo. 

 

Parte I

 

 

 

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*Sixto Porras. Director Regional de Enfoque a la Familia.  Autor de los libros: «Amor, Sexo y Noviazgo», «De Regreso a Casa», y «El Lenguaje del Perdón». Coautor de: «Traigamos a los pródigos de regreso al hogar» y «Meditaciones en Familia». Esposo de Helen, y padre de Daniel y Esteban. Su pasión es ayudar a las familias a mejorar.

 

 

  

 

 

 

 

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