Un centurión romano buscó a Jesús porque su siervo estaba muy enfermo.
Con humildad, reconoció la autoridad de Jesús y confió en que solo una palabra suya sería suficiente para sanarlo.
La historia de Ester es más que una narración bíblica de valentía y belleza.
Es la historia de una generación bajo presión, y de un padre adoptivo que entendió su llamado en el tiempo correcto.