Un centurión romano buscó a Jesús porque su siervo estaba muy enfermo. Con humildad, reconoció la autoridad de Jesús y confió en que solo una palabra suya sería suficiente para sanarlo.
Preparando el Camino
Juan el Bautista predicaba con valentía y llamaba a las personas a arrepentirse de sus pecados y volver su corazón a Dios. Su misión era preparar el camino para la llegada del Mesías.