Pedro y su hermano Andrés eran pescadores en el mar de Galilea cuando Jesús los llamó y les dijo: «Vengan, síganme, y los haré pescadores de hombres.» Ellos dejaron sus redes de inmediato y lo siguieron, acompañando a Jesús mientras sanaba enfermos y proclamaba el reino de Dios en muchos pueblos y ciudades.