En Éxodo 17, Moisés intercede por Israel en la cima del monte sosteniendo la vara de Dios mientras el ejército lucha contra los amalecitas. Cuando sus brazos se cansan, Aarón y Hur toman una piedra para que Moisés se siente y sostienen sus manos en alto hasta la puesta del sol. El ejército de Israel vence, y los tres hombres adoran juntos al Señor por la victoria.