¿Cómo cuidar a un ser querido con Alzheimer?

Conociendo la enfermedad 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud la demencia no se trata de una condición inherente al envejecimiento, si no que es causada por un grupo de enfermedades y lesiones que producen el deterioro gradual y continuo de las habilidades mentales como la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida diaria. 

Actualmente hay alrededor de 50 millones de personas que la padecen, y se estima que para el 2050 habrá 135 millones de personas con alguna de las formas de demencia.   

En la actualidad, es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en todo el mundo. No es raro conocer a alguien que cuida de un ser querido con demencia, o que sufre de la condición.  

La principal causa de la demencia es la enfermedad de Alzheimer, con 60% o 70% de los casos. El primer síntoma suele ser la pérdida de la memoria, aunque en los estadios tempranos también pueden presentar pérdida de la noción del tiempo y de ubicación espacial, es decir que se pierden hasta en lugares conocidos, y se les dificulta razonar y concentrarse. Tomar decisiones acertadas, realizar actividades cotidianas como cocinar, ir al supermercado o hacer un juego de mesa pueden volverse una tarea complicada.  

En etapas más avanzadas pueden olvidar el nombre de las personas y de los objetos cotidianos, lo que les dificulta comunicarse. Se olvidan de acontecimientos o conversaciones recientes, hacen las mismas preguntas una y otra vez y sufren cambios, a veces drásticos en el comportamiento tales como depresión, aislamiento, irritabilidad, o delirios. Con el paso del tiempo llegan a olvidar tareas básicas como bañarse, vestirse o comer y en las últimas etapas son incapaces de sonreír o incluso de hablar del todo. 

Algunos consejos para usted mientras cuida a su ser amado. 

Llegue a acuerdos en familia.  

Conforme la enfermedad de Alzheimer avanza el paciente requerirá de mayores cuidados y soporte, por lo que la comunicación de los familiares y cuidadores es de vital importancia: ¿quién hará qué?, ¿quién pagará qué?, ¿cuándo vendrá quién?, ¿dónde va a vivir?, ¿quién será el encargado principal? Si no se adopta una actitud de amor y unidad al tomar decisiones sobre lo que debe hacerse con respecto al manejo que se dará al papá, la mamá o al cónyuge, se podrían generar discusiones que drenan y deterioran las relaciones familiares y solo empeorarían la situación.  

Considere las implicaciones a largo plazo. 

La decisión de hacerse cargo del ser querido con la enfermedad de Alzheimer no se puede tomar a la ligera. Es importante tener muy claro que esta es una situación de largo plazo, que las capacidades del paciente irán decayendo sin retorno y que cada día tendrá mayor dependencia de quien le cuide. No subestime las implicaciones de esta decisión, pues no se trata solo de hacer un buen plan alimenticio y hacer ejercicios para la memoria. También requerirá una cantidad extra de cariño y atención; de la misma forma en la que se debe cuidar el aspecto físico, se debe tener cuidado de la parte emocional. 

Recuerde las emociones de su ser amado. 

De acuerdo con el Dr. Gary Chapman, autor del libro Manteniendo vivo el amor mientras los recuerdos se desvanecen, la región del cerebro que mantiene las emociones sigue funcionando a pesar de que la demencia vaya avanzando. Esto implica que el paciente puede sentir dolor y rechazo, puede sentirse triste si le regañan o desprecian, y también puede sentirse alegre y amado, aunque sea incapaz de demostrarlo. 

Muéstrele amor con detalles. 

Es una buena idea que usted dedique tiempo a reconocer cuál es la mejor forma de hacer sentir amada a la persona que cuida.  Pero debe tener claro que esta puede ser una relación en una sola vía, ya que el paciente puede ser incapaz de responder a lo que usted está haciendo por él. Podría leerle en voz alta, o simplemente pasar tiempo con ella. Tal vez los abrazos y las muestras de afecto le hagan sentirse calmado y reconfortado. O quizá recibir obsequios simples como un helado, un pequeño ramo de flores o una tarjeta de vez en cuando, hagan sentir amado a su ser querido.  

Póngase en el lugar de su ser amado. 

Recuerde a menudo que esto es una enfermedad, no culpe a su ser querido por lo que está pasando. No se puede razonar con ellos. Así que, cuando usted esté a punto de perder la paciencia porque ha respondido la misma pregunta una docena de veces, o cuando le haya explicado a su madre dónde se guarda el cepillo de dientes por quinta vez, deténgase y trate de ponerse en sus zapatos y pensar ¿cómo me gustaría que me trataran a mí si estuviera en esa posición? y ¿cómo quisiera Cristo que yo la tratara? 

Descanse en el Señor. 

Como cristianos estamos llamados a mostrar el amor de Cristo en todo momento a quienes nos rodean, empezando por nuestros más cercanos, por aquellos que nos cuidaron antes a nosotros. No es una tarea fácil, pero podemos descansar en que cuando clamamos al Señor, Él nos responde, nos infunde ánimo y renueva nuestras fuerzas. (Salmos 138: 3).  

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