(Adaptado del libro: Traigamos los Pródigos de Regreso al Hogar)

Es cierto que la parábola del hijo pródigo fue escrita hace dos mil años, sin embargo, todos los días, en muchos hogares alrededor del mundo, se vuelve a representar cuando miles de padres y madres se quedan esperando hasta la madrugada que sus hijos regresen al hogar. Se vuelve a vivir en los hogares en donde por primera vez se ha encontrado droga en la habitación de los hijos; se revive en las lágrimas, el dolor y la frustración de los sueños rotos y en la pregunta: “¿Qué fue lo que hice mal?” Esta simple parábola ha sido llamada la pequeña historia más grande del mundo. Es la anécdota del joven que rompió el corazón de su padre y aún así, no destruyó el amor que su padre tenía por él. 

Esta es una historia maravillosa. La pregunta importante que nos tenemos que hacer es: “¿Quiénes son los pródigos en la actualidad?”. La verdad es que hemos vuelto “pródigos” a algunas personas que antes no lo eran. 

Es una verdadera tragedia que, en la iglesia moderna, muy a menudo nos juzguemos unos a otros por aplicar reglas que nosotros mismos hemos ideado, y que no tienen nada que ver con seguir a Cristo.

Frecuentemente, es con estos códigos – que inclusive no están escritos en ninguna parte- con los que “creamos” nuestros pródigos. En varias culturas cristianas, alrededor del mundo, una persona puede darse por perdida por algo que en otra cultura es aceptado. Recuerdo a un hombre ya maduro que nos dijo, que cuando él era un niño acostumbraba ayudarle a su papá a regalar folletos titulados ¿Deben bailar las personas bautistas? A más de un líder en las iglesias se les ha acercado un representante del grupo de diáconos o el consejo de la iglesia para realizar el siguiente comentario: “Pastor, le decimos esto con amor, algunos de nosotros estamos muy preocupados por el comportamiento de sus hijos.
Hemos notado que uno de ellos se ha hecho perforaciones en el cuerpo, se viste de negro, comenzó a fumar y va a los salones de baile”. Y así es como comienza la creación de un pródigo.

No hay nada nuevo en todo esto. En cada época hubo personas que se interesan más por la religión que por la fe; que están prontos a señalar cuando alguien ha fallado en cumplir su “marca particular”. Los fariseos fueron a donde estaba Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos comen sin lavarse las manos?”, o “¿por qué tus discípulos no ayunan?”. Lo que querían decir era: “Tu propia gente está saliéndose del camino, ¿qué vas a hacer al respecto?”.

Ante los ojos de los líderes religiosos de aquel tiempo, Jesús mismo era un pródigo. Ellos notaron que Jesús comía con pecadores. Una y otra vez le recordaban que ellos sí se adherían a los reglamentos, lo que significó, según sus opiniones, que ellos sí estaban bien con Dios. Sin embargo, esto no hizo que Jesús dejara de vivir su vida, aún fuera de la protección del ghetto religioso. Es muy fácil, para algunos cristianos, ver a otras personas como pródigos, porque ellos mismos viven en un mundo imaginario. Muchos de los jóvenes, que han sido señalados como pródigos, al menos están tratando de seguir a Cristo, en un mundo que está fuera de los límites impuestos por algunos cristianos. En contraste, muchos cristianos no sólo reducen su círculo de amigos permitiendo solamente a aquellas personas que comparten su fe cristiana, sino que también les exigen practicar su “marca particular” de cristianismo.

Creo que ir a la iglesia es importante, casi cada domingo de mi vida estoy en mi iglesia, pero el asistir no me da el derecho de juzgar si alguien es un pródigo o no. En los círculos cristianos, si una persona nos pregunta cómo les está yendo espiritualmente a nuestros hijos, pensamos que el hecho de que vayan a la iglesia los domingos o a una reunión durante la semana, nos da el derecho de decir: “Me complace informar que están siguiendo a Cristo”. Pero, ¿acaso se interesan por los pobres?, ¿aman a Cristo?, ¿pelean contra la injusticia en el momento en que está sucediendo?, ¿pueden perdonar o guardan rencores?, ¿son compasivos y pacientes?, ¿existe alguna evidencia de que lentamente se están pareciendo a Cristo?

Necesitamos desesperadamente la sabiduría de Dios para manejar esto apropiadamente. Más vale que no cometamos equivocaciones, porque si lo hacemos, no sólo estaremos permitiendo que algunos que tienen una profunda necesidad espiritual se queden sin satisfacerla, sino que además alejaremos a las personas que hasta el momento habían permanecido fieles a Dios.

Hay más de un joven, que escucha a sus padres decir con regularidad, que están orando para que vuelva a Dios. Sin embargo, lo que realmente este hijo necesita escuchar son expresiones de ánimo por lo que hace para complacer a Dios.

Firma Sixto Porras

App de Enfoque a la Familia

En esta época de quedarnos en casa usted puede aprender sobre cómo tener un mejor matrimonio y ser un buen padre desde su dispositivo móvil. Aquí encontrará más de 1.500 conferencias, videos, series, películas y herramientas que le ayudarán a lograrlo. Suscríbase de forma gratuita por 30 días. Aproveche el precio de lanzamiento de ̶U̶S̶D̶ ̶8̶,̶9̶9̶ USD 4,99/mes antes de que sea demasiado tarde.

Acerca del Autor

Artículos más recientes de Enfoque a la Familia

En Alta Estima

Amado pastor, amada pastora, hoy damos gracias a Dios por el llamado que Nuestro Señor Jesucristo le hizo a usted para pastorear a su pueblo durante este tiempo tan particular.

Lo Mejor Está Por Venir

Cuando las cosas no se ven del todo claras y hay un poco de incertidumbre, es normal que sintamos angustia o temor. Pero recuerde, lo mejor está por

Recursos de Enfoque a la Familia

Obtenga recursos confiables para fortalecer su matrimonio.

Nueva Serie Disponible
Esta es una serie de 9 videos elaborada por Enfoque a la Familia que pretende guiar a los padres sobre cómo educar en sexualidad a sus hijos desde etapas tempranas de la infancia. ¿Los temas de sexualidad no deberían iniciar en la adolescencia? La respuesta es “No”. La educación sexual empieza desde que el niño está pequeño.

Reciba contenido especial e información actualizada

Reciba contenido especial e información actualizada

Suscribase a nuestro boletin

Al enviar este formulario, usted autoriza a Enfoque a la Familia enviarle información o recursos a su correo electrónico.