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4 Pasos para enseñarle control emocional a su hijo

Con su guía como padres, y practicando, sus hijos pueden aprender a controlar sus emociones. Aquí hay cuatro pasos para ayudar a sus hijos a recuperar la ventaja cuando las emociones intensas amenazan con salirse de control.

El control emocional puede ser un poco parecido a un tiroteo en el Viejo Oeste, especialmente cuando se trata de explosiones, crisis y rabietas.

Imagínese una pequeña y tranquila ciudad del oeste. La gente del pueblo está ocupada con sus tareas diarias. Los niños están jugando fuera de la escuela. Los vaqueros están transportando suministros. El conductor de la diligencia está cargando maletas. Algunas nubes algodonadas flotan en el cielo despejado.

Pero, en un instante, alguien grita: “¡Vienen los Dalton!”. De repente, la atmósfera del pueblo cambia. Los Dalton. Su reputación les precede. La gente se apresura a ponerse a salvo. Los dueños de las tiendas cierran sus puertas y se asoman a través de las cortinas.

Puede parecer una escena de una vieja película en blanco y negro, pero algo similar ocurre todos los días en los hogares de todo el mundo. Cuando un niño se enoja, se pone ansioso o temeroso y reacciona de manera negativa, o incluso, destructiva; puede sentirse como si una persona totalmente diferente hubiese llegado. Y los padres, simplemente, no pueden esconderse de estos invitados no deseados.

¿Cómo ayudar a sus hijos con el control emocional?

La mayoría de los niños todavía están aprendiendo a controlar sus emociones y, a veces, los momentos difíciles se sienten abrumadores. No pueden encontrar sus zapatos de fútbol “en ningún lugar”. No pueden jugar un videojuego todo el tiempo que quieran. Se enojan por algo que sucedió en la escuela ese día y hacen una rabieta.

Afortunadamente, sus hijos no están indefensos ante los caprichos de su “Dalton” interior. De hecho, con su guía como padres, y practicando, ellos pueden aprender a controlar sus emociones. A su vez, esto puede minimizar las explosiones, crisis y rabietas que puede tener su hijo. Aquí hay cuatro pasos para ayudar a sus hijos a recuperar la ventaja cuando las emociones intensas amenazan con salirse de control.

1. Reconocer las emociones de raíz

Las emociones de nuestros hijos a veces son como una agradable música de ambiente para un día maravilloso. Otras veces, son un tsunami que abruma a los niños y provoca un cortocircuito en su pensamiento. Cuando eso sucede, a menudo terminan frustrados, enojados, diciendo y haciendo cosas que solo empeoran la situación. Los estallidos, crisis emocionales, y rabietas pueden convertirse en patrones y salirse de control si no se les enseña control emocional.

El primer paso para enseñar control emocional es ayudar a nuestros hijos a reconocer la fuente de estas emociones, y darles un nombre. ¿Están tristes por los comentarios de un amigo? ¿Temerosos de una situación en la escuela? ¿Ansiosos por un desafío a afrontar? Hay niveles de severidad para estos sentimientos, y es útil enseñar a sus hijos a usar palabras que comuniquen exactamente lo que están experimentando.

Aquí hay tres categorías de sentimientos negativos que contienen algunos términos que van de menor a mayor intensidad para ayudarles a describir lo que sienten:

  • Triste: decepcionado, desanimado, decaído, afligido, deprimido
  • Ansioso: retraído, preocupado, nervioso, abrumado, asustado
  • Enojado: molesto, frustrado, disgustado, irritado, furioso

Comparta estas categorías con sus hijos. Puede usar otras palabras descriptivas, o colocar las palabras en un orden un poco diferente, lo que mejor funcione con su familia. El punto importante es ayudar a sus hijos a aprender a ser conscientes de sus sentimientos, a desarrollar un vocabulario para comunicar esos sentimientos de manera clara y precisa. Anime a sus hijos a usar palabras específicas para sus sentimientos, y a describir y definir claramente la situación que los afecta. Identificar qué está causando la perturbación emocional es el primer paso para ayudarlos a tener una respuesta saludable a esas emociones.

2. Redirigir hacia una respuesta positiva

Una vez que sus hijos son conscientes de sus sentimientos y pueden ponerles un nombre, tienen el poder de mover esos sentimientos en una dirección saludable. Los sentimientos fuertes no tienen por qué dar como resultado palabras y acciones poco saludables o productivas, como rabietas o crisis emocionales de las que los niños pueden arrepentirse más adelante. Tener alternativas para responder a sentimientos fuertes puede ayudar a nuestros hijos a controlar mejor sus emociones.

Las siguientes opciones pueden ayudar a sus hijos a tener un manejo saludable de sus emociones:

  • Hablar con padres, hermanos, amigos, maestros, consejeros escolares.
  • Acostarse y cerrar los ojos, o tomar un descanso en un lugar tranquilo (como su habitación o un sillón cómodo).
  • Pedir a Dios que los ayude a calmarse y recordar un versículo bíblico favorito o relevante para el momento.
  • Llevar a cabo una actividad relajante (colorear, lanzar una pelota, construir con LEGO, leer, jugar con una mascota).

El objetivo en ese instante es interrumpir la onda de emociones cambiando de espacio físico o enfocándose en una actividad positiva, o incluso neutral. (Tenga en cuenta que estas respuestas alternativas no harán que el problema empeore).

Si sus hijos no están listos para hablar con otra persona de manera productiva, al menos pueden hacer el esfuerzo de calmarse. A veces, solo respirar profunda y lentamente es suficiente para desalentar una respuesta negativa. Una vez que han permitido que sus emociones se asienten, pueden dar el siguiente paso.

3. Repensar la situación difícil

Este es el paso clave en el proceso. Las emociones no son solo producto de las situaciones, sino de cómo sus hijos perciben esas situaciones. El cerebro es una máquina de procesamiento de alta velocidad, por lo que es posible que los pensamientos erróneos o incompletos pasen desapercibidos para sus hijos e impacten negativamente sus emociones. Las percepciones falsas rara vez conducen a emociones positivas.

Queremos que nuestros hijos siempre piensen cosas que son ciertas. En un principio, ellos necesitarán ayuda para aprender a repensar. Eventualmente podrán aprender a hacerlo de manera más independiente. Una vez que su hijo se haya calmado, guíelo para que reconsidere la situación que le está estresando. Hay dos partes en este proceso:

1. Identificar sus pensamientos

Esto significa que los niños digan exactamente lo que están pensando y cómo están viviendo una situación. Su hijo podría estar pensando: soy el peor jugador del equipo; no me gusta cómo me veo; tengo la puntuación más baja en matemáticas; nunca terminaré a tiempo, u otros pensamientos negativos. Ayude a su hijo a identificar estos pensamientos y a expresarlos en voz alta en lugar de hacerlo a través de una rabieta o un berrinche.

2. Examinar sus pensamientos

Si algo es verdad, habrá muchas pruebas que lo respalden. Y las percepciones falsas tendrán poco que las apoye. Una clave es ayudar a sus hijos a notar frases extremas, que rara vez se basan en la verdad. “Siempre estoy ____”. “O, nunca soy ______”. “Soy el peor en ____”.

Aquí hay algunas preguntas que puede usar para ayudar a sus hijos a examinar sus pensamientos.

  • ¿Hay alguna evidencia de que esto sea cierto?
  • ¿Cuáles son algunos datos básicos sobre este tema?
  • ¿Alguna vez otros han pasado por algo así?
  • ¿Son tus expectativas realistas?
  • ¿Es posible que esta situación cambie o mejore en algún momento?
  • ¿Qué pasos puedes tomar para cambiar o mejorar esta situación?

4. Practica el autocontrol emocional

Cuénteles a sus hijos que todos experimentamos emociones fuertes. Es importante aprender a manejarlas de una manera inteligente y respetuosa. Al igual que practicar problemas matemáticos, deportes, o un instrumento musical para mejorar sus habilidades, sus hijos también pueden practicar un buen plan para manejar emociones fuertes. Así es como puede personalizar el proceso de control emocional para sus hijos:

Reconocer

Repase con sus hijos algunas categorías básicas de sentimientos (feliz, triste, ansioso, enojado) y pídales que nombren sentimientos en la misma categoría, identificando cuáles son de mayor y menor intensidad.

Redirigir

Ahora hagamos juntos una lista de formas saludables en las que podemos calmarnos cuando las emociones inundan nuestro cerebro. Reflexione sobre esta lista y deje que sus hijos elijan qué ideas creen que funcionarán mejor para ellos. Piensen juntos en el plan de cómo sus hijos usarán estas ideas cuando se sientan abrumados o angustiados, a dónde deben ir, con quién pueden hablar, etc. Luego discuta cómo estas ideas los ayudarán a responder mejor a las emociones fuertes.

Repensar

Pida a sus hijos que imaginen algunas situaciones difíciles (como perder un partido, o tener un mal desempeño en un examen) y luego que identifiquen formas de pensar sobre esas circunstancias que sean verdaderas o falsas. Si es verdadera, pídales a sus hijos que expliquen por qué creen que es cierto. Si no es cierto, anímelos a decir por qué ese pensamiento no parece cierto. Aquí hay un ejemplo:

Situación: Olvidé entregar mi tarea, así que ahora es tarde. Esto rara vez sucede, pero esta fue una tarea grande e importante.

Pensamientos falsos: Mi maestro piensa que no me esfuerzo. Esta tardanza arruinará mi calificación. Todos los demás lo entregaron a tiempo. Nunca debo entregar las cosas tarde. Ahora no puedo obtener una buena calificación en la clase.

Pensamientos Verdaderos: Todo el mundo comete errores. Fue un accidente. Puedo entregarlo mañana. Mi maestro sabe que soy un buen estudiante. Una tarea tardía realmente no afectará mi calificación.

A medida que sus hijos aprendan a reconocer, redirigir, y repensar sus respuestas a situaciones difíciles, podrán manejar mejor sus emociones y tomar decisiones sabias que reflejen un carácter maduro y piadoso.

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