Ansiedad y Trastornos de Ansiedad

Todos nos hemos sentido preocupados o ansiosos en un momento u otro. Hacer un examen en la escuela, tener una entrevista de trabajo, someterse a una auditoría fiscal, enfrentar una crisis de salud inesperada: estos son algunos tipos de situaciones que muchas personas encuentran estresantes, y que pueden provocar intensos sentimientos de intranquilidad.

Como psiquiatra, he llevado a muchas personas a reflexionar sobre el hecho de que gran parte de los problemas que nos preocupan en realidad nunca ocurren. Además, cuando nos tomamos el tiempo para considerar de manera realista los peores escenario y trabajar en ellos, podemos disfrutar de una cierta lucidez y calma al considerar los problemas potenciales. 

Entonces, aunque la preocupación y la ansiedad son desagradables, estos sentimientos pueden ser bastante útiles si nos impulsan a planificar y tomar medidas. Por ejemplo, teniendo en cuenta las situaciones anteriores, si la preocupación nos obliga a estudiar más, prepararnos para la entrevista de trabajo, mantener nuestros registros de impuestos y documentación financiera en orden, o atender las necesidades de nuestro cuerpo físico, estos sentimientos de ansiedad habrán servido de mucho.

Todos en alguna medida nos preocupamos de vez en cuando, pero la mayoría de las personas siguen su vida sin ser debilitadas por el miedo a las dificultades de la vida y sus incógnitas. Sin embargo, algunos de nosotros, encontramos nuestras vidas perturbadas por el miedo y la ansiedad. 

La Ansiedad Como un Problema de Salud Mental 

Dios nos dio la capacidad de sentir miedo para protegernos. El miedo no solo nos motiva a evitar situaciones peligrosas, sino que también ayuda a nuestros cuerpos a prepararse para luchar o huir cuando estemos en peligro. Desafortunadamente, nuestros cerebros y cuerpos pueden actuar como si estuviéramos enfrentando una amenaza inminente incluso cuando realmente no lo estamos, y los sentimientos de miedo pueden explotar en un terror y pánico incontrolables. Estos sentimientos pueden surgir repentinamente incluso sin un desencadenante o motivo que podamos identificar. Uno puede experimentar una preocupación o temor tan abrumadores por las incertidumbres futuras, que nuestro funcionamiento normal del día a día puede verse afectado. Estos son solo algunos de los signos de una clase de enfermedades conocidas generalmente como trastornos de ansiedad. 

Como es común con otros problemas de salud mental, las personas con trastornos de ansiedad pueden sentirse muy solas, como si estuvieran lidiando con algo que nadie más está enfrentando. Pero el hecho es que los trastornos de ansiedad no son poco comunes. Se estima que cada año alrededor del 18% de los adultos en los EE. UU. lidian con un trastorno de ansiedad. 

Echemos un vistazo a algunos de estos trastornos: 

Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)

Las personas que padecen este trastorno experimentan ansiedad o preocupación excesiva por las cosas cotidianas de la vida, a tal punto que experimentan angustia o deterioro significativo en el funcionamiento normal del día a día. Para que se haga un diagnóstico de TAG, los sentimientos de ansiedad deben ocurrir la mayoría de los días durante seis meses. Las personas que sufren de TAG pueden tener sentimientos de inquietud o nerviosismo, se fatigan con facilidad, tienen dificultad para concentrarse o experimentan que su mente se queda en blanco y experimentan irritabilidad, tensión muscular o trastornos del sueño. 

Los tratamientos para el TAG incluyen psicoterapia, como la terapia cognitiva conductual, para abordar los patrones de pensamiento que conducen a la ansiedad. Ciertos medicamentos también pueden ser de ayuda. 

Trastorno de Pánico

El sello distintivo de este trastorno son los ataques de pánico repentinos, aterradores y a menudo inesperados. Hay una serie de síntomas que pueden acompañar a estos ataques: una frecuencia cardíaca elevada o latidos cardíacos fuertes, sudoración, temblores o sacudidas, la sensación de falta de aliento o de no poder respirar, una sensación de ahogo, dolor o molestias en el pecho, náuseas o malestar abdominal, mareos, vértigo o sensación de desmayo, sentimientos de no estar experimentando la realidad o de estar separado de uno mismo, miedo a perder el control o volverse loco, una sensación de fatalidad o muerte inminente, sensación de entumecimiento u hormigueo, y escalofríos o sofocos. 

Una persona que tiene un ataque de pánico puede creer que está teniendo un ataque al corazón. La intensidad de estos ataques de pánico puede ser tan grande que las personas pueden vivir con el miedo constante al próximo ataque.

La psicoterapia puede ser útil en el tratamiento del trastorno de pánico, al igual que el uso de ciertos medicamentos. Muchas personas responden mejor con una combinación de psicoterapia y medicamentos. 

Agorafobia

Este trastorno se caracteriza por un temor asociado a ciertos lugares, generalmente públicos. Los lugares que provocan incomodidad suelen ser espacios muy abiertos o llenos de gente, y las personas que los padecen pueden temer no poder escapar. Pueden sentirse indefensos o avergonzados ante la idea de tener sentimientos de ansiedad en lugares públicos. 

En consecuencia, algunas personas con agorafobia pueden negarse a salir de su casa, o salir de su casa con sentimientos de gran angustia. La agorafobia puede tratarse con psicoterapia o medicación, o una combinación de ambas. 

Trastorno de Ansiedad Social

Si bien muchas personas consideran que las nuevas situaciones sociales (como ir a una fiesta en la que no conocen a nadie o ir a una cita a ciegas) son un poco incómodas o estresantes, las personas con trastornos de ansiedad social -a veces llamadas fobias sociales- tienen un temor intenso, excesivo o persistente a ser juzgadas o evaluadas por los demás o a ser humilladas en situaciones sociales. Las personas con Trastorno de Ansiedad Social pueden aparentemente superar bien un evento social, pero la ansiedad que sienten antes y durante la situación puede ser insoportable, y la persona puede preocuparse durante horas después sobre cómo fue percibida. La ansiedad puede ser tal que incluso puede provocar un ataque de pánico cuando se acercan o se contemplan situaciones sociales. Los criterios de diagnóstico incluyen evitar situaciones sociales, junto con angustia que interfiere con una rutina normal o un funcionamiento normal en el trabajo o la escuela. Para los adultos, esto persiste durante al menos seis meses. 

Ciertos medicamentos pueden ser útiles en el tratamiento del trastorno de ansiedad social, al igual que la psicoterapia.  

Fobias Específicas

Las fobias específicas están marcadas por un miedo persistente, poderoso e irracional a algo. El objeto del miedo puede ser algo que la mayoría de las personas encontrarían con cierta sensación de incomodidad (como las serpientes), pero el miedo también puede centrarse en cosas aparentemente inofensivas (payasos, gatitos). A veces, incluso solo pensar en el objeto de la fobia puede provocar una ansiedad intensa, y encontrar el objeto o la situación temida puede provocar un ataque de pánico. Muchas fobias pueden interferir con la capacidad de funcionamiento de un individuo. Una persona con fobia a volar, por ejemplo, podría rechazar ofertas de trabajo o elegir otras carreras profesionales por temor a que los viajes aéreos pudieran estar involucrados. 

El tratamiento efectivo de fobias específicas implica psicoterapia. Una forma particular de terapia que puede ser útil se llama desensibilización. En la terapia de desensibilización se pide al paciente que experimente o piense en el objeto de la fobia mientras que al mismo tiempo el paciente emplea técnicas de relajación. Al confrontar los pensamientos que provocan ansiedad mientras se relaja, el paciente descubre que los pensamientos o experiencias específicas no tienen por qué estar vinculados al miedo y la ansiedad. 

Otra forma de terapia llamada Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (sus siglas en inglés , EMDR,  Eye Movement Desensibilization and Reprocessing) ha ganado popularidad en los últimos años. EMDR involucra al paciente siguiendo visualmente los movimientos de la mano del terapeuta mientras que este le pide al paciente que piense en el objeto de la fobia. Si bien varias personas han afirmado tener éxito con este modo de terapia, la investigación sobre EMDR está en curso. 

La lista anterior de trastornos de ansiedad no es exhaustiva, y el DSM-5, la última versión del manual utilizado por profesionales de la salud mental para diagnosticar afecciones de salud mental, menciona varias otras afecciones que se incluyen en la clasificación del trastorno de ansiedad.  

En años anteriores, la categoría de trastornos de ansiedad había incluido otras dos condiciones: trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y trastorno de estrés postraumático (TEPT). Si bien ambos se caracterizan en parte por sentimientos de ansiedad e incomodidad, el DSM-5 distingue el TOC y el TEPT de los trastornos de ansiedad. 

Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)

Casi todos han salido de su casa y un tiempo más tarde se preguntan si han apagado la estufa o bloqueado la puerta. Sin embargo, una persona que padece TOC puede tener pensamientos preocupantes (obsesiones) como estos de forma persistente, recurrente y angustiante. Las obsesiones con las que un paciente con TOC puede luchar son variadas. 

Algunas personas están preocupadas por la disposición simétrica u ordenada de los objetos y pueden sentirse preocupados si los objetos están desarreglados. Otros pueden obsesionarse por el temor de cometer un acto de violencia repugnante contra un ser querido. El miedo a realizar actos o albergar pensamientos prohibidos por las creencias religiosas es una obsesión común. Muchos cristianos creyentes en la Biblia con TOC experimentan un sufrimiento emocional increíble por la preocupación de haber cometido el pecado imperdonable (Mateo 12:31; Marcos 3: 28-29; Lucas 12:10). 

A menudo, las personas con TOC participarán en rituales o comportamientos repetitivos (compulsiones) en un intento de reducir la ansiedad producida por sus obsesiones. Por ejemplo, una persona puede tener una obsesión con los gérmenes, y su compulsión puede manifestarse como lavarse las manos repetidamente. El temor de que se haya dejado encendido un horno podría llevar a una persona a revisar el horno para asegurarse de que esté apagado no una o dos veces, sino muchas veces. Las compulsiones comunes también incluyen contar cosas o colocar elementos en un orden preciso. Estas compulsiones no solo son angustiantes, sino que toman tanto tiempo y energía que interfieren con el curso de la vida normal. 

Ciertos medicamentos antidepresivos han demostrado ser útiles en el tratamiento de algunas personas con TOC. Además, la psicoterapia diseñada para desensibilizar a los pacientes a situaciones que provocan ansiedad o comportamiento compulsivo pueden ser útiles. 

Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT)

Este trastorno particular ha ganado mayor atención en la última década a medida que hombres y mujeres militares regresan de sus misiones en donde enfrentaron circunstancias horribles y traumáticas. También se reconoce con mayor frecuencia como un resultado psicológico común de delitos violentos, agresiones sexuales, abuso doméstico e incluso accidentes automovilísticos. 

El trastorno de estrés postraumático puede ocurrir cuando una persona está involucrada o es testigo de un evento que pone en peligro su vida o que amenaza con causar un daño personal grave en sí mismo o a otros. La angustia intensa puede ser causada por cosas que le recuerdan a la persona el evento (como ruidos fuertes o ser sorprendido por otra persona). Pueden experimentar una sensación de que el incidente se está repitiendo de alguna manera (como los flashbacks), o tener sueños inquietantes sobre el acontecimiento. Pueden evitar cualquier conversación sobre el trauma o hacer esfuerzos especiales para evitar actividades o lugares que les recuerden el trauma. Por el contrario, una persona con TEPT puede ser incapaz de recordar aspectos significativos del trauma. Puede que se distancie de los demás y le resulte difícil mostrar afecto. Pueden descubrir que ya no disfrutan de las cosas o actividades que antes les interesaban. 

Las personas que sufren de trastorno de estrés postraumático también pueden tener dificultades para dormirse o permanecer dormidas, o tener dificultades para concentrarse. Pueden volverse hipervigilantes o asustarse fácilmente. Pueden volverse irritables o propensos a arrebatos de ira. Los síntomas del trastorno de estrés postraumático son tan angustiantes que pueden afectar las funciones normales, lo que incluye causar importantes dificultades sociales o laborales. 

Varios medicamentos han sido útiles en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático, y ciertos tipos de psicoterapia, como la terapia de desensibilización y la EMDR, también pueden ser útiles. 

Si usted necesita el acompañamiento profesional de un psicólogo sobre este tema, conozca nuestro equipo de psicólogos.

Agotamiento Emocional

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