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¿Cómo saber si su Matrimonio está en Problemas?

Esposos tomados de la mano viendo un lago

MITCH TEMPLE

La complejidad de los problemas en el matrimonio puede variar. Quizás pueda resolver la mayoría de los problemas sin necesidad de un profesional. Sin embargo, algunas situaciones sí requieren la ayuda de un experto.

Todos los matrimonios experimentan algún tipo de problema. No importa por cuántos años haya estado casado, 1 o 40 años, usted enfrentará problemas matrimoniales. Estos problemas pueden ser intensos y dolorosos, y esas heridas pueden ser profundas y durar mucho tiempo.

Lidiar con el dolor causado por alguien a quien uno ama tanto como a un cónyuge puede ser muy difícil. Muchos de nosotros tenemos ideas preconcebidas sobre cómo deberíamos ser tratados por nuestro cónyuge. Podemos esperar que otras personas nos traten mal, pero nuestro cónyuge, no. Como seres humanos, muchas veces pensamos, sentimos y nos comportamos en formas que pueden lastimar incluso a aquellos a quienes amamos. Las personas imperfectas se tratan unas a otras de forma imperfecta. Así que, sin importar cuánto nos amemos, en algunos momentos nos haremos daño el uno al otro.

Su matrimonio no está condenado porque se hayan lastimado el uno al otro, tengan dificultades para comunicarse o tengan desacuerdos sobre temas importantes. Desde el principio, con Adán y Eva, y hasta el día de hoy, los cónyuges han estado experimentando y resolviendo sus problemas por su propia cuenta. Mientras más experiencia y madurez desarrollen los cónyuges en un matrimonio, mejor lograrán manejar los problemas y alcanzar soluciones. Y, a través del Espíritu Santo, Dios habita en el matrimonio de dos Cristianos y les da la habilidad de conducir su matrimonio de manera exitosa, saludable y productiva (Malaquías 2:15)

Pregunte a otros cónyuges cuánto les tomó construir una relación fuerte y exitosa superando los problemas maritales. Puede estar seguro de que sus matrimonios no llegaron allí de la noche a la mañana. Ellos experimentaron problemas similares a los que usted enfrenta. Y una de las razones por las que sus matrimonios son fuertes es porque se comprometieron a que, sin importar qué obstáculo enfrentaran, aprenderían a manejar sus problemas y a superar sus crisis continuamente.

¿Cuándo debe buscar ayuda inmediata?

Los principios que sugerimos no buscan resolver cada problema que los matrimonios enfrentan. En especial, no queremos sugerir que usted o su familia deben permanecer en una situación de riesgo. Si usted se encuentra en una relación en donde su cónyuge muestre alguno de estos comportamientos, por favor busque ayuda inmediata:

  • Abuso: verbal, emocional, sexual, espiritual o físico
  • Síntomas significativos de una enfermedad mental
  • Desequilibrio químico importante
  • Adicciones
  • Amenaza a su seguridad o la de sus hijos

Estos problemas no son simples y no pueden resolverse leyendo algún libro, artículo o hablando con un amigo. Busque ayuda profesional inmediatamente.

Ayuda para diversos problemas maritales

Los problemas en el matrimonio pueden variar desde leves, serios y hasta críticos; cada uno requiere algún tipo de ayuda diferente. Los siguientes ejemplos usan personajes ficticios, pero realistas, para ilustrar cómo pueden verse los problemas maritales. Hay ayuda disponible para todos los niveles, inclusive para aquellos donde pareciera no haber esperanza.

Problemas menores

Daniel y Sandra no se están comunicando de la forma en que solían hacerlo. Entran en desacuerdos frecuentes acerca de cómo disciplinar a sus hijos, y ellos pasan menos tiempo juntos. Reconocen que tienen necesidad de refrescar su matrimonio y asistir a un seminario de matrimonio en su iglesia. Luego del seminario comienzan a tener éxito al practicar las herramientas que aprendieron.

Problemas Serios

Erik y Alina están peleando constantemente, y Erik ha amenazado varias veces con irse. Está muy claro para ambos que su matrimonio no sobrevivirá si no hacen de una prioridad el aprender a relacionarse de forma saludable. Encontraron un consejero Cristiano; luego de varias visitas, han aprendido a romper su patrón destructivo.

Crisis

Mariela está devastada porque descubrió que Nelson ha tenido una relación extramarital. Al principio ella quería divorciarse, y lo saca de la casa. Pero, con el tiempo, se da cuenta que ella quiere luchar por su matrimonio. Él también quiere reconstruir su relación. Ella insiste en permanecer separados hasta que logren finalizar una consejería intensiva para su matrimonio. Luego de seis meses, Nelson regresa a casa y ambos se comprometen a mostrar nuevos comportamientos y a continuar asistiendo a consejería.

Diagnosticando el problema

Aunque los problemas descritos anteriormente son comunes en el matrimonio, pueden volverse extremos en corto tiempo. Si usted piensa que su matrimonio está en apuros y los problemas se han tornado inmanejables, poco saludables, destructivos o están causando angustia emocional extrema, usted podría necesitar de alguien fuera de su matrimonio para que le ayude de forma objetiva. Debe ser alguien que pueda abordar la raíz del problema y no simplemente el problema aparente que se presenta.

Por ejemplo, el problema aparente podría ser el cónyuge perdiendo el control en sus gastos. La raíz del problema puede ser más bien el no establecimiento de límites apropiados.

Si un problema llega a causar una angustia considerable y pareciera que no logran avanzar con una solución, intenten abordarlo desde un ángulo diferente. Para aquellos problemas que se han vuelto frecuentes e inmanejables, visite a un consejero matrimonial certificado que sea Cristiano. Es mejor trabajar con alguien cimentado en valores cristianos para complementar sus convicciones. Este consejero debe estar capacitado para trabajar profesionalmente con los problemas relacionales. No todos los consejeros están entrenados para abordar situaciones complicadas en una relación y tampoco todos los consejeros tienen valores Cristianos.

¿Su matrimonio necesita ayuda?

Los problemas matrimoniales varían en complejidad y, en la mayoría de los casos, no necesitan ayuda de un consejero profesional para ser resueltos. Sin embargo, algunas situaciones pueden indicar que necesitan la ayuda de un experto:

Preocupación por parte de la familia y amigos

Si su familia o amigos reconocen que en su matrimonio hay un problema, preste atención. Las personas fuera del matrimonio pueden identificar un problema serio antes de que usted lo identifique. Los miembros de su familia o sus amigos pueden presentir que algo no anda bien o estar preocupados por su relación basados en comportamientos o actitudes manifestadas. Estuche atentamente si alguien expresa preocupaciones acerca de la salud de su matrimonio.

Comportamiento de los niños

Otro de los indicadores involucra a sus hijos. El comportamiento que tienen a menudo puede proporcionar un barómetro de lo que está ocurriendo dentro de un hogar. Usted y su cónyuge pueden creer que la salud de su matrimonio e interacción se encuentran bien, pero los niños pueden sentir que algo necesita cambiar.

Los niños pequeños pueden reaccionar a los problemas en el hogar exteriorizando sus frustraciones. Los demuestran en la escuela, con sus amigos e inclusive en el hogar. Los adolescentes tienden a reaccionar a los problemas en casa teniendo conductas negativas que no son propias de su carácter. Usualmente intentan lidiar con el estrés del matrimonio poco saludable de sus padres con conductas poco saludables.

Lo presente comparado con el pasado

Un indicador práctico y de sentido común de que usted necesita consejería es la comparación de la forma en que solía ser su matrimonio y cómo es ahora. En el principio de un matrimonio, la mayoría de los cónyuges pasan bastante tiempo juntos, sirviéndose el uno al otro, cediendo en las diferencias, comunicando y resolviendo problemas básicos. Si estas prácticas eran usuales y ahora casi no existen, probablemente su matrimonio tenga problemas.

Abuso físico

Si hay abuso físico en su matrimonio, la primera preocupación debe ser su seguridad. Si está siendo abusado físicamente o se siente amenazado, acuda a un lugar seguro. No permanezca en esta situación en donde es probable que pueda ser lastimado nuevamente. Busque ayuda local inclusive con la policía. Tenga claro que el abuso nunca debe justificarse ni es algo normal.

Adicción

La mayoría de los problemas de adicción en un matrimonio, como las drogas, alcohol, apuestas y pornografía, no pueden ser resueltos por el adicto o su cónyuge. El tratamiento para estas adicciones es complejo y de largo plazo. No se desvanecerán de la nada. Requiere ayuda profesional y continua. Con frecuencia puede requerirse tratamiento hospitalario para vencer la adicción. Además, la adicción puede destruir rápidamente un matrimonio, así que no intente resolverlo por usted mismo.

Problemas Sexuales

Debido a que la dinámica sexual en un matrimonio es tan personal y es parte de la unicidad bíblica, esta área de su matrimonio debe ser nutrida y protegida. Si los problemas sexuales en su matrimonio son persistentes, evitarlos e ignorarlos no los hará desaparecer. De hecho, pueden llevar a problemas más severos como que un cónyuge busque otras alternativas para satisfacer sus necesidades físicas y emocionales. Así como es esencial comer debidamente para una buena salud física, el sexo saludable es vital para una buena salud marital. No ignore los problemas sexuales en su matrimonio.

Problemas emocionales

Si usted o su cónyuge empiezan a experimentar problemas frecuentes de enojo, depresión, ansiedad, estrés anormal, culpa o cambios bioquímicos (como bipolaridad, esquizofrenia, paranoia u otros desórdenes), entonces necesitan ayuda. Usualmente los problemas emocionales son reacciones a un desbalance en su cónyuge o en su relación. Hasta que la raíz del problema sea debidamente resuelta, la presencia de los problemas y cambios emocionales continuarán ocurriendo. . Un problema emocional que no se trata puede conducir a problemas más graves. Por ejemplo, una forma no saludable del enojo puede llevar a una depresión severa. Hasta que no se aborde el problema del enojo, es probable que la depresión continúe.

Relaciones extramaritales

Descubrir una relación extramarital es uno de los momentos más sombríos y dolorosos en un matrimonio. El daño emocional y los síntomas posteriores después de una aventura son monumentales. No existe daño o dolor como el dolor experimentado por el cónyuge traicionado. La intensidad y dolor emocional es semejante a un evento traumático extremo. Es normal experimentar “shock”, negación, enojo, tristeza u otras emociones.

Cuando se produce este nivel de dolor, usted necesita ayuda profesional porque su matrimonio está en problemas. Después de una relación extramarital, muchas personas no pueden atravesar exitosamente el proceso sin una ayuda profesional. Usted experimenta pensamientos, sentimientos y desafíos espirituales que nunca antes había sentido.

No intente ser objetivo y atravesar la montaña rusa de emociones solo y sin ayuda de un consejero profesional Cristiano. También hay disponibles seminarios Intensivos Matrimoniales (Marriage intensives, seminario en inglés). Están diseñados especialmente para ayudar a los matrimonios que han sufrido este tipo de crisis. Siempre son necesarias la ayuda y consejería continua, inclusive después de asistir a un seminario de este tipo.

Es importante que tenga claro que una relación extramarital no necesariamente significa que su matrimonio ha terminado. Por muy doloroso y difícil que sea, en ocasiones atravesar una situación como esta ha llevado a los matrimonios disfuncionales a pasar del dolor a una relación saludable y exitosa.

Separación

Una separación prolongada es una señal muy peligrosa. La separación en un matrimonio significa que uno o ambos cónyuges han alcanzado un punto de tanto dolor que ya no pueden permanecer más en la relación, así que se distancian física o emocionalmente. El resultado natural de la separación es un espiral descendiente a un estado apático en el que simplemente ya nada importa. La comunicación, sexo, el afecto y otras necesidades normales de la relación se vuelven inexistentes.

Una separación prolongada es uno de los estados más difíciles que un matrimonio puede atravesar, y también uno de los más difíciles de salir. Mientras exista algún tipo de interacción, incluyendo discusiones saludables, sigue habiendo algún tipo de cuidado o interés en el matrimonio. Pero la separación es una señal de que uno o ambos cónyuges se han rendido.

El matrimonio que vive esta situación usualmente necesita consejería para que puedan empezar a reconstruir nuevamente la confianza, el cuidado y la emoción vital para hacer crecer y funcionar un matrimonio saludable. Y si la consejería no funcionó en el pasado, no hay razón para pensar que intentar otro programa u otro consejero no pueda funcionar en el futuro.

Patrones de comportamiento destructivos

¿Continúa usted siguiendo el mismo patrón destructivo que crea problemas en el matrimonio? Si continúa experimentando un problema y emergen repetidamente las mismas reacciones, es probable que necesite ayuda. Seguir haciendo lo mismo únicamente dará el mismo resultado. Es muy fácil para la pareja entrar en una rutina. La única forma de salir de un patrón profundamente arraigado es cambiar el curso y las respuestas. Llamar a un terapeuta cristiano con experiencia puede ser el primer paso para salir de la rutina.

Algunos patrones pueden ser alterados sin intervención externa. Por ejemplo, una esposa puede quejarse y regañar regularmente a su esposo tan pronto como él entra por la puerta y regresa del trabajo. Si se le hace consciente de ese hábito inconsciente, ella puede ser motivada a romperlo. El simple hecho de aprender a darle un espacio a su esposo para relajarse después de volver a casa puede darle también a él la voluntad de responder a su esposa con mejor disposición.

Relación espiritual negativa

La Biblia enseña que el matrimonio está sistemáticamente conectado a la relación de los cónyuges con Dios. Si su matrimonio no es saludable, se verá reflejado eventualmente en su vida espiritual. El apóstol Pedro escribió:

“Así mismo, esposas, sométanse a sus esposos, de modo que, si algunos de ellos no creen en la palabra, puedan ser ganados más por el comportamiento de ustedes que por sus palabras, 2 al observar su conducta íntegra y respetuosa.7 De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada,[a] y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes”. (1 Pedro 3:1-2,7, NVI)

Los problemas matrimoniales pueden obstaculizar una relación saludable con Dios y las bendiciones espirituales de Él fluyen. Si su matrimonio le está causando una gran cantidad de dolor, probablemente usted no podrá concentrarse en su relación con Dios. Más bien podría hacer y decir cosas que pueden deshonrar a Dios. El dolor tiene una forma particular de anular nuestros valores, instintos e inclusive creencias.

Por ejemplo, por más entrenado o de buen carácter que sea un perro, si usted pisa su pata durante mucho tiempo o con mucha fuerza, probablemente él lo morderá. Lo mismo sucede con el verdadero dolor: Si usted se mantiene por mucho tiempo en él, sus pensamientos, creencias y comportamiento pueden ser afectados drásticamente y de forma negativa.

Si su matrimonio no es saludable y se encuentra en problemas, probablemente su relación con Dios también lo esté. Es difícil que uno esté bien y el otro mal. La forma en que percibimos y tratamos a nuestro cónyuge afecta cómo percibimos y tratamos a nuestro Padre celestial.

Pareja mayor sentados en una banca

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Por Qué Peleamos Si Nos Amamos

Cuando dos personas totalmente diferentes se unen en matrimonio, se van descubriendo imperfecciones, las cuales pueden generar roces entre ambos. De ahí puede surgir la frase: “si nos amamos, porqué peleamos”. En este programa, Sixto Porras nos comentará sobre cómo manejar los conflictos o diferencias normales que pueden surgir en el matrimonio para que estos no afecten la relación de pareja.

 

¿Su matrimonio está en crisis?

Una crisis matrimonial sucede cuando una elevada cantidad de estrés o conflictos no resueltos hacen que el nivel de ansiedad sea tan intenso que se vuelve difícil de manejar para la pareja. Como resultado, el enojo, el resentimiento, la insatisfacción, la frustración y la desesperación se apoderan de la relación. Usualmente la pareja continúa interactuando de forma negativa o se desvincula completamente del otro, y la relación se apaga. Esta es la etapa en donde usualmente los matrimonios buscan ayuda de un consejero, pastor, amigo o familiar.

¿Vale la pena salvar su matrimonio?

Sin duda alguna, vale la pena salvar su matrimonio. El divorcio no suele resolver las disfunciones relacionales o personales.

Si ustedes tienen hijos, el impacto de su divorcio los afectará toda su vida. La mayoría de los niños no quieren que sus padres se divorcien, a pesar de las discusiones o problemas que hay entre ellos.

Los hallazgos de un estudio sobre matrimonios Infelices conducido por Institute for American Values (el Instituto de Valores Estadounidenses, en español) mostraron que no había evidencia de que los adultos infelizmente casados que se divorciaron llegaran a ser más felices que aquellos que permanecieron casados. Llama aún más la atención que los investigadores también encontraron que dos terceras partes de las esposas que eran infelizmente casadas pero siguieron permaneciendo casadas reportaron que sus matrimonios fueron felices cinco años después.

Cuando las personas escuchan estos hallazgos, usualmente su respuesta es:

Toda esa investigación está bien, pero yo sé que he intentado todo y mi cónyuge simplemente se niega a ayudar. He llorado, rogado, amenazado y suplicado, pero nada funciona. ¿Entonces qué puedo hacer? No lo puedo hacer yo solo. No hay nada más que pueda hacer.

Pero, tal vez, sí lo haya.

Cuando un cónyuge no quiere buscar ayuda

Estas son tres de las razones más comunes por las que un cónyuge no busque ayuda para su matrimonio:

  • “Nosotros no tenemos ese tipo de problema” o “Nuestros problemas no son tan malos”. Esta respuesta significa que usted está en negaciónl, y si su cónyuge quiere buscar ayuda, es porque su matrimonio probablemente se encuentra peor de lo que imagina. Aparentemente su cónyuge está sufriendo lo suficiente como para tratar de buscar alivio de alguna manera. Si su cónyuge ha llegado al punto de querer buscar ayuda, necesita unirse a él o ella para resolver el problema. Si su cónyuge tiene un problema, usted tiene un problema.
  • “No podemos costearlo”. La mayoría de los estadounidenses pueden permitirse lo que realmente quieren. Si podemos adquirir celulares, hobbies, comer fuera de casa, membresías a clubes de salud, ropa de diseñador y visitas diarias a tiendas de café de primera calidad, podemos permitirnos una consejería matrimonial o un foro intensivo para salvar nuestro matrimonio. Una pregunta que nos debemos hacer seriamente es si podemos “permitirnos no ir a consejería”. Si usted no va a consejería, ¿cuál será el resultado? ¿Podría vivir por el resto de su vida con ese resultado?
  • Otra razón común por la cual su cónyuge puede rechazar la ayuda es porque él o ella no está en el mismo nivel de sufrimiento que usted. Su cónyuge no está en su mismo nivel de dolor. La típica respuesta del cónyuge que sí quiere buscar ayuda es un sentimiento de frustración, y tiene respuestas poco saludables como regañar, hacer pucheros, discutir, acusar, arrebatos de ira o simplemente amargarse. Pero respuestas poco saludables como estas, únicamente provocarán heridas más profundas y harán que el otro cónyuge se aleje más de la relación. Usted no puede “regañar” a su cónyuge para que busque ayuda.

Desde un lado espiritual, un factor que puede impedir que usted o su cónyuge busquen ayuda es el orgullo. Muchos matrimonios fracasan y acaban destruyéndose porque uno de los cónyuges es muy orgulloso para admitir que tienen un problema o que puede estar equivocado. La misma tenacidad y terquedad que a menudo mantiene a una persona en un matrimonio, también puede llevarle a un nivel de orgullo que le impida buscar ayuda adecuada cuando está en problemas. El orgullo puede bloquear el camino hacia el progreso como un guardia que vigila un castillo. Nada puede atravesarlo o ir más allá.

Una de las mejores cosas que usted puede hacer por un matrimonio en problemas es estar dispuesto a decir “Estoy equivocado. Lo siento, y me doy cuenta que este problema tiene mucho que ver conmigo.” Esta actitud es la contraria a la actitud orgullosa. Esta actitud expresa: “Sé que debo estar dispuesto a cambiar si espero que mi cónyuge cambie. Haré lo que sea necesario para salvar y cambiar mi matrimonio”. Esto puede implicar comprometer tiempo, dinero y energías a consejerías que los harán responsables por su crecimiento y progreso.

Pero un corazón dominado por el orgullo dice: “Prefiero ver a mi matrimonio morir antes que admitir que me he equivocado.” Un corazón guiado por el amor bíblico y el compromiso dice: “Haré lo que sea necesario para salvar y reconstruir mi matrimonio. Renunciaré a todo lo que poseo. Cambiaré de trabajo. Hipotecaré la casa. Haré lo que requiera, porque sé que mi matrimonio es así de importante”.

¿Puedo buscar ayuda solo?

¿Qué pasa si un cónyuge está dispuesto a recibir consejería y el otro no? ¿Debería asistir el cónyuge que sí está dispuesto o buscar ayuda sin el otro? En la mayoría de los casos, la respuesta será sí. Su matrimonio se verá inmensamente beneficiado si usted inicia el cambio.

Cuando un cónyuge deja de intentar cambiar a su pareja, de señalarlo con el dedo, de hacer acusaciones y de negar el afecto y la atención, logra reenfocar su energía en la superación personal. Cuando usted hace cambios positivos, permite que se produzcan cambios positivos en su cónyuge.

De hecho, usted no puede cambiar a su cónyuge, pero sí puede cambiarse a sí mismo. A menudo el movimiento más obvio en un matrimonio en conflicto es el movimiento propio. Los cambios que hace para mejorarse a usted mismo y a su matrimonio pueden producir respuestas saludables en el otro cónyuge.

Usted puede animar a su cónyuge a comunicarse mejor aprendiendo a comunicarse mejor usted mismo. Usted puede guiar a su cónyuge a respetarlo a usted al mostrar respeto por él o ella. Usted puede enseñarle a su cónyuge a dejar de quejarse con un espíritu amargado cuando usted rompe con el patrón de quejas y desarrolla un nuevo espíritu. Tener sus límites claramente establecidos para usted mismo le ayudará a tener mejores límites para su matrimonio.

Su esposo o esposa puede no estar dispuesto a leer libros, ir a seminarios o ir a consejería en esta etapa; pero si usted toma el primer paso, sus cambios podrían influenciar de forma positiva a su cónyuge.

Piense acerca de su decisión en términos económicos prácticos. Pregúntese: Si no tomo ninguna medida y, más bien, busco el divorcio, ¿cuán económicamente ventajoso será eso? El costo promedio de un divorcio en los Estados Unidos ronda los $15,000. Después del divorcio, muchas mujeres se ven forzadas a vivir por debajo del umbral de pobreza mientras intentan criar a sus hijos.

El divorcio no es la respuesta a la mayoría de los problemas. El divorcio no es la mejor solución para dejar de ser infeliz o estar insatisfecho. Usualmente crea más problemas de los que puede imaginarse y tendrán un impacto de largo plazo en sus hijos, y en las generaciones posteriores. Por lo tanto, la pregunta es: “¿Puede permitirse no ir a consejería?

¿Cómo puede plantearle a su cónyuge el tema de la terapia matrimonial?

Errores comunes al acercarse a su cónyuge

  • Mostrar falta de respeto. No puede cambiar a una persona derribándola. La respuesta será negativa naturalmente. ¿Cómo se siente usted cuando alguien más lo trata irrespetuosamente? ¿Le dan ganas de hacer algo por ellos? ¿Le dan ganas de mostrarles afecto? No. Faltarle el respeto a su cónyuge lo único que logrará será desalentarlo a buscar ayuda.
  • Perder el control de su ira. La ira usualmente es una forma de castigar a su cónyuge cuando él o ella no le da lo que usted quiere. No solamente es inefectivo para producir cambios de largo plazo en el comportamiento de su cónyuge, sino que también destruye cualquier lazo de amor o sentimientos que aún existan. Si su cónyuge no responde a sus requerimientos, seguramente la tentación es responder con ira; pero si no obtiene la respuesta que desea, enojarse y provocar una discusión acalorada no lo hará.
  • Culpar a su cónyuge. No acuse o señale. No recurra a un lenguaje exagerado o demasiado generalizado como: “Siempre actúas así! Nunca haces lo que te pido hacer. Ya no te interesa. Siempre es tu culpa. Siempre haces esto o aquello”. Ese tipo de lenguaje no ayudará a resolver el problema. Solamente creará más problemas con los cuales tendrán que lidiar y más heridas que sanar en el futuro.

Acercarse a su cónyuge de la forma correcta

  • Inicie acercándose a su cónyuge en el momento adecuado y de la manera adecuada. Elija un horario en el que él o ella no se encuentre distraído, estresado o cansado.
  • Acérquese a su cónyuge sin confrontación. Un tono de voz enojado o tratarlo como si usted fuera su mamá o su papá solo provocará que se cierre.
  • Asegúrese de abordar el tema sin ser intimidante. Si su forma de comunicación se ha degradado al punto que cuando sale el tema a relucir usted se pone a la defensiva y “explota”, podría considerar escribirle a él o ella una carta para que la lea cuando usted no se encuentre presente. Esto le dará tiempo a su cónyuge para reflexionar al respecto y responder sin un desborde de emociones.
  • No diga “Tu necesitas consejería”. Reconozca y admita que ambos tienen problemas y que deben ser tratados como un equipo. Diga “necesitamos consejería”.

Podría probar algunas de las siguientes frases para animar a su cónyuge a unirse a usted en la búsqueda de ayuda para su matrimonio:

  • Estoy preocupado de que, si permitimos que este problema continúe, solo empeorará. No puedo continuar como hasta ahora lo hemos hecho. Lo que más necesito es ayuda. Yo sé que esto puede ser incómodo para ti, pero para mí también lo es. Es vergonzoso e incluso me aterra. Sin embargo, me doy cuenta de que si seguimos haciendo las cosas de esta manera en nuestro matrimonio, seguiremos teniendo el mismo resultado.
  • Necesitamos intervención y dirección externas. Un terapeuta Cristiano entrenado es capaz de ayudar con los problemas y amenazas que nosotros no podemos resolver por nuestra cuenta.
  • Yo sé que Dios desea que nuestro matrimonio sea mejor, y nuestros hijos merecen un hogar con un ambiente más estable que este. Es obvio que, si no recibimos ayuda, estamos decidiendo continuar en un matrimonio doloroso. Yo no quiero que tengamos un matrimonio lleno de problemas. Creo que hay esperanza para nosotros, y que es posible que tengamos un matrimonio sano como solíamos serlo.
  • Te amo con todo mi corazón, pero estoy cansado y necesito tu ayuda y soporte en esto. Si no vas por ti mismo, ¿irías por mí? Hablemos esta noche después de la cena.

Tener este tipo de intervenciones no amenazantes quitan un poco de la presión y la culpa del otro cónyuge. Usualmente abren la puerta a la posibilidad de obtener ayuda, en lugar de cerrar la puerta al usar un enfoque negativo.

¿Cómo encontrar un consejero matrimonial Cristiano?

Los criterios clave para elegir un consejero Cristiano incluyen las credenciales y la fe del consejero.

El hecho de que una persona se refiera a sí misma como consejera, no significa que necesariamente él o ella tengan el entrenamiento apropiado. En los Estados Unidos, un consejero debe poseer una licencia por el estado en que ejerce. Además, si usted está enfrentando dificultades en su matrimonio, probablemente usted quiera buscar un Terapeuta Matrimonial y Familiar (TMF). Los TMF cuentan con entrenamiento específico en dinámicas relacionales. Los Consejeros Profesionales Licenciados (CPL) tienen habilidades para lidiar con problemas individuales, pero muchos tienen también experiencia y entrenamiento en problemas matrimoniales. Usted también podría buscar a alguien que tenga experiencia para trabajar con matrimonios en crisis.

Usted puede hacer preguntas que lo ayudarán a decidir si un terapeuta en particular es una buena opción para usted:

  • “¿Qué tipo de licencia posee?” La licencia más común incluye: Consejero Profesional, Terapeuta Matrimonial y Familiar, Psicólogo (usualmente un Doctor de Psicología), Trabajador social clínico o con licencia, y un Psiquiatra.
  • “¿En cuál estado se encuentra emitida su licencia?” En los Estados Unidos, la licencia debe ser de una junta estatal de licencias, y no simplemente de una asociación nacional o profesional. Además, la licencia debe ser del mismo estado en donde el terapeuta está ejerciendo.
  • “¿Su título es de una universidad acreditada?”
  • “‘¿Qué otras credenciales posee? ¿Membresías profesionales?
  • ¿Tiene usted experiencia trabajando específicamente con matrimonios en crisis? ¿Con qué tipos de problemas ha trabajado?
  • “¿Es activo en su fe?”

Algunas preguntas para ayudar a determinar el nivel de fe de un terapeuta:

  • “¿Es usted conocido o recomendado por una iglesia local?”
  • “¿Asiste a una iglesia regularmente? ¿En qué tipo de actividades participa en la iglesia?
  • “¿Enseña en alguna clase o participa en actividades del servicio?
  • “¿Quién es su ministro o pastor? ¿Estaría cómodo si converso con su pastor?”
  • “¿Tiene alguna declaración de fe?” (¿Existe algún conflicto entre sus convicciones y las del consejero?)
  • “¿Qué cree acerca del matrimonio y del divorcio?”
  • “¿Alienta la reconciliación y ofrece ayuda terapéutica para que las parejas alcancen ese fin?”
  • “¿Utiliza las Escrituras y la oración en su terapia?”

Si un consejero parece reacio o incómodo al contestar estas preguntas, busque otras recomendaciones de otros consejeros Cristianos en líderes en la iglesia, maestros de escuela dominical, juntas denominacionales, etc.

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© 2006, 2019 Focus on the Family. Todos los derechos reservados. Utilizado con permiso. Publicado originalmente en focusonthefamily.com.

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