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¿Cómo sé si estoy en una relación emocionalmente abusiva?

Hay tres tipos de abusos que pueden distinguirse fácilmente: Los engaños, las represalias y la proyección. Identifique cuándo se encuentra en una relación emocionalmente abusiva.

Desde que el Señor me rescató de un esposo emocionalmente abusivo hace una década, he dedicado innumerables horas en consejería, oración y estudio, aprendiendo todo lo que puedo acerca del abuso y, lo que es aún más importante, cómo lidiar con él.

Dios también ha usado las partes oscuras de mi historia para ayudar a otras mujeres que están o recientemente han dejado a un esposo emocionalmente abusivo.

Mientras más aprendo y descubro otras historias de abuso por un esposo o cónyuge emocionalmente abusivo, más convencida estoy de que al buscar tener un mayor conocimiento y comprensión de lo que sucede podemos encontrar la ayuda de Dios y el poder para movernos hacia adelante a la salud, la libertad y la vida.

El camino para tener un mayor conocimiento del abuso empieza con entender qué es el abuso. Cuando las personas afectadas por el abuso ven la situación claramente, tienen mayor oportunidad de comenzar a sanar y proveer información a otros.

Si usted sospecha que usted o alguien que conoce se encuentra en una relación abusiva, vaya a un lugar seguro y llame a la línea Nacional de Violencia Doméstica del país en donde se encuentra. Si está en Estados Unidos llame al 1-800-799-7223 o visite su página web en thehotline.org. Su seguridad es lo más importante, y ellos te pueden apoyar en la situación que se encuentre.


¿Cómo saber si estoy en una relación emocionalmente abusiva?

Geremy Keeton, director senior del departamento de servicios de consejería para Focus on the Family dice:

Definir el abuso emocional es importante. El término “abuso emocional” es demasiado poderoso para que sea utilizado de manera incorrecta. El daño que es cometido por errores egoístas o acciones pecaminosas no necesariamente significan abuso. En algún momento, todos hemos causado dolor emocional (vea Santiago 3:2). Si definiéramos que todo lo que es dañino o perjudicial es abuso, estaríamos diluyendo la definición de lo que realmente es abuso. Uno de los aspectos claves del abuso emocional es que tiene patrones persistentes; tal como los son los sistemas de poder y control o cuando de forma calculadora se degrada a otra persona. Cuando este tipo de patrón persiste (e incluye una actitud deliberada y comportamientos destructivos) el término de “abuso emocional” es usado correctamente.

En cualquiera de sus formas, el abuso es destructivo. Sin embargo, sea ha demostrado que el abuso emocional es uno de los más dañinos a largo plazo.

De hecho, una investigación estudió a los sobrevivientes del abuso emocional y físico. Se encontró que, incluso años después de que el abuso terminara, las palabras dañinas y la manipulación emocional de un cónyuge emocionalmente abusivo causaba un daño duradero; incluso superior al daño causado a personas que fueron violentadas físicamente. Una relación emocionalmente abusiva también puede causar desafíos de salud mental a largo plazo, incluyendo ansiedad, depresión crónica, trastorno de estrés postraumático, entre otros.

Las palabras importan. La Biblia nos dice que el poder de la vida y la muerte se encuentra en la lengua (Proverbios 18:21). Estudios demuestran que esto es real.

Tipos comunes de abuso emocional

La realidad es que todos somos capaces de lastimar a los que nos rodean con nuestras palabras y con nuestras acciones. Todos reaccionamos con ira, tratamos a los demás con falta de respeto e incluso a veces tratamos de controlar a las personas a nuestro alrededor. Sin embargo, cuando este tipo de comportamiento es repetitivo en un matrimonio, necesitamos empezar a cuestionarnos si no se trata de un matrimonio emocionalmente abusivo.

En algunos casos, el abuso emocional puede ser confundido con un control benevolente o incluso como una influencia inocente. Pero existen tres tipos de abuso emocional que son difíciles de identificar: el luz de gas o “gaslighting”, las represalias y la proyección. El abuso emocional puede incluir amenazas, insultos, aislamiento, entre otros, pero estos tres tipos mencionados anteriormente pueden ser los más difíciles de detectar.

Las siguientes historias son ejemplos de la vida real en donde destacan estos tres tipos de abuso emocional que fueron utilizados por un esposo emocionalmente abusivo. Cada historia le ayudará a entender los diferentes tipos de abuso, pero también le dará un ejemplo de cómo el abuso crea un patrón recurrente.

Tenga en cuenta que tanto los nombres como los detalles que identifican a las personas de las historias han sido modificados para proteger a las víctimas. Esperamos que cada historia les ayude a distinguir entre una relación sana y una relación emocionalmente abusiva.

Antes de comenzar, comprométase a hacer la llamada

Si después de leer los tres ejemplos, ha ganado conocimiento, ha logrado entender mejor su situación y se ha dado cuenta de que el abuso emocional es una parte consistente en su relación, es hora de “hacer la llamada” para buscar ayuda.

  • Primeramente, acérquese a Dios. Sea honesto con Él y con usted sobre lo que está viviendo.
  • Segundo, cuéntele a alguien. Hable con sus padres si se siente seguro emocionalmente de contarles y si son una fuente de soporte y de sabiduría para usted. Llame a un amigo de confianza. Saque tiempo para llamar a un consejero. Hágale saber su situación a su pastor. Llame a la línea Nacional de Abuso Doméstico en su país.

Pero no sea como la persona que describe Santiago 1:24, alguien que se ve en el espejo y de cualquier manera continúa sin cambiar. Seguir viviendo de la misma manera nunca producirá ningún cambio. Es hora de hacer una llamada, ya sea por usted o por alguien a quien conoce. No continúe con un cónyuge que es emocionalmente abusivo. 


“Gaslighting”

El tipo de abuso “Luz de gas” o “gaslighting” es donde el abusador evade la responsabilidad al negar la realidad, cuestionando la cordura del cónyuge abusado o mintiendo.

Vanessa había estado saliendo con Nelson por casi un año antes de que empezara a notar algunas banderas rojas que le indicaban que podía estar ante una relación emocionalmente abusiva. Lo que principalmente le molestaba era la manera en la que Nelson le respondía cuando ella sacaba a relucir una conversación anterior. Empezó con detalles pequeños, como la vez que Nelson dijo que iba a ayudarle a arreglar el triturador de comida, pero nunca lo hizo. Los problemas fueron creciendo gradualmente, como cuando Nelson acordó recoger al perro de Vanessa del veterinario porque tenía que quedarse trabajando hasta tarde; pero no lo recogió. O la vez que Nelson prometió llevar a su sobrino a un campamento; pero nunca lo hizo.

En cada una de estas situaciones y muchas otras, Nelson le respondería a Vanessa que “nunca tuvieron esa conversación”. Cuando ella le recordaba que él había acordado hacer cada una de esas cosas, Nelson le decía a Vanessa que estaba loca y que se estaba inventando cosas porque él “nunca había acordado hacer esas cosas”.

Cuando Vanessa presionaba sobre el asunto, solo llevaba a una gran discusión. Nelson era tan convincente que, con el paso del tiempo, Vanessa empezó a creer que en verdad era olvidadiza, incapaz de interpretar sus conversaciones correctamente o incluso que de verdad tenía una enfermedad mental.


A medida que los problemas se hicieron más grandes, también crecieron las mentiras y los abusos por parte de Nelson.

Vanessa empezó a escribir sus conversaciones y, en el transcurso de algunos meses, se dio cuenta de que había una tendencia; cuando ella le pedía a Nelson que hiciera algo, él respondía diciéndole que estaba loca, mentía e incluso la insultaba, entre otras cosas.

Gracias a Dios, Vanessa se dio cuenta de esta tendencia a tiempo. Cuando abordó el problema con Nelson, él prometió cambiar; pero, aunque él era consciente de lo que estaba haciendo, no quería parar. Sus comportamientos eran convenientes para él y le permitían tener control sobre la persona con la que tenía una relación. Vanessa no era la primera en lidiar con este problema de él, ya que descubrió que dos de las ex novias de Nelson tuvieron experiencias degradantes similares con él. En el transcurso del tiempo la evidencia se fue juntando y Vanessa vio claramente que las palabras de Nelson y sus acciones no coincidían, y él no estaba haciendo ningún esfuerzo; solo seguía haciendo promesas vacías y manipuladoras. No tenía ninguna intención de cambiar su comportamiento y cuando continuó comportándose de la misma manera, Vanessa terminó la relación. Ningún tipo de enfermedad, como la demencia, eran la causa del comportamiento de Nelson. Vanessa se estaba enfrentando a problemas nocivos y destructivos con los que  Nelson lidiaba y tenía que tomar decisiones para responder a estos comportamientos.


¿Estoy en una relación sana o emocionalmente abusiva?

El tipo de abuso “luz de gas” o “Gaslighting” es el intento del abusador de evadir la responsabilidad e intencionalmente redirigir la culpa lejos de ellos y hacia su víctima. Es extremadamente manipulador y puede ser psicológicamente destructivo para la víctima. 

En una relación sana, las personas tienden a reconocer sus errores y genuinamente trabajar para ser mejores. En una relación emocionalmente abusiva, el abusador se niega a reconocer las acciones que intencionalmente ha hecho, al igual que sus reacciones hirientes, y no está dispuesto a cambiar sus comportamientos. Su meta es ganar el control en lugar de trabajar y restaurar las cosas de una manera saludable.


Preguntas que debe hacerse:

  1. ¿Mi cónyuge o mi pareja niega en repetidas ocasiones haber tenido las conversaciones que tuvimos?
  2. ¿Mi cónyuge continuamente se rehúsa a asumir la responsabilidad cuando ha cometido un error o ha lastimado mis sentimientos?
  3. ¿Me siento dudosa o con miedo de sacar un tema con mi cónyuge?
  4. ¿Mi cónyuge me hace sentir culpable en repetidas ocasiones, o incluso me dice que las cosas siempre son mi culpa?   

Haz la llamada
Si contestaste “sí” a más de dos de las preguntas antes mencionadas, es un buen indicador de que el tipo de abuso “luz de gas” o “gaslighting” está sucediendo en su relación, lo que puede resultar en un matrimonio emocionalmente abusivo, y es hora de hacer la llamada.

Represalias


El tipo de abuso llamado “Represalia” se puede presentar de distintas maneras, pero en su forma más básica se presenta cuando el abusador dice: “Si tú haces  ‘X’, entonces yo voy a hacer ‘Y’ “. En esencia, la represalia se trata de castigos. Es una forma de manipulación y de control, o una manera enferma de torcer lo que parecería ser un límite. Pero realmente la represalia es alguien insinuando, “Si haces algo que no quiero que hagas, entonces te voy a castigar por eso; y te va a doler (emocionalmente o físicamente).”

Puede incluir castigar a la víctima por algo que el abusador le dijo que no podía hacer. En una relación emocionalmente abusiva, la represalia puede ser utilizada para mantener a las víctimas en silencio, mantenerlos apartados de sus seres queridos o incluso forzarlos a hacer cosas que no quieren hacer.

Paty era muy cercana con sus tres mejores amigas de la universidad. Sin embargo, después de que se casó con Roberto, él empezó a marcar una distancia entre ella y sus amigas.

Al principio, cuando ella hablaba sobre ver a sus amigas, Roberto le sugería que era mejor que ellos pasaran más tiempo juntos. Siendo recién casados Paty pensó que era dulce que quisiera pasar tanto tiempo con ella. Pero, después de seis meses, cuando Paty le empezó a decir a Roberto que de verdad necesitaba tiempo con sus amigas, la manipulación de Roberto empezó a crecer.

La primera señal de manipulación tipo represalia sucedió cuando él aceptó que saliera a un almuerzo. Pero cuando Paty volvió a casa unas horas después, la hizo sentir culpable por irse, y tuvieron una gran pelea.

La siguiente señal de un esposo emocionalmente abusivo apareció cuando Roberto le estuvo mensajeando prácticamente todo el tiempo que ella estuvo fuera, y se enfurecía si no le contestaba de inmediato. Nuevamente, al llegar a casa, él le dijo que si realmente lo amaba entonces no hubiera salido, lo cual llevó a un desacuerdo.

En la tercera ocasión, Roberto le dijo que podía ir, pero que si ella salía entonces él iba a ir a un club de striptease con unos amigos del trabajo porque iba a estar solo. Él pensaba que este era su derecho, ya que el trabajo de Paty era estar con él y no con otras personas.

Paty no podía creer que Roberto estuviera diciendo estas cosas, y mucho menos que las fuera a cumplir. Parecía un comportamiento tan distinto del hombre con el que se había casado. Pero después de que se reunió con sus amigas, volvió a una casa vacía. Roberto regresó a la mañana siguiente, tras haber cumplido con su amenaza.

Después de eso Paty ya no volvió a preguntar si podía salir con sus amigas.

¿Estoy en una relación sana o en una relación emocionalmente abusiva?

Como podrán ver, cada vez que Paty no hacía lo que Roberto quería que ella hiciera, él tomaba represalias, e iba incrementando los “castigos” hasta que Paty dejaba de desafiarlo. Aunque las acciones controladoras de Roberto parecen extremas, muchos abusadores (sobre todo con el paso del tiempo) no tienen un límite de hasta dónde pueden llegar para mantener su dominio.

En muchos casos, la represalia está diseñada para lastimar a las víctimas cuando se encuentran más vulnerables. En un matrimonio emocionalmente abusivo, los abusadores se aprovechan de los miedos de la víctima y usualmente les dicen que “si de verdad los amaran” entonces no harían algo “que los lastima tanto”. Incluso pueden llegar a amenazarlos, a sus mascotas, o a las personas que aman; aun cuando lo que quiere hacer la víctima no tienen nada de malo, como ir a almorzar con amigos.

 En una relación emocionalmente abusiva, la represalia produce miedo. En una relación sana “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:18) y debería de haber un nivel de seguridad que nos permita hacer cosas sin ser castigado.

Preguntas que debe hacerse:

  1. ¿Mi cónyuge me amenaza con lastimarme emocionalmente, físicamente o sexualmente si no hago lo que pide?
  2. ¿Tengo miedo de decirle a mi cónyuge cómo me siento o lo que quiero?
  3. Si hago algo con lo cual mi cónyuge no está de acuerdo, ¿encuentra una manera de lastimarme emocionalmente, físicamente o sexualmente, o de excusar sus reacciones negativas o inmorales culpándome a mí?
  4. ¿He dejado de tomar decisiones sanas porque tengo miedo de cómo va a reaccionar mi cónyuge?

Haz la llamada
Si respondió “sí” a alguna de las preguntas anteriores, es momento de identificar las banderas rojas que pueden significar un matrimonio emocionalmente abusivo. Una relación sana debe de involucrar respeto mutuo, no represalias. Es tiempo de hacer la llamada.


Proyección


Proyección es cuando un abusador acusa a otro de los comportamientos negativos que ellos están realizando.

La novia de universidad de Enrique lo engañó. Aunque que su esposa, Bety, sabía que Enrique todavía tenía un poco de inseguridad debido a esta experiencia, ella no podía entender por qué Enrique la acusaba continuamente de estar engañándolo.


Enrique checaba su teléfono, sus mensajes y su mail repetidamente, en muchas ocasiones diseccionando los mails que su jefe Benjamín le enviaba. Le decía que ningún jefe “jamás le hablaría de esa manera a un compañero a menos de que algo más estuviera sucediendo”, a pesar de que los mails fueran estrictamente profesionales. Un día ella y Enrique tuvieron un altercado después de que él descubriera que ella había asistido a un almuerzo con su equipo de siete personas. Enrique le dijo que seguramente solo habían ido ella y Benjamín, y que le estaba mintiendo sobre quién realmente asistió al almuerzo.

Bety hizo todo lo que pudo para asegurarle a Enrique que nada estaba sucediendo, pero sin importar lo que hiciera, él no le creía. Cuando ella se enojaba, él culpaba a su pasado o le decía que su enojo era prueba de que en verdad lo estaba engañando. Incluso le dijo a Bety que si de verdad lo amaba y no lo estaba engañando entonces debía renunciar a su trabajo. Cuando Bety se rehusó a dejar su trabajo, Enrique le dijo que era una prueba más de que sí lo estaba engañando. Usualmente después de las acusaciones seguía con un lenguaje grosero e insultos sobre “el tipo de mujer que era”. 

Enrique también empezó a demandarle que antes de salir de la casa él tenía que aprobar la vestimenta que utilizaría Bety. Si no estaba cubierta de pies a cabeza Enrique la insultaba y le decía que “estaba llamando la atención de una mala manera”. Incluso quería que dejara de usar maquillaje. 

Una noche, cuando salieron a una cita, Enrique vio a otro hombre fijándose en Bety. Cuando le hizo mención de esto a Bety, ella lo ignoró y trató de enfocarse en su cena con Enrique. Pero Enrique explotó. Dejó el restaurante, se llevó el carro y la bolsa de Bety. Bety se vio obligada a encontrar una manera de volver a casa sola. Cuando finalmente regresó a su casa, Enrique le pidió perdón y le dijo que “sí confiaba en ella”. Su relación con el tiempo se convirtió en un matrimonio emocionalmente abusivo, pero Enrique fue un esposo emocionalmente abusador desde el inicio.

Varios meses después, Bety se enteró de que Enrique la había estado engañando con una mujer que había conocido en su trabajo.
¿Estoy en una relación sana, o en una relación emocionalmente abusiva?


Mientras que la historia de Enrique y de Bety puede parecer un poco extrema, es algo más común de lo que parece. Enrique se estaba proyectando en Bety al igual que era abusivo en diferentes maneras. En cada historia puedes ver múltiples ejemplos de abuso.


Todos batallamos con la inseguridad, pero Enrique utilizaba su inseguridad como una excusa para no solo controlar a Bety, sino también para lidiar con su vergüenza por engañar a Bety.


A pesar de que el engaño era claramente el problema, los patrones en el comportamiento de Enrique también resultaron en un matrimonio emocionalmente abusivo. Una relación sana se parece mucho más a las emociones descritas en 1 Corintios 13: 4-8.



El amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser.


Preguntas que debe hacerse:

1.      ¿Mi cónyuge me acusa continuamente de hacer cosas que no hago?

2.      ¿Mi cónyuge se comporta de maneras que me lastiman, aíslan o me falta al respeto y excusa su comportamiento culpándome de sus inseguridades?

3.      ¿Mi cónyuge en repetidas ocasiones utiliza su pasado en mi contra o me dice que soy como las personas que lo lastimaron en su pasado?

4.      ¿Mi cónyuge intenta utilizar eventos del pasado o inseguridades personales para controlarme o impedirme hacer cosas?

5.      ¿Mi cónyuge se enoja o se vuelve violento cuando personas del sexo opuesto me hablan o me miran? ¿Acaso mi cónyuge me acusa de tratar de llamar la atención de alguien más por la manera en la que me visto, me veo o me comporto?



Haz la llamada:
Si respondió “sí” a las preguntas anteriores, hay una buena posibilidad de que usted se encuentre en una relación emocionalmente abusiva donde la proyección se encuentra presente, y es momento de hacer la llamada.


Pensamientos finales sobre las tendencias destructivas


El “luz de gas” o “gaslighting, las represalias y la proyección son tres formas de abuso que pueden ser muy difíciles de reconocer para víctimas de un abuso emocional, y por lo tanto aprender cómo reaccionar ante ellas puede ser difícil. Sin embargo, hay otros tipos de abuso emocional más obvios en un matrimonio donde es necesario “hacer la llamada”. Estos tipos pueden incluir amenazas, insultos, control financiero o incluso prohibir el contacto con familiares y seres queridos.


Si ya contestó la serie de preguntas que se mencionaron arriba, debería tener una idea bastante clara de si su cónyuge está siendo abusivo emocionalmente o si usted se encuentra en una relación emocionalmente abusiva. Incluso si usted contestó que no, a continuación, le dejamos unas pautas que le pueden ayudar a usted o a alguien que esté pasando por una situación difícil a detectar las banderas rojas: 

  • Es abuso cuando los comportamientos dañinos o degradantes son una tendencia. Las personas sanas se disculpan y trabajan en cambiar; no continúan lastimando a alguien en repetidas ocasiones.
  • Es abuso cuando la motivación es destruir o lastimar a otra persona emocionalmente, físicamente o espiritualmente.
  • Es abuso cuando hay un castigo involucrado.
  • Es abuso cuando los límites no son reconocidos y respetados.
  • Es abuso si hay miedo de por medio y es aprovechado por el abusador. Si tiene miedo de su cónyuge, sus reacciones o de lo que hará de un día para otro, lo más probable es que se encuentre en un matrimonio emocionalmente abusivo.
  • Es abuso si usted o alguien más está siendo amenazado.


Si usted o alguien que conoce está experimentando alguna de las situaciones mencionadas arriba, es momento de “hacer la llamada”.

Dios intervino y me rescató de un esposo emocionalmente abusivo. Pero todo comenzó cuando le supliqué y le pedí que me hiciera ver la “verdad” y me liberara. Él también te puede liberar a ti.

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© 2022 Focus on the Family. Todos los derechos reservados. Utilizado con permiso. Originalmente escrito por Kari Trent Stageberg y publicado en inglés en focusonthefamily.com.

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