Guía Básica para el Cuidado Integral de la Persona Adulta Mayor

Cuidando a Quienes nos Cuidaron

Todos envejecemos. Cuando nuestros padres y abuelos lo hacen, somos invitados al honorable servicio de cuidarles. Nos convertimos en los cuidadores de aquellas personas que nos cuidaron cuando fuimos pequeños. En cierto sentido, nuestros roles y los de ellos se invierten.  

Asumirse como el cuidador de una persona adulta mayor es una tarea digna y gratificante. Pero también es un trabajo duro que requiere energía, actitud positiva, paciencia y dedicación. Una persona adulta mayor debe ser cuidada de forma integral. Esto significa que el cuidador o cuidadora debe velar por que cada área de su ser amado sea debidamente atendida.  

Una persona adulta mayor requiere cuidado físico, cuidado emocional, cuidado mental, cuidado relacional y cuidado espiritual. A continuación, explicamos cada una de estas áreas con algunas recomendaciones al respecto.  

El Cuidado Físico

El autor de Eclesiastés 12 describe la vejez como el día en “que dejen de brillar el sol y la luz”, el día en que “se detendrán las molenderas por ser tan pocas y se apagarán los que miran a través de las ventanas.” Continúa diciendo que llegará en día en que “se irán cerrando las puertas de la calle, irá disminuyendo el ruido del molino, las aves elevarán su canto, pero apagados se oirán sus trinos.” Y afirma además que “sobrevendrá el temor por las alturas y por los peligros del camino.” 

Estas metáforas refieren a la ceguera, a la pérdida de dentadura, a la sordera, y al vértigo. Y aunque estos padecimientos no necesariamente describen la adultez mayor, el poema sí refiere al hecho de que el cuerpo de nuestros seres amados se ve afectado conforme la edad avanza.  

Cuando cuidamos a un adulto mayor debemos prestar atención a: 

  • Padecimientos crónicos conocidos que requieren atención constante. Es importante que la medicación no sea interrumpida. Para ello, el cuidador puede acompañar a su ser amado a las consultas médicas para enterarse de primera mano de los cuidados específicos que se deben seguir. El objetivo es evitar la negligencia o el descuido de la enfermedad.  
  • Enfermedades o padecimientos nuevos. En algunos casos la persona adulta mayor prefiere no comentar que se siente mal para “no molestar” a sus cuidadores. Es por ello que el cuidador debe estar atento a brindar asistencia médica oportuna a su ser amado.  
  • Cambios físicos propios de la edad. Conforme el envejecimiento avanza se pierde masa muscular, y puede aparecer dolor en huesos y articulaciones. La piel, las uñas y el cabello pueden tornarse más débiles también. El cuidador será de gran ayuda al proveer de cremas y medicamentos adecuados para su adulto mayor.  
  • La alimentación y la digestión. La malnutrición es un riesgo principalmente para adultos mayores que viven solos. La falta de apetito y las pocas ganas de cocinar solo para ellos puede ser una peligrosa combinación. El cuidador hará bien en revisar que su ser amado tenga las provisiones necesarias para disfrutar de una buena alimentación, así como verificar que se esté alimentando bien. 
  • La condición de los órganos vitales. Conforme la edad avance resultará importante hacer chequeos generales de la salud de nuestros adultos mayores. Algunas áreas de control regular son el corazón, la presión arterial, el sistema respiratorio, el sistema nervioso y las funciones mentales. 
  • El ejercicio. El sedentarismo es una amenaza para la salud de los adultos mayores. Es necesario encontrar actividades físicas que resulten adecuadas para las condiciones y posibilidades de cada adulto mayor. Se pueden implementar desde pequeñas caminatas diarias hasta la participación en algunas disciplinas que no atenten contra su salud, como la natación para personas de la tercera edad.  

El Cuidado Emocional

Las personas adultas mayores experimentan cambios en distintas áreas de su vida. Su cuerpo es solo una de esas áreas. El aspecto emocional de su ser amado será una de las áreas en las que estará experimentando cambios conforme el proceso de vejez avance. La tristeza, el enojo y el miedo son algunas de las emociones que se pueden intensificar en un adulto mayor conforme avanza en edad.  

Los cuidadores de las personas adultas mayores podrán notar cambios repentinos en las emociones o estados prolongados de estas. La tristeza profunda o el enojo constante pueden ser motivo de conflicto, pero en realidad solo son manifestaciones de procesos de vida más profundos que nuestros seres amados están experimentando. 

Al cuidar el aspecto emocional de un adulto mayor: 

  • Valide las emociones. Al igual que con los asuntos físicos, algunos adultos mayores tienden a menospreciar lo que sienten o buscan ocultarlo para no incomodar a quienes están a su alrededor. Es necesario reconocer los sentimientos y emociones del adulto mayor para poder acompañarle en su experiencia y poder atenderle con empatía y compresión. 
  • Ayúdele a procesar las pérdidas. Una causa de tristeza y ansiedad es la experiencia de la pérdida para el adulto mayor. Procesos de este tipo se pueden dar al dejar el empleo o al ver a los miembros de su familia vivir aparte para desarrollar su vida. También, por su puesto, al perder a un ser querido como el cónyuge, hermanos o amigos de la misma edad. Usted puede servir como interlocutor para que su adulto mayor pueda expresar lo que siente. Ayúdele a apreciar lo bueno de cada etapa y agradecer a Dios por lo que aún disfruta. 
  • Identifique las causas de la ansiedad. Si su ser amado se muestra frecuentemente ansioso, busque tener espacios intencionados de conversación para conocer si hay alguna causa específica que le tenga preocupado. En ocasiones, hablarle le traerá más tranquilidad. En otros casos, usted podrá ver asuntos que no había notado y que, al abordarlos, traerá paz a su adulto mayor. 
  • Busque ayuda profesional. Si el estado emocional de su adulto mayor es extremo, por ejemplo, constante preocupación, ansiedad o estrés, es recomendable acudir a un consejero o profesional en psicología que les pueda orientar. Si se tratara de una depresión, consultar con un psiquiatra sería recomendable.  

El Cuidado Mental

Cuidar a un adulto mayor que presenta la pérdida de sus habilidades mentales es uno de los mayores retos que enfrenta un cuidador. Hacerlo requiere de paciencia, amor y fuerza. Se necesita desarrollar la compasión y la tolerancia. Y al mismo tiempo requiere del entrenamiento y preparación adecuada para poder hacer frente a los desafíos que esta tarea conlleva.  

Una persona adulta mayor puede experimentar pérdida de memoria, cambios abruptos de humor, cambios en su personalidad, depresión y distintas formas de demencia, como por ejemplo Alzheimer.  

Algunas recomendaciones al respecto: 

  • Provea atención médica adecuada. Si nota algún tipo de deterioro de las habilidades mentales de su amado, acuda con él o ella a una consulta médica, de tal forma que puedan obtener un diagnóstico certero que guíe al tratamiento correspondiente. 
  • Estudie sobre la situación particular. Una vez que tenga un diagnóstico, lea al respecto en fuentes validadas por el doctor que le atendió. Esto le ayudará a tener un panorama más completo de la situación y le preparará para el avance de la enfermedad.  
  • Mantenga una perspectiva realista de la situación. Actuar con su adulto mayor como si nada estuviera ocurriendo podría lastimarlo más que ayudarle. Negar la realidad le impedirá estar atento a las necesidades especiales de su ser amado. 
  • Busque ayuda. No lo haga solo. Si cuenta con otros miembros de la familia será buena idea mantenerles informados y hacer equipo para sobrellevar la responsabilidad entre varias personas. Esto hará que el proceso sea más llevadero y usted estará cuidando también de su salud. 

El Cuidado Relacional

Los adultos mayores pasan de estar atentos a la vida de todas las personas que cuidaron a ser aquellos que ahora necesitan cuidado. Este no es un cambio sencillo y en ocasiones, las personas que deben cuidar al adulto mayor no aceptan su responsabilidad y optan más bien por el distanciamiento social, dificultando así la vida social del adulto mayor.  

La carencia de vida social de los adultos mayores se acentúa si viven solos y si a lo largo de su vida no han disfrutado de vínculos saludables con los miembros de su familia. Un cuidador o cuidadora, sin embargo, sabrá reconocer que la vida social de su adulto mayor es tan importante como su salud física y mental. De hecho, tener vínculos saludables ayuda de forma integral a la salud de nuestros seres amados. 

Para cuidar la salud social de su ser amado: 

  • Inclúyale en las actividades familiares. Ya sea que su adulto mayor viva o no con usted, sea intencional en hacerle sentir parte de la familia. Las actividades pueden ser regulares, como hacer las compras, o más especiales, como salir juntos de vacaciones.  
  • Provea interacción con otros adultos mayores. Conforme la vejez avanza, a los adultos mayores se les dificulta la movilidad, y con ello su interacción con amigos o familiares contemporáneos se ve limitada. Asegúrese de que su adulto mayor cuente con las posibilidades de visitar o ser visitado por personas que le resultan significativas y con quienes comparte la misma etapa de vida.  
  • Ofrézcale participar en actividades extra-curriculares que impliquen la interacción social. La participación en un grupo de servicio en una iglesia, o ser parte de un proyecto social, son excelentes oportunidades para que nuestros adultos mayores continúen disfrutando el ser parte del plan de Dios y se encuentren activos al tiempo que comparten con otras personas.  

El Cuidado Espiritual

La vida espiritual tiene un impacto positivo en la vida de los adultos mayores. Poder continuar con sus prácticas espirituales les beneficia emocional y mentalmente. Poder llevar a cabo las actividades y rutinas que tienen tanta importancia para ellos les significa una razón menos de ansiedad y estrés.  

Es necesario que el cuidador o cuidadora reconozca la importancia que la espiritualidad tiene en la vida de su ser amado. La persona adulta mayor tiene derecho a expresar su fe según sus creencias. La persona que le cuida hará bien en respetar esas creencias y colaborar para que su ser amado pueda disfrutar de ellas siempre y cuando le sea posible.  

Para colaborar con la vivencia espiritual de su adulto mayor: 

  • Hable de asuntos espirituales. Usted puede tomar la iniciativa e introducir la vida espiritual como un tema de sus conversaciones con su ser amado. Algunos preferirán no hablar al respecto para no resultar una carga para quien le cuida. Al conversar de estos temas es requerido hacerlo con gracia y tolerancia.  
  • Consúltele sus intereses espirituales. No podemos ignorar las necesidades espirituales de nuestro ser amado, pero tampoco podemos asumir que las conocemos. Debemos preguntar asuntos básicos como la iglesia a la que desea asistir, el horario de la reunión, si desea ser parte de algún grupo o ministerio, y si desea ofrendar.  
  • Traiga la iglesia a la casa de su adulto mayor. Los adultos mayores son personas de riesgo en la situación actual de pandemia, por ello se les requiere tomar medidas de distanciamiento social, como por ejemplo no asistir a concentraciones de personas. Al no poder asistir a las reuniones de la iglesia los adultos mayores pierden y extrañan un elemento importante de su rutina semanal. Ayudarle a su ser amado para conectarse en línea con el servicio de su iglesia puede significar una gran bendición para él o ella. 
  • Conviértase en su compañero de devoción. Usted puede ser la iglesia para su adulto mayor. Actividades sencillas como orar juntos, leer la Biblia o compartir un pequeño devocional son ideas que puede implementar para atender de forma pro-activa las necesidades espirituales de su ser amado. 

Nuestros seres amados son seres integrales. Al cuidar a un adulto mayor procure no descuidar ninguna de estas áreas de su vida, su salud física, emocional, mental, relacional y espiritual. Atender cada aspecto en equilibrio con los otros resultará en una mejor calidad de vida para su ser amado.  

Lea más sobre el tema:

Sosteniendo a quienes nos sostuvieron

Amando a quienes nos amaron

Bendiciendo a quienes nos bendijeron

¿Cómo cuidar a un ser querido con Alzheimer?

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