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¿Qué es el Abuso Sexual en el Matrimonio?

Mujer llorando a la orilla de la cama

DARBY STRICKLAND

(Enfoque a la Familia está dedicado a brindar sanidad y restauración a parejas que están pasando por dificultades en su matrimonio. Sin embargo, el diseño de Dios para el matrimonio no incluye el abuso, la violencia o el control coercitivo. Inclusive el abuso emocional puede lastimar o dañar considerablemente el corazón, la mente y el alma de una persona. Si usted está en una relación abusiva, acuda a un lugar seguro y llame a la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica. Si se encuentra en Estados Unidos llame al número 1-800-799-7233 o visite la página thehotline.org.)

Un día durante nuestra luna de miel lo único que quería era salir a cenar a un lugar bonito y, al regresar, platicar y abrazarnos. Pero mi nuevo esposo continuó avanzando físicamente, entonces lo disuadí de una manera juguetona. No entendí qué pasó luego. De repente, me miró de forma extraña y me dijo: “Tú no puedes faltarme el respeto y rechazarme. Nuestro matrimonio no puede empezar así”. Lo siguiente que recuerdo es que me había inmovilizado y él me estaba forzando físicamente. Podía ver que estaba enojado y yo aterrada, así que no me resistí. Nunca lo había visto así antes. Hasta el día de hoy, no entiendo cómo pudo hacerme eso mientras yo estaba llorando. ¿No le importaba que me estuviera asustando y haciendo daño? – Janet

Como consejera, he escuchado muchas historias de mujeres cristianas como Janet que fueron violadas en su luna de miel. Fueron condicionadas desde el principio de su matrimonio para cumplir con su deber de esposas o ser aterrorizadas.

Los hombres pueden ser víctimas de violencia doméstica, y el consejo de Darby Strickland también les puede ser útil. Strickland se dirige a las esposas específicamente porque el 85% de las víctimas son mujeres y su experiencia ha sido mayormente asesorando a mujeres.

Cuando inicié con la consejería, no me había dado cuenta de que necesitaba estar alerta sobre el abuso sexual en el matrimonio; que incluye mucho más que el forcejeo físico o la violación. Ahora que veo cuán frecuente es esta situación, me preocupa el hecho de que muchas personas en las iglesias no sepan que inclusive el abuso sexual puede suceder en los matrimonios cristianos.

Las esposas usualmente buscan consejería para tratar la ansiedad, la depresión o, algunas veces, porque se sienten culpables por la falta de deseo sexual hacia sus esposos. Estas mujeres usualmente no están conscientes de qué es lo que causa su sufrimiento, porque están confundidas y no pueden ver que lo que les sucede es algo incorrecto.

Primero hablemos de qué es el abuso sexual en el matrimonio y qué no lo es.

¿Qué es el Abuso Sexual en el Matrimonio?

Dios diseñó la relación física de la pareja casada para que expresaran su intimidad emocional y espiritual. Pero, en un grado más profundo, el amor de una pareja debe ser el reflejo de cómo Jesús nos ama a nosotros, Su iglesia. El amor de Jesús es paciente, amable, fiel, no es egoísta, nos acepta, es honesto, honra y es cuidadoso. Según el diseño de Dios, este es el tipo de amor que debería caracterizar a un matrimonio; incluyendo la intimidad sexual de la pareja.

Tristemente, cuando analizamos los matrimonios en los que hay abuso sexual, encontramos algo muy diferente. Vemos que el sexo es corrompido por aquellos que desean satisfacer sus propios deseos a cualquier precio. En muchos matrimonios, el sexo no es un reflejo de la intimidad y el amor mutuo, sino que está contaminado por la manipulación y el dominio.

El abuso sexual en el matrimonio es un tema amplio que puede abarcar muchos actos atroces y abusivos. Las peores agresiones se producen cuando el sexo se exige, se demanda o es tomado por la fuerza, como en el caso de la violación o el sexo forzado. Otros actos abusivos incluyen la intrusión no deseada de pornografía o implementos en la relación sexual, actividades sexuales no deseadas, o inclusive espiar para obtener gratificación sexual. El abuso sexual puede presentarse a través de la manipulación y la coerción en el matrimonio. En dichos casos, el opresor puede presionar o amenazar para tener el encuentro sexual inclusive cuando la víctima no está cómoda o lo rechaza.

También es importante aclarar lo que no es el abuso sexual en el matrimonio. Muchas parejas se enfrentan al hecho de que tienen diferentes deseos sexuales y niveles de comodidad. En una relación saludable, las parejas pueden conversar o inclusive debatir, sobre sus diferentes deseos físicos sin presión, temor o rechazo. Los cónyuges deben poder expresar sus preferencias sin que uno imponga sobre el otro sus deseos en forma de demanda.

Inclusive, no todo el uso de pornografía es abusivo. Tanto el uso como la creación de pornografía es pecado, pero no implica un abuso a menos de que no sea deseada. Un acuerdo previo en dicho comportamiento es inapropiado, pero no abusivo. El abuso requiere de coerción.

Los Abusadores se Aman a Sí mismos por Encima de Todo

El abuso está impulsado por el derecho. El derecho dice “mis necesidades y deseos son prioridad; tu deber es hacerme feliz”. El derecho abusivo dice “Si no cumples con satisfacer mis deseos, te haré daño”. Los opresores que abusan sexualmente creen que tienen el derecho de tener sexo, y se aman así mismos y a sus placeres a tal grado que están dispuestos a causar daño con tal de ser complacidos.

Hace algunos años, encontré un estudio en un libro llamado Real Rape, Real Pain: Help for women sexually assaulted by male partners (En español: Violación Real, Dolor Real: Ayuda para mujeres agredidas sexualmente por su pareja masculina). El libro me ayudó a comprender mejor lo que ocurre dentro del corazón del agresor. El estudio preguntaba al agresor por qué violaba (ya sea que hubiese violado a un cónyuge o a alguien desconocido). Se encontró que independientemente de si el agresor violaba a una extraña, a su esposa o a su pareja, lo hacía por la misma razón: Poder, enojo, represalia, excitación sexual al causar dolor o temor, una preferencia por el sexo coercitivo sobre el consentido y un profundo sentido de derecho.

Los esposos no abusan sexualmente de sus esposas porque el sexo sea una necesidad biológica que sus esposas no estén satisfaciendo. Tampoco lo hacen, como muchos han dicho, para evitar pecar alejándose del lecho matrimonial. Los esposos que abusan sexualmente de sus esposas lo hacen porque se aman a ellos mismos y a su propio placer a tal punto que no tienen dominio propio (vea 2 Timoteo 3:2-5). Ellos están dispuestos a ser imprudentes, traicioneros, brutales y despiadados. Su amor por sí mismos no tiene límites.

Ejemplos de Situaciones de Abuso en el Matrimonio

Como en cualquier otro comportamiento pecaminoso, el abuso sexual tiende a tener patrones que pueden observarse a través del tiempo. Algunas características comunes de este comportamiento incluyen: presión constante, indiferencia insensible, actos no deseados, coerción, denigración, acusaciones de adulterio, uso del sexo como una moneda de intercambio y abusos tecnológicos.  Los siguientes ejemplos del abuso sexual en el matrimonio son historias de algunas mujeres cristianas casadas con hombres que profesaron ser cristianos.

Karen

Hace algunas semanas, mi esposo empezó a mostrarme videos cortos de pornografía y me pidió que recreara algunas de esas escenas con él. He intentado hacerlas, pero eso me hace sentir sucia y algunas de ellas son dolorosas. He intentado decirle que esto no glorifica a Dios, pero él me dice: “Eres una santurrona. Dios me dio la esposa más frígida y sin amor del planeta. Y si no tienes cuidado, te dejaré por alguien que sepa cómo amarme y cumplir su rol con alegría”.

Juliana

Luego de la cirugía de mi vesícula biliar no habíamos tenido sexo por dos semanas. Cuando fui a la tienda de comestibles e intenté pagar, noté que mi tarjeta del banco no tenía dinero. Luego hablé con mi esposo, y me dijo que yo lo había descuidado, así que necesitaba saber cómo se sentía no poder tener lo que necesitaba.

Andrea

Roberto quiere tener mucho sexo. Si me rehúso, reacciona con las niñas al día siguiente, y se vuelve tan irritable que hasta nuestro perro se asusta. Intento intervenir y decirle que no sea tan duro y castigador, pero solo me alega: “si quieres que esté de un buen humor, es tu trabajo ponerme de buen humor.” Entonces, hay noches que tengo sexo con él sólo para que las niñas no sufran.

Claudia

Cuando salía con mis amigas de la iglesia, Pedro me llamaba cada 20 minutos. A veces encontraba alguna razón para que pusiera al teléfono a alguna de ellas y de esta forma corroborara que yo estuviera donde decía estar. Él estaba convencido de que yo mantenía un amante. Cuando llegaba a casa, él insistía tener sexo oral para probar mi devoción a él, y ayudarlo a manejar el “estrés de la duda” por el que lo hacía atravesar

Diana

Estaba amamantando, y de repente Carlos inundó mi teléfono con mensajes en tono sexual, le dije que eso me estaba perturbando. Y dijo que solo quería ponerme de humor porque después de tener el bebé ya no parecía interesada en el sexo. En otra ocasión, me convenció de enviarle algunas fotos. Ahora me amenaza con ellas, diciendo que le mostrará a mi hermana lo vulgar que soy si no lo hago feliz.

El Impacto del Abuso Sexual en el Matrimonio

El abuso sexual tiene impactos devastadores en las personas, y más aún cuando sucede dentro del matrimonio. Dos de estos impactos, el decaimiento de la fe y la vergüenza, dejan a la víctima confundida y a menudo permanecen en silencio.

Las estadísticas revelan que la agresión sexual o el sexo forzado ocurre aproximadamente en el 40%-45% de los matrimonios, en los que también se ha involucrado violencia verbal o física. La violación marital sucede en el 10%-14% de los matrimonios. Estas cifras son alarmantes, y deberían llevarnos a preguntar por qué no escuchamos más al respecto.

El motivo por el cual no se habla mucho al respecto es porque muchas víctimas permanecen en silencio. Las mujeres usualmente no revelan el abuso sexual en el matrimonio, ni si quiera durante la consejería. La vergüenza es un factor determinante, pero también las víctimas experimentan mucha confusión sobre lo que viven. A través de los años, he tenido cientos de conversaciones con mujeres que no se han dado cuenta que están siendo abusadas sexualmente por sus esposos. Saben que algo anda mal, pero no saben qué es.

Las Fuentes de Confusión

En mi experiencia, hay dos fuentes primarias de confusión.

1. Una enseñanza alejada de la Biblia

La primera fuente de confusión se debe a las enseñanzas no bíblicas sobre el sexo que se han penetrado en el matrimonio. Tales enseñanzas ponen la responsabilidad de la pureza de un hombre en las habilidades de la mujer para proveer sexo ilimitado. Pero evitar que el hombre peque no es el trabajo de una esposa; cada persona es responsable de su propio pecado (vea Lucas 6:45). Sin embargo, inclusive los líderes en la iglesia han propiciado enseñanzas falsas como las siguientes:

  • El hombre necesita tener relaciones sexuales
  • Negarse a tener relaciones sexuales es un pecado
  • Su cónyuge tiene derecho a su cuerpo en cualquier momento y de cualquier manera

Estas ideas ignoran el llamado de Dios de buscar una mutualidad sana y voluntaria, y hacen creer que el sexo bajo demanda es la voluntad de Dios. Dichas enseñanzas muestran erróneamente a Dios, quien además de ser representado como indiferente ante el sufrimiento de las víctimas, lo aprueba. Pero también estas enseñanzas crean una brecha entre las esposas y Dios cuando más lo necesitan. Los cristianos necesitan tener claridad sobre cuál es el diseño de Dios para el sexo, para que no traigamos más sufrimiento al corazón y la mente de una víctima.

Las enseñanzas erróneas usualmente llevan a la mujer a pensar que el abuso sexual dentro del matrimonio es su culpa. El uso incorrecto de 1 Corintios 7:2-5 (el cual es interpretado como si el “deber de la esposa” fuera proveer sexo) ha empeorado la culpa y el sufrimiento de las esposas. Este pasaje es tan mal utilizado e interpretado, que es crucial entender qué dice en realidad.

1 Corintios 7:4 contradice la idea de que como el cuerpo de la esposa pertenece a su esposo, él tiene derecho de tener sexo en donde y cuando lo desee: “La mujer ya no tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposo. Tampoco el hombre tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposa” (NVI).

Si leemos el verso hasta el final, nos damos cuenta de que no solo la mujer ya no tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino que el hombre tampoco tiene derecho sobre su propio cuerpo; sino su esposa.

Esto significa que ella puede ordenarle al cuerpo de su esposo que no haga determinadas cosas. Lo que Pablo está diciendo es que cada cónyuge tiene el derecho recíproco sobre el cuerpo del otro. Ninguno de los cónyuges puede forzar al otro a hacer algo que no quiere.

El sexo debería implicar que ambos cónyuges se amen y se den placer el uno al otro. Si alguno no se siente conforme con algo, entonces no debería hacerlo. El sexo nunca se trata de forzar la voluntad de una persona a hacer algo que le incomoda. Se trata de que los cónyuges se regalen voluntariamente sus cuerpos el uno al otro y se comprometan a usar sus cuerpos solo de formas que estén de acuerdo con el diseño de Dios (ver 1 Corintios 6:16-20).

2. Tácticas de manipulación

El segundo factor que contribuye a la confusión de las esposas son las tácticas manipuladoras de sus esposos. Los hombres abusivos quieren hacer creer a sus esposas que ellas son las responsables por las tensiones en su matrimonio, ya que es más fácil dominar a la esposa a través de su vergüenza.

Los abusadores usualmente usan la coerción para lograr sus demandas. Aunque la coerción en sí misma es abusiva, hace que la víctima esté más confundida determinando si está siendo abusada o no. Por ejemplo, si un esposo pide tener sexo repetidamente y la esposa sabe que si no cede ella y sus hijos sufrirán algún castigo, entonces puede ceder a sus demandas para evitar las consecuencias.

Entonces, lo que es confuso acerca de la coerción es que, si la esposa accede, ella cree que ha aceptado tener sexo. Allí es cuando a ella le resulta difícil tener claro lo que en verdad ha sucedido. Puede que ella se sienta ultrajada pero piensa que es irracional sentirse de esta forma.

¿Por qué no hay más esposas diciendo “mi esposo me abusa sexualmente”? Porque los abusadores son hábiles encontrando excusas para evitar la responsabilidad de sus formas de demandar. Culpan al alcohol, al trabajo estresante, a la tentación de la pornografía, a los celos, pero en especial a sus esposas. Y cuando la esposa empieza a sentir lástima por su esposo, esto aumenta su confusión.

Al pretender ser una víctima torturada que necesita alivio, el esposo sexualmente abusivo se aprovecha del buen corazón de su esposa, esperando que ella sienta lástima por él y ceda a sus deseos. Si eso no funciona, puede usar otras amenazas, pero aun así la culpará.

Amenazas Comunes

  • “Si no me provees sexo, usaré la pornografía para satisfacer mis necesidades”.
  • “¡No puedo continuar así! Muchas otras mujeres me desean. No me dejas otra alternativa que satisfacer mis necesidades en otro lugar”.
  • “Tu constante rechazo me tortura. Prefiero morir que vivir sin amor en este matrimonio”.

Finalmente, el esposo podría incluso usar el abuso que él ha cometido para hacer sentir a su esposa culpable de la violación sexual haciendo algunos de estos comentarios:

  • “Lo hice porque sé que te gusta sucio”.
  • “Estoy celoso de todos los otros hombres con los que has estado. Quiero lo que ellos tuvieron”.
  • “Te estoy ayudando a no ser tan frígida”.
  • “Actúas como una prostituta en la cama. No puedo contenerme”.

Estas dos tácticas, la coerción y el desplazamiento de la culpa, hacen que estos hombres sean muy convincentes. Dejan a sus víctimas paralizadas a través de la vergüenza. ¿Es de extrañar, entonces, que las mujeres que sufren de abuso sexual en el matrimonio sean propensas a sentirse confundidas sobre su situación y la mantengan ocultas?

Ayuda Cuidadosa

Para ayudar a estas mujeres a superar su confusión, debemos desmantelar cuidadosamente los mitos que las atrapan. Podemos ayudarlas a identificar las prácticas coercitivas y a dar sentido a las emociones que sienten. Necesitamos desechar las enseñanzas erróneas, exponer la manipulación, asignar la culpa correctamente y asegurarnos de reconectar a las víctimas con el Dios rescatador que sufre con ellas deseando ayudarlas.

Para aprender más acerca del abuso sexual y otros tipos de abuso en el matrimonio, y para acceder a evaluaciones de abuso y herramientas para ayudar a víctimas en opresión, visite Is it Abuse? (¿Es Abuso? Solo disponible en inglés)

*Los nombres han sido cambiados.

Aprenda más sobre el tema:

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© 2022 Focus on the Family. Todos los derechos reservados. Utilizado con permiso. El artículo fue adaptado de Is It Abuse, publicado por P & R Publishing Company, © 2020 Darby A. Strickland.

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