Los 4 Roles de un Buen Padre

May 25, 2018

Comparto con usted cuatro roles fundamentales en la práctica de ser buenos padres. Solo siendo intencionales en la construcción de un vínculo cercano con nuestros hijos, habremos alcanzado el propósito de dejar una marca significativa en el desarrollo de su personalidad.

 

1. Ser Modelos a Seguir

 

Según algunos especialistas del comportamiento, el niño tiende a imitar consiente o inconscientemente a aquellas personas de las que percibe protección; es decir, nuestros hijos nos imitan de forma natural. Es normal que terminen caminando como nosotros, hablando como nosotros, resolviendo las diferencias como lo observan en casa, y es de esta forma que inspiramos las costumbres que seguirán con ellos a donde quiera que vayan.    

 

Es por medio del ejemplo que nuestros hijos asimilan hábitos, costumbres y el sentido de responsabilidad. Si observan que nosotros gritamos, aprenderán a hacerlo también, pero si observan que nos tratamos con respeto, dialogamos en lugar de gritar, nos disculpamos cuando nos equivocamos y disfrutamos de estar juntos, ellos se verán inclinados a hacer lo mismo.

 

Por esto, haga la siguiente evaluación: ¿mis acciones concuerdan con los valores que le he estado enseñado a mis hijos? Si es así, su influencia será positiva y aumentará su credibilidad como papá. Pero si sus acciones son contrarias a los valores de la sana convivencia, perderá la credibilidad, y a la vez, podría impulsarlos hacia conductas inapropiadas.

 

2. Ser Motivadores

 

Por la confianza que nos brindan nuestros hijos, nos convertimos en las personas de más influencia en sus vidas, por lo tanto, en la máxima fuente de inspiración. Por esta razón, debemos ser las personas que más motivamos sus vidas. Motivamos con afecto, con palabras, acompañándolos en los momentos más importantes y participando e interesándonos en sus actividades deportivas y artísticas, etc.

 

La sola presencia de los padres en la vida de los niños se convierte en una poderosa fuente de motivación. Si el padre y la madre comprenden la importancia que tienen en la vida de sus hijos, intencionalmente procurarán ser la fuente de inspiración más importante.

 

Cada uno de nosotros puede convertirse en un motivador influyente cuando nos comunicamos con ellos a un nivel emocional. Este proceso crea vínculos significativos en la familia y propicia recuerdos que se guardarán para siempre.

 

Haga la siguiente evaluación: ¿Estoy fortaleciendo la autoestima de mis hijos reafirmando sus talentos y apoyando sus capacidades? Cuando motivamos a nuestros hijos, acrecentamos la confianza y el sentido de dignidad. Cuando logramos que se sientan a gusto con nosotros cuando estamos juntos, nuestro nivel de influencia positiva aumentará de modo significativo.

 

3. Ser Mentores

 

Un mentor es alguien que nos acompaña en el recorrido y, como tiene nuestra confianza,  tiene un alto nivel de influencia.

 

Un mentor nos ayuda a interpretar la vida porque nos comparte su experiencia adquirida por los años. Estas experiencias enriquecen la vida para alcanzar el máximo potencial. Ser mentor no implica generar dependencia, más bien, significa empoderar a nuestros hijos. Un mentor es un entrenador para la vida y ninguno como un buen padre y una buena madre.

Los padres se convierten en mentores cuando tienen presencia en la vida de los hijos y estos se sienten cómodos caminando junto a ellos.

 

Un buen mentor los ilumina para que reconozcan que pueden ser mejores, los fortalece en medio de desafíos, los mueve a la excelencia y les permite contar con los elementos necesarios para orientarlos a la superación personal y al fortalecimiento de sus propios proyectos de vida.

Por la convivencia que tenemos con nuestros hijos, somos los indicados para animarlos a que salgan adelante y enfrenten cualquier crisis que se les presente. Si deseamos convertirnos en buenos padres, debemos estar presentes en los momentos cruciales de sus vidas y asumir el privilegio que nos otorgan de ser sus mentores como una convicción personal. Incluso, en la medida que acompañamos a nuestros hijos en su crecimiento, vamos encontrando significado para nuestra propia historia de vida.

 

Plantéese la siguiente pregunta: ¿Soy intencional en el tiempo que dedico a mis hijos enseñando lecciones de vida y aprendizajes que les servirán en el futuro? Ser mentores implica ser generosos con nuestro tiempo, tener conversaciones profundas, inspirar confianza, ser comprensivos, respetar la diferencia de criterio y estar dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos.

 

4. Ser Constructores de un Legado

 

Nuestra misión como padres es presentar al mundo a nuestros hijos como personas de bien. Es nuestro principal aporte a la humanidad. Por eso, cuando estamos acompañando a nuestros hijos en su crecimiento, debemos tener presente que, al crecer, multiplicarán lo que han aprendido en el hogar, y esta contribución se multiplicará en las generaciones futuras.

 

Construimos un legado que se extenderá de generación en generación. No es extraño escuchar: “Como decía el abuelo…”, “Como aprendimos de la abuela…”, “Tal y como nos enseñó nuestra madre…”, “Papá siempre lo hizo de esta forma”.

 

¿Cuál es el legado que está dejando en sus hijos? Educamos a nuestros hijos con la meta de que un día puedan amar a otras personas como ellos han sido amados en casa, con el sueño de que puedan edificar una familia libre y saludable en la que prevalezcan los valores del respeto, la solidaridad, la fidelidad, la honestidad y el trabajo.

 

Educamos a nuestros hijos con la meta de que un día alcancen su independencia a partir de que se sientan seguros y confiados de sus capacidades. Nuestros hijos recorren el camino de la dependencia absoluta a la independencia total. Por lo tanto, es un proceso en el que los acompañamos para empoderarlos, afirmarlos y equiparlos para que estén enteramente preparados para vivir con sentido de realización. Influenciar positivamente a nuestros hijos requiere sacrificio, generosidad y paciencia. Tenemos que construir, a partir de la confianza y la esperanza, un mejor mañana para ellos.

 

 

 

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*Sixto Porras. Director Regional de Enfoque a la Familia. Autor de los libros: «Amor, Sexo y Noviazgo», «De Regreso a Casa», «Hijos Exitosos» y «El Lenguaje del Perdón». Coautor de: «Traigamos a los pródigos de regreso al hogar» y «Meditaciones en Familia». Esposo de Helen, y padre de Daniel y Esteban. Su pasión es ayudar a las familias a mejorar.

 

 

 

 

 

 

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