¿Sus hijos pelean constantemente?¿Se siente irritado por sus pleitos?¿Se enoja cuando los escucha pelear?¿¡Les ha hablado por las buenas… y por las malas para que dejen de pelear y no hay forma!?
Le entiendo perfectamente, y no está solo. Muchos padres nos enfrentamos a los pleitos entre hermanos constantemente. Sin embargo, en muchas ocasiones somos los mismos padres los que provocamos, sin intención, las “peleas” entre hermanos al parcializarnos por el más débil. Por eso la premisa básica desde la Disciplina Positiva es que los padres no intervengamos tratando de resolver sus diferencias, sino que dejemos que ellos mismos solucionen sus problemas. Para esto, ellos necesitan saber qué hacer para resolver sus problemas. A continuación, una guía de cómo prepararlos para que lo logren por ellos mismos. 

ANTES
Busque un espacio tranquilo en donde las emociones de todos los miembros de la familia puedan estar disponibles para la conexión. Pueden hablar un domingo en la mañana después de desayunar o después de dormir y comer, ya que así estamos seguros de que esas dos necesidades básicas están satisfechas, y de esta forma no interferirán con nuestra charla y estarán más dispuestos.

Propicie de forma amena, con un tono amable y alentador, una invitación para tener un tiempo en familia; pueden sentarse todos en la sala o en una alfombra en el piso, en una terraza o en un lugar acogedor procurando que todos puedan sentarse al mismo nivel.

Comience invitándolos a decir algo positivo de cada uno. Cada integrante de la familia dice algo positivo de todos los miembros; una vez que todos lo hayan hecho, y que se haya creado un ambiente de reconocimiento y aprecio mutuo, puede iniciar diciéndole a sus hijos que ha visto que, en ocasiones, tienen dificultades para ponerse de acuerdo, así que le gustaría escuchar qué piensan ellos al respecto.
En este espacio es muy importante anticiparles cómo deben expresar lo que piensan:

  1. Cada uno tendrá su tiempo para expresar lo que siente y piensa, sin interrupciones de los demás.
  2. Cada uno debe enfocarse en lo que siente y piensa, y no debe emitir juicios del porqué los demás hacen lo que hacen. Por lo tanto, las frases que utilicen deben comenzar con algo como: “Yo siento”, “yo creo”, “yo pienso”. Y no con frases como: “Es que él o ella”.
  3. Una vez que todos hayan externado lo que piensan, incluso papá y mamá, invítelos a hacer una lluvia de ideas (una lista) de qué pueden hacer en lugar de pelear. Es muy importante que ellos propongan las opciones, ya que si las alternativas provienen de ellos mismos, estarán más anuentes a utilizarlas cuando se presente la situación.

Las opciones pueden incluir:

  1. Turnarse.
  2. Cambiar de juego.
  3. Preguntar al otro si está de acuerdo.
  4. Exponer sus posiciones de forma respetuosa para poder llegar a un acuerdo.
  5. Mantener un tono de voz moderado.
  6. Respetar cuando el otro piense diferente y decir “no estoy de acuerdo, pero lo respeto”, en lugar de seguir defendiendo su posición.
  7. Y cualquier otra alternativa que sea respetuosa para todos y para la situación.

Se deben anotar todas las ideas aunque usted no esté de acuerdo con algunas. Más adelante podrán darse cuenta por ellos mismos que esas opciones no funcionan. No tenga miedo de que sus hijos se equivoquen; los errores son oportunidades para aprender.

  1. Una vez que tengan la lista, pueden decidir juntos en qué parte de la casa será colocada, de modo que sea fácil de consultar la próxima vez que tengan una diferencia. Si los niños aún no saben leer, pueden hacer dibujos que representen cada idea.
  2. Dígales que a partir de ahora, papá y mamá no van a volver a intervenir en sus desacuerdos, porque ellos ya saben qué pueden hacer para encontrar soluciones a sus diferencias. Déjeles claro que son capaces de resolver sus problemas por ellos mismos; y por favor, cumpla su palabra de no intervenir.

DURANTE
Si unos días o unas horas después los escucha discutiendo, puede utilizar cualquiera de las siguientes opciones:

  1. Acérquese para que ellos vean que usted se está dando cuenta de que están discutiendo; asegúrese de que le vean y luego regrese a hacer lo que estaba haciendo.
  2. Si vienen a “acusar” al hermano, puede decirles en un tono firme y amable: “Recuerden que no voy a intervenir. Pueden ir a la lista y consultar cuál de las opciones quieren elegir esta vez para ponerse de acuerdo y resolverlo por ustedes mismos”.  
  3. Acérquese y solamente quédese mirándolos; intervenga solamente si la integridad física de sus hijos está en riesgo, sin parcializarse, solamente separándolos, de la siguiente forma:
  4. Dígales algo así como:  “Estoy segura (o seguro) de que son capaces de resolver sus asuntos. Sin embargo, veo que están muy enojados; van a ir cada uno a su habitación y cuando estén listos para resolver, vuelven”. El principio en este punto es tratarlos a los dos al mismo nivel, no parcializarse por ninguno de los dos, aunque a usted le parezca que uno u otro tiene la razón. Si los hermanos comparten la habitación, elija dos lugares de la casa que sean neutrales.

DESPUÉS

  1. Unos días después, o una semana después, pueden realizar juntos la misma actividad. Reunirse en un ambiente tranquilo con las necesidades básicas satisfechas. Comenzar con reconocimientos para crear un ambiente positivo y de conexión; pueden incluir reconocimientos como: “he visto que has puesto de tu parte al aplicar las soluciones que propusimos para resolver las diferencias” (si esto ha sido evidente para usted).  Luego, pueden evaluar cada una de las alternativas de la lista para ver si están funcionando, o si necesitan agregar o transformar algunas soluciones y volver a probarlas por una semana.    

Recuerde que adquirir habilidades requiere tiempo. No espere que las peleas se acaben de un día para otro. Sin embargo, si usted los hace sentirse capaces y los deja encontrar por ellos mismos las soluciones sin su intervención, les estará ayudando a adquirir valiosas herramientas para la vida como:

  • Respetar a otros y darse a respetar.  
  • Aprender a encontrar soluciones con creatividad.
  • Desarrollar tolerancia y amabilidad en medio de las diferencias.
  • Lograr el acuerdo al aprenden a ceder, y sostener su posición cuando se requiera, etc.

Todas estas habilidades les dan herramientas para evitar el bullying o el acoso escolar. Si logramos empoderarlos se sentirán capaces y seguros de sí mismos para respetar a otros y darse a respetar. En cambio, si como padres seguimos interviniendo en sus problemas, el mensaje oculto que les damos es: “No eres capaz de resolverlo por ti mismo, por eso yo tengo que hacerlo por ti”. Sin embargo, cuando su hijo se enfrente a sus compañeros en la escuela, usted no estará ahí para resolverlo por ellos.

Cuando los niños tienen menos de 4 años, todavía no están listos para estas reuniones familiares, pero el principio es el mismo; no intervenga, ni les pida que compartan. Deje que ellos resuelvan, pero supervise en todo momento. Sepárelos o retire el juguete “de la discordia” cuando su integridad física esté en riesgo. Recuerde tratarlos por igual, no intente rescatar al más débil.

Recuerde que un poco de diferencias entre hermanos es saludable, para el desarrollo de habilidades. Ahora espero que esté listo para implementarlo en casa; poco a poco verá los resultados.

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